Para que una curación milagrosa sea admitida, es absolutamente necesario que sea instantánea y total, no explicable desde el punto de vista médico. Además, los allegados al enfermo deben haber invocado expresamente la intercesión exclusiva del Venerable.

Caracas. La vida y obra del doctor José Gregorio Hernández se conoce en todos los rincones y, tal vez, para los creyentes católicos, eso es suficiente para hablar de su santidad. Llamarlo el Médico de los pobres y el Siervo de Dios lo eleva informalmente a los altares. Solo falta que el Vaticano lo nombre Santo: sería el primer laico venezolano en ocupar ese puesto celestial.

Desde hace 70 años, cuando la curia arzobispal de Caracas inició la Causa de Beatificación, se espera con fervor ese ascenso de «Goyo», como lo llama el pueblo.

Laura Zambrano, integrante de la Causa desde hace ocho años, da cuenta de tres posibles milagros acreditados a JGH, y aunque son públicos, ella –por parte de la Causa– no reveló los estatus. «No es parte de nuestro trabajo divulgar eso, si los testimonios lo hacen eso es particular, no es la vicepostulación la encargada de dar a conocer los datos».

De los tres casos, dos son estudiados, uno en 1986 y el otro en 2009. Al parecer no cumplieron las exigencias requeridas por la Congregación para ser reconocidos como auténticos milagros.

Zambrano explica que para que una curación sea admitida, es absolutamente necesario que sea instantánea y total, no explicable desde el punto de vista médico.

Además, es necesario que los allegados al enfermo hayan invocado expresamente la intercesión del Venerable José Gregorio Hernández.

Un tercer caso fue presentado por la iglesia católica venezolana ante el Vaticano, el pasado mes de enero de este año. El expediente trata el presunto milagro a la niña Yaxury Solorzano Ortega, de 12 años de edad, ocurrido hace 27 meses.

La niña recibió un impacto de bala en la cabeza y su pronóstico era reservado.

El informe dice que Yaxury se curó totalmente, de manera inexplicable, por causas naturales.

Los pasos recorridos

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A José Gregorio Hernández la Santa Sede lo declaró Siervo de Dios en 1972, (que es el primer paso para que una persona sea candidata a venerable), y en 1975 sus restos fueron exhumados del Cementerio General del Sur y trasladados a la iglesia Nuestra Señora de La Candelaria de Caracas, donde actualmente recibe numerosas visitas.

El 15 de enero de 1986 el Papa Juan Pablo II elevó a José Gregorio Hernández de la categoría Venerable, por su ciudadanía heroica y sus celestiales virtudes. Estatus que lo pone a un paso de la beatificación.

No hay dudas de que su proceso de canonización va en marcha.

«Ese milagro llegará», dijo con firmeza Zambrano, quien recibe a diario testimonios de fe. «Solo 10 % de los casos son estudiables y 3 % presuntos milagros. Pero somos pacientes».

Pidió que para ayudar a la causa es necesario que se envíe la más completa información sobre el hecho. Los datos deben remitirse al correo causajosegregorio@gmail.com, con teléfono y dirección incluida para poder ser localizados por los investigadores.

Lea a continuación la programación por el centenario de la muerte de José Gregorio Hernández: “Todo se lo pido a José Gregorio Hernández, y todo me lo da” (y V)


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