A lo largo del sector hay varias edificaciones que pertenecen al Gobierno. Según los vecinos, ninguno de estos organismos públicos se ha encargado de asumir la recuperación del lugar.

Caracas. El bulevar Panteón es un espacio donde hay más basura que cualquier otra cosa. Los desperdicios ya se han convertido en pequeñas montañas que desprenden mal olor en cada esquina. A lo largo de sus más de cuatro cuadras abundan lo que todos desechan pero nadie recoge.

“Aquí ya hace unos cuantos días que no pasa el aseo, y a eso se le suma que por aquí hay muchos locales de venta de comida que generan basura a diario”, dijo un mujer encargada de una tienda de ropa, cercana al edificio de la Fundación Misión Cultura. Su identidad no se revela por seguridad.

La higiene no es una característica del bulevar.

Los carros y la basura le restan espacio a los transeúntes para caminar.

Durante un recorrido realizado por el equipo de Crónica.Uno se constató que las papeleras ubicadas en varios puntos del lugar no se dan abasto para que toda la basura sea depositada en ellas, por lo que es común ver potes de jugo, envases y cualquier otro desperdicio en el suelo, y según personas que transitan por allí a diario, el camión del aseo no pasa desde hace más de un mes.

La montaña más grande de basura está ubicada frente a la sede de la Defensa Pública. Incluso había personas buscando qué comer dentro de las innumerables bolsas plásticas.

Desde la avenida Urdaneta hasta el final del bulevar en las escaleras que conducen al Panteón Nacional, hay buhoneros que le han echado el ojo a las zona para vender sus mercancías debido a la cantidad de personas que transitan a diario por el lugar. Frutas (mango y ciruela), pulseras, licuadoras, tizana, cigarros, café, cotufas, donas, zapatos, ropa, chicha, entre otros, son algunos de los productos que ofrecen los vendedores informales a lo largo del sector.

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Las papeleras del lugar no se dan abasto para acoger todos los desperdicios.

La casa de las Primeras Letras Simón Rodríguez, la casa del Estudio de la Historia de Venezuela “Lorenzo Mendoza Quintero” y la de José Martí, el Ministerio de Comunicación, el edificio de la Misión Cultura, son algunas de las estructuras más reconocidas que hay en el lugar. Aunque hay varias que pertenecen al Estado, según comerciantes, estas no hacen nada por mejorar la cara del bulevar.

“Aquí medio arreglan cuando Maduro viene al Panteón. Del resto, hay borrachos, drogadictos, ladrones. Aquí hay de todo”, especificó la comerciante.

Al inicio del bulevar hay muchos vendedores informales.

La mujer indicó que a las 5:00 p. m. baja la santamaría de su local porque después de esa hora no hay luz. El único establecimiento que cierra más tarde es una licorería, a las 7:00 p. m., después de esa hora, “esto parece una boca de lobo”, sostuvo.

“La última vez que aquí arreglaron fue como en el año 2012, después de eso, se olvidaron de esto aquí” (sic), comentó otro comerciante, de origen Árabe. Las palabras del hombre se ven avaladas por la cantidad de alcantarillas rotas y oxidadas, el suelo con huecos, y los grafitis en las paredes.

Aunque es un espacio para el paso peatonal, hay muchos carros que incomodan el libre tránsito. Según la comerciante, la inseguridad aumenta cuando cae la noche.

El bulevar lleva el nombre por el Panteón Nacional.

Fotos: Luis Miguel Cáceres.



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