Jubilados y trabajadores del Metro piden a los usuarios que también exijan un mejor servicio

los usuarios

200 empleados, desde 2016, han sido despedidos por denunciar las irregularidades, las fallas y la falta de mantenimiento del servicio. Por eso jubilados y trabajadores piden más apoyo de la sociedad civil.

Caracas. Lo que está a la vista no necesita anteojos, dice el refrán popular que aplica perfectamente a la situación actual del Metro de Caracas.

El deterioro del sistema, que en su momento fue una empresa modelo en Latinoamérica, es paulatino. Solo recibe pañitos de agua tibia, una limpieza superficial.

Sin embargo, operativamente está en decadencia. De 48 trenes que deben estar en funcionamiento en la Línea 1, solo trabajan 22; de los 45 de la línea 2 están rodando 15 y en la Línea 3 de 15 unidades, solo 8 se mantienen activas, según informó Deiyirí Rodríguez, trabajadora que fue despedida por la compañía precisamente por denunciar la crisis interna del subterráneo.

El servicio no se presta al 100 %. De noche no hay operadores y por eso algunas estaciones cierran antes de las 10:00 p. m.

La denuncia no es posible: los trabajadores sufren de amedrentamiento y son calificados como «terroristas».

No podemos ni siquiera alertar el peligro constante al que están sometidos los usuarios. En estos días, tras un desalojo en la Línea 2 producto de una falla, supimos que un niño caminó por el tercer riel que tiene una descarga de 700 voltios y eso a los que están en la directiva, incluso del sindicato que maneja Edixon Alvarado, no les interesa. Por eso queremos insistirle a la sociedad civil, a los usuarios, a que se sumen a esta lucha por el rescate del servicio. Ellos también tienen que exigir, esto no puede ser de un grupito nada más, expresó Rodríguez.

Foto: Luis Morillo

Lo mismo dijo Juan Ovalles, representante de la Asociación de Jubilados del Metro de Caracas, quien destacó que César Vegas, presidente de la compañía, se encargó de destruirla: El lema que teníamos ‘seguridad, eficiencia y confort’ no se cumple, ni siquiera se cobra pasaje. Él no ha podido cristalizar el sistema de cobranza y para tener un buen servicio es necesario que se ponga una tarifa. Ya el Metro no aguanta más y le pedimos a Nicolás Maduro, que dice que esta es su casa, bueno, que la arregle: está oscura y huele muy mal.

Ovalles insistió en que ellos están en capacidad para rescatarla y que por eso se mantienen en la calle protestando para hacerse sentir. Nos echan a los colectivos [grupos de choque progobierno] cuando lo hacemos, pero no podemos permitir que avance esto. Todo lo que ha tocado el Gobierno lo ha destruido, nos quiere destruir también a los jubilados, nos quiere matar sin medicinas, sin comida, sin agua, sin gas, sin transporte, cuando nosotros lo que queremos es morirnos de viejos.

Desde 2016 a la fecha, 200 trabajadores —cifra proporcionada por Deiyirí Rodríguez— han sido despedidos por no plegarse a la línea de silencio que imponen dentro del sistema. Ahora de la nómina de 10.000 trabajadores, quedan 6300, muchos se han ido precisamente porque las condiciones laborales no mejoran. En sus lugares ponen a los milicianos y a los integrantes de los consejos comunales, que no tienen la experiencia ni la experticia para manejar la operatividad ni del subterráneo, ni de los sistemas superficiales como el Buscaracas y el Metrobús, este último en franca decadencia, pues de 433 unidades están activas 103.

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Este jueves en horas de la mañana un grupo de trabajadores y jubilados se reunió en las afueras de la estación Chacao, y cerró parcialmente la avenida Francisco de Miranda durante 20 minutos para visibilizar el problema que hay sobre rieles.

Representantes del sector transporte superficial, entre ellos Hugo Ocanto líder de la organización Transportistas Unidos por Venezuela; y del gremio de Enfermería del distrito Capital, con la participación de Ana Rosario Contreras y varios trabajadores de hospitales de Guaneras y Caracas, apoyaron la concentración. A todos los movió el tema salarial, el reclamo del HCM, de los seguros funerarios, uniformes y demás beneficios logrados en las contrataciones colectivas de la administración pública.

Más acciones de calle están en la agenda. Fechas y horas serán anunciadas en su momento para evitar persecución y amedrentamiento en los puestos de trabajo, sentenció Juan Ovalles, en representación de los 920 socios de la asociación, e indirectamente de los más de 2000 jubilados que tiene la empresa.

Fotos y videos: Mabel Sarmiento Garmendia


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