La intervención ha afectado la operatividad del banco, que ha perdido alrededor de 46 trabajadores cada semana y que han sido difíciles de sustituir “debido a que nadie quiere trabajar en un banco intervenido”.

Caracas. Juan Carlos Escotet, presidente del grupo Banesco Internacional, calificó como una acción política la intervención de la institución financiera y además sentenció que esta es ilegal y desproporcionada.

Esto es una intervención por razones políticas, lo fue y sigue siendo. Hemos tratado de hablar con las autoridades del alto gobierno, pero esto no ha sido posible, aseguró Escotet en una rueda de prensa en la sede de Ciudad Banesco.

Banesco fue intervenido el 4 de mayo por un lapso de 90 días. La medida fue prorrogada por tres meses más esta misma semana. La Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) señala que esta decisión responde a que “es necesario corregir las fallas detectadas en el ejercicio operativo de Banesco”.

El presidente del banco rechazó estos argumentos.

Banesco —dijo Escotet— durante los primeros 90 días de la intervención atendió 90 requerimientos de los interventores, 107 de Unidades de Inteligencia Financiera y 361 requerimientos de la Inspección general y tecnología de Sudeban. En total, Banesco envió 558 oficios que le fueron solicitados.

No tenemos herramientas para producir una confrontación, hemos decidido dar la cara y seguiremos adelante, dijo el empresario, quien lamentó  no gozar de simpatía en las altas esferas del gobierno, al tiempo que descartó que su actitud haya sido arrogante.

Yo tuve mucho miedo, tengo mucho miedo y he tenido mucho miedo durante el proceso de interveción del banco, pero uno puede permitir que el miedo lo paralice, expresó.

Aseguró que no le han hecho ofertas para que venda el banco y, en caso de haberlas, no las aceptaría.

Además lamentó la poca solidad de la Asociación Bancaria de Venezuela (Asobanca), que no ha tenido hasta ahora un postura firme respecto a la intenvención de Banesco. Dijo que entendía el miedo de Asobanca, pero no compartía que esta fuera razón suficiente para que no respaldara al primer banco privado del país. Es una vergüenza que la Asociación Bancaria no haya fijado una posición pública, sentenció.

Por qué es política y no financiera la intervención

Escotet explicó las complejidades legales que lo llevan a afirmar que la intervención es política y no financiera. En primer lugar, señala que la detención de los siete empleados de la institución está fuera de orden jurídico, pues se les acusa de delito, que, en caso de haberse dado, habrían sido cometidos por terceros y las responsabilidades penales son individuales.

Explicó además que la compraventa de divisas ya no es delito y que la comercialización de efectivo tampoco está calificada en la legislación como tal.

Asimismo, recordó que la detención de los empleados del banco se produjo sin orden judicial.

Pérdida de empleados como efecto directo

La intervención ha afectado la operatividad del banco, que ha perdido alrededor de 46 trabajadores cada semana y cuya reposición ha resultado difícil “debido a que nadie quiere trabajar en un banco intervenido”.

Durante los primeros cuatro días de la primera fase de la intervención, el banco perdió el equivalente a 21 %. Pese a este impacto, la institución no requirió ningún tipo de auxilio, pues pudo atender la contingencia con los excesos de liquidez propios, aunque se hayan consumido en 67 % en  el transcurso de esos cuatro días.

La salida de depósitos se revirtió a finales de mes y cerraron el semestre con un crecimiento de 397 billones en la cartera de depósitos.

Sin embargo, el banco ha perdido cuota de mercado en captaciones y carteras de crédito durante los meses siguientes, esto rompió con la tendencia de crecimiento que presentaba la institución para el primer trimestre del año.

Adicionalmente, el banco ha tenido que hacer lobby internacional e invertir en ello cuantiosas sumas de dinero —que no fueron reveladas— a fin de aclarar que el proceso de intervención no ha significado que la propiedad accionaria se mantiene en manos privadas y que la medida es solo administrativa.

Esto ha afectado la relación de los bancos corresponsables y algunas cuentas, aunque no han sido bloqueadas, están en estos momentos suspendidas.

Internacionalmente, algunos bancos corresponsales y proveedores han visto el proceso como una intervención total, “llegando a calificarnos —de manera errada— como empresa del sector público, con los problemas e incidencias que ello supone”.

De hecho, el lobby de Banesco ha impedido el cierre de algunas cuentas en bancos corresponsales, pero no ha evitado que algunas transacciones, en esos bancos, estén suspendidas.

Aunque no especificó, esto pone en riesgo las franquicias financieras que maneja Banesco y el pago a proveedores.

Lo que no se ha detenido, indicó Escotet, es la inversión tecnológica para adecuar el banco a la nueva realidad económica de escasez de efectivo e hiperinflación.

De acuerdo con las palabras de Escotet, el banco ha podido sortear la intervención por la solidez de este.

Foto: Cortesía



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