El Gobierno seguirá con los controles, por tanto, los sectores clave seguirán golpeados. Los venezolanos verán que su salario se evaporará más rápido por la inflación y conseguir los artículos básicos les será más difícil.

Caracas. La crisis económica se mantendrá en 2017.  El Gobierno apunta a mantener el modelo de controles, de manera que la corrección de los desequilibrios luce alejada y los ciudadanos seguirán pagando las consecuencias con la pulverización de sus ingresos por el aumento veloz de los precios y la severa ausencia de comida, medicinas, papel higiénico, pañales y otros productos básicos.

Aunque en sus alocuciones el presidente Nicolás Maduro señala que el 2017 será el “primer año del arranque de los motores del nuevo modelo económico posrentista del socialismo productivo”,  los analistas estiman que las distorsiones se profundizarán en los primeros meses del próximo año debido a que no se vislumbran planes de ajuste.

¿Qué pasó?

En 2016 el Jefe de Estado intensificó los controles, aplicó medidas desordenadas y fue más discrecional en el manejo de las finanzas. El mandatario arrancó el año con un conjunto de leyes aprobadas —mediante la Habilitante— que tuvieron como fin restarle poder a la Asamblea Nacional, tras el dominio de la oposición, y manejar sin regulaciones el gasto y el endeudamiento.

Durante el ejercicio, el mandatario instaló el Consejo de Economía Productiva, que creó otra vez mesas para impulsar los motores de la economía, pero en paralelo, decretó la emergencia económica, que le permitió tener poderes para imponer controles a la producción y la distribución a través de la Gran Misión Abastecimiento Soberano (GMAS) y los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap).

En el primer trimestre aumentó el precio de la gasolina, devaluó la moneda y conformó un esquema con dos tasas: un dólar protegido para salud y alimentación y un dólar complementario para el resto de los sectores. Tras esa modificación, las autoridades anunciaron un nuevo mercado cambiario, que no se concretó. Siguió el recorte en la entrega de divisas en más de 60 %, y de lo que se importó, el grueso fue hecho por entes oficiales.

Las industrias operaron a un tercio de su capacidad, por lo cual se agudizó la ausencia de artículos esenciales. Y frente a una baja oferta, el Banco Central de Venezuela inyectó más dinero a la economía, y se mantuvo la presión a los precios.

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¿Qué viene?

Menos producción. En 2016 la economía terminará con una caída de 10 % del Producto Interno Bruto (PIB), según las bancas de inversión, y en 2017 el deterioro continuará. Diversas firmas estiman el retroceso entre 3 y 4 %.

La producción, que en este período enfrentó serios obstáculos, seguirá contra las cuerdas. Conindustria destacó en la encuesta coyuntura del tercer trimestre que apenas 20 % de las empresas tienen tres meses de insumos para operar y 4 % cuatro meses. El economista, Ronald Balza, asegura que “el 2017 será peor, porque habrá una actividad privada mermada”. Ese retroceso obedecerá a la disminución en la asignación de dólares y los controles.

Las regulaciones crecerán. El director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, asevera que “avanzará el control en los mecanismos de distribución de alimentos y artículos de higiene personal”. Ya el primer mandatario nacional ha señalado que en 2017 el poder de los Clap se incrementará.

Otra inflación de tres dígitos. El BCV no ha publicado los datos de inflación de 2016, pero analistas calculan que el índice nacional de precios será de tres dígitos. Bancas de inversión como Barclays, JP Morgan, Goldman Sachs proyectan la variación de precios entre 200 y 800 %. Ecoanalítica presenta un escenario optimista de 345 % y otro pesimista de 850 %.

Esa aceleración de la inflación seguirá evaporando el ingreso del venezolano. Ya la caída del poder de compra del salario ha sido de 40 % y quien devenga un sueldo mínimo apenas puede adquirir 7 % de la canasta alimentaria.

Más escasez. En 2016 la ausencia de alimentos, medicinas y rubros de aseo fue severa por la caída de la producción y de las importaciones. Desde marzo de 2014 el BCV no divulga el índice de escasez, pero Datanalisis en noviembre calculó en 77 % el desabastecimiento de productos esenciales en Caracas.

Asdrúbal Oliveros indica que “el próximo año habrá picos de escasez” y más por el fuerte recorte de las compras externas.

Menos importaciones.  Al cierre de septiembre, las importaciones bajaron 52 %, según Torino Capital y para el 2017 la tendencia será la misma, debido a que el flujo de ingresos no será elevado y la República tiene que afrontar pagos de deuda pública.

Ecoanalítica estima que las importaciones estarán por el orden de los 20 millardos de dólares y eso es 58 % menos que en 2014. Lo que evidencia que habrá fallas de abastecimiento.

Ronald Balza apunta que además “en 2017 los problemas cambiarios continuarán”. Por ahora, las analistas prevén el mantenimiento del sistema dual con paridades más altas, al que tendrán más acceso los entes oficiales que los privados. Para Oliveros mientras “siga este Gobierno, habrá subsidio cambiario”.

Este año muchos privados tuvieron que usar sus propias divisas para atender las adquisiciones de bienes en el exterior, de hecho en el tercer trimestre 22 % de las importaciones se financiaron con el dólar paralelo. Pero en 2017 será más difícil, pues a los empresarios que no reciben divisas oficiales, les costará reponer la mercancía.

Desempleo. La menor actividad industrial y comercial tendrá un impacto en el empleo. Los datos oficiales revelan que en abril, la tasa de desocupación estaba en 7,3 %, pero en los últimos meses más personas han perdido sus puestos de trabajo.

En la encuesta de Conindustria 54 % de las industriales indicaron que redujeron los empleos, situación que se acentuará el próximo año, debido que muchas plantas están paralizadas.

Ingresos a medias. La apuesta del Gobierno es que los precios del petróleo se recuperarán, sin embargo, las previsiones no apuntan a cotizaciones elevadas. Un reporte de Latinfocus, que recoge proyecciones de firmas económicas y bancas de inversión, destaca un precio del crudo en torno a los 44 dólares.

Por tanto, el flujo de ingresos no será tan elevado. En uno de sus escenarios, Ecoanalítica lo estima en 22 millardos de dólares, un descenso de 60 % respecto a 2014. Y aunque el Gobierno reduzca importaciones y haga otras maromas, tendrá un déficit de divisas de 11 millardos de dólares.

Aunado a que el precio no será tan alto, tampoco se prevé una rápida recuperación de la producción petrolera, que a noviembre fue de 2,2 millones de barriles diarios y que a lo largo del año cayó 15 %.

La brecha. Durante la administración de Nicolás Maduro, los aportes petroleros y tributarios se han quedado cortos para atender los egresos en salarios, pensiones y funcionamiento de los entes y empresas públicas, por lo cual hay una brecha, que aunque se ha cubierto parcialmente con financiamiento monetario, es amplia y seguirá en 2017. Ese déficit del sector público se calcula en 11 % del PIB.

El efectivo. A las distorsiones mencionadas, se suma la crisis de efectivo. Desde hace semanas los billetes en circulación han sido insuficientes para atender la demanda y con la decisión oficial de retirar el papel moneda de mayor denominación, las dificultades aumentaron, debido a que las nuevas piezas del cono monetario, que fue actualizado por la alta inflación, no están completas.

Asdrúbal Oliveros comenta que en los primeros meses “habrá graves problemas de efectivo. Lo que implicará un colapso en los sistemas de pagos porque la banca electrónica no podrá soportar los elevados volúmenes de operaciones”.

Foto referencial: Angeliana Escalona


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