Uniendo comunidades a través del deporte, la recreación y la cultura, Beisy Valdespino está entregada a consolidar una mejor calidad de vida para el caraqueño.

Caracas. Con el objetivo de fortalecer las actividades sociales, comunitarias y deportivas, sale al ruedo la Fundación Vibra en Positivo.

Beisy Valdespino, luchadora social de Casalta III, desde que tiene uso de razón trabaja en pro del bienestar comunitario y desde siempre tuvo esa espinita recorriéndole las venas de ir más allá. Pero solo con querer no podía y fue creando cooperativas deportivas, recracionales y de formación de oficios que a la larga quedaron excluidas de las ayudas de organizaciones.

Nos decían que a las cooperativas no podían darles recursos, uniformes, juguetes en Navidad, equipos y todo lo que uno requiere para trabajar con las comunidades.

Así que decidió dar el paso más largo para crear una fundación con sus estatutos de ley. Y desde hace un mes, como quien dice, “se puso a derecho”, a ver si logra que los donativos lleguen a sus proyectos sociales.

Primero su organización se llamó Vencedores de Venezuela y ahora se denomina Vibra en Positivo.

En Casalta III ya hay dos equipos de fúltbol.

La idea es la misma: fortalecemos, capacitamos y hacemos seguimiento a los niños, niñas y adolescentes de las barriadas del oeste capitalino. Organizamos equipos de fútbol, ya tenemos dos categorías la sub 14 y la sub 16; y trabajamos con la modalidad de enlace parroquial, es decir, buscamos con otras comunidades aliadas juegos para que los muchachos de Catia, por ejemplo, compartan con sus iguales del 23 de Enero. Hacemos encuentros culturales para reforzar y sembrar valores en el barrio.

De eso se trata Vibra en Positivo. De hacer cada día que los caraqueños sean mejores ciudadanos y que además tengan un proyecto de vida que les garantice su presente y futuro.

Ahora tienen un proyecto para crear un equipo de voleibol para niñas entre 10 y 13 años. Muchachas que vemos que pasan todo el día en la calle, y las estamos captando, motivando en el deporte. Es una forma de sacarlas del ocio con algo atractivo y saludable. Muchas de ellas tienen destrezas para ellas y lo que hacemos es reforzarlas.

Por su puesto, esta líder no anda sola en estos caminos. Ella no puede dar las clases de fútbol, no puede sola montar un cine en la comunidad, por ejemplo. Lo que hace es intercambiar conocimientos con otros sectores. Su fuerte es informática así que se dedica a hablar con los entrenadores de los equipos del sector Isaías Medina, también en Catia, para intercambiar talleres.

Yo voy y les doy un curso de computación, otros van y dan clases de cocina y, a cambio, ellos me forman a un muchacho para que dé las prácticas de fútbol. Eso es parte de un tejido social que estamos construyendo. No hay recursos para pagar profesores, y de esa forma hemos garantizado el proyecto.

Este trabajo, a pesar del empuje que Valdespino y sus colaboradores le meten, deja desalientos en el camino. Nos es cuesta arriba conseguir las porterías, los uniformes y no se diga los zapatos. Hay niños que se frustran. Otros se intercambian los pares, unos usan un zapato derecho en un pie izquierdo sin importar su incomodidad, pero lo hacen por las ganas que tienen, y eso es lo que nos motiva a nosotros a no decaer.

Fotos cortesía: Fundación Vibra en Positivo

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