La conservación y el rescate de valores son la punta de lanza de la maestra Sagayo

En las cercanías de la plaza La Concordia sembró varios árboles que hoy en día están verdes y frondosos. Cuando puede barre las calles de su parroquia y desde hace 40 años organiza la Paradura del Niño.

Caracas. Por las esquinas de Teñidero a Chimborazo, en la parroquia La Candelaria, la conocen de sobra. “Ah sí, la maestra Sagayo, ella hace la Paradura del Niño”.

Ciertamente, se hizo famosa por hacer de esa tradición —con la que se cierra la Navidad— algo perdurable.

El sábado 10 de febrero hizo la Paradura en su edificio Santa Rosa. Subió los 19 pisos tocando su cuatro y en compañía de varios amigos recorrió apartamento por apartamento, cantó aguinaldos y rezó en pro del país, de la familia y de la juventud.

Hace poco realizó la Paradura del Niño

Esto me nace desde siempre. Tengo la vocación de ayudar al otro y de dar buenos consejos. Soy docente de profesión y aunque estoy jubilada por el Ministerio de Educación, trabajo en un liceo privado, porque considero que uno debe seguir enseñando. A mí me gusta y más ahora que hay que reforzar los valores de los muchachos.

Selmira Sayago a sus 68 años no para de idear obras sociales. Cuando puede sale con su cepillo y barre las calles. Da charlas de concienciación a los vecinos sobre la disposición final de la basura, coloca carteles anunciando los horarios de recolección y en todas las actividades culturales de su zona en las que puede echar una mano, ella está ahí dispuesta, completamente activa.

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Organiza jornadas de arborización no solo en La Candelaria, sino que ha ido más allá. Con otros docentes sembró varios árboles —hoy están grandes y frondosos— en las cercanías de la plaza La Concordia.

Sagayo se mueve con la fe por delante

Soy muy conservacionista y siempre me ha gustado sembrar árboles, tengo habilidad para las labores sociales. A veces no tengo mucho tiempo porque acompaño a un hermano a sus diligencias y a cobrar la pensión, pero siempre que puedo estoy en la calle devolviendo las cosas buenas que Dios me dio: salud y trabajo. Siempre me he dicho eso, si tengo esas herramientas por qué no devolverlas de forma positiva a la ciudad. Trabajando para mí país.

Y con esa premisa Sagayo va por la vida: ofreciendo una sonrisa, un canto, un rezo y un buen consejo. No me detengo en eso porque las muchachas de ahora necesitan mucho apoyo y que les refuercen los valores que están por el piso.

Desde hace 40 años organiza la Paradura del Niño en La Candelaria. A sus tres hijos de chiquitos los llevaba a sembrar árboles, hoy en día suma a otros tantos en sus labores. “Que Dios quiera sean ejemplo para otros”.

Fotos: Francisco Bruzco


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