En el estado Zulia, un kilo de cobre se puede vender en 120.000 bolívares. Este delito puede ser penado con entre 4 a 8 años de prisión, según el abogado criminalista, Luis Izquiel.

Caracas. El vigilante del colegio Pampero de Fe y Alegría, en Valles del Tuy, apenas había iniciado su recorrido, el pasado 13 de septiembre, cuando se percató de que dos sujetos, con machetes en mano, se llevaron parte del cableado eléctrico de la institución.

Ese no sería el primer delito dentro del plantel, pues de acuerdo con la directora, Carmen Pérez, sufrieron al menos 8 robos durante la temporada vacacional. En cada una de las ocasiones, los hampones cargaron con los cables de electricidad.

Para el abogado criminalista, Luis Izquiel, el hurto del cableado eléctrico está presente en el país desde hace 10 años, pero este año ha tenido un repunte, dado que los hampones aprovechan la soledad, el lucro de la actividad y el bajo nivel de riesgo al cometerla.

Sin embargo, este tipo de delito trae consecuencias, debido a que afecta a comunidades enteras al dejarlas sin servicio eléctrico y en ocasiones, sin servicio telefónico, como en el caso de Digitel, que ha llamado para denunciar esta actividad.

telefonías afectadas por el robo de cableado
Telefonías se han visto afectadas por el hurto del cableado

El pasado 26 de septiembre, el cuerpo de Bomberos del Estado Miranda quedó sin conexión telefónica y de Internet en varios sectores de Los Teques, luego de que un grupo de delincuentes hurtara parte del cableado de la institución. Aunque el cuerpo bomberil ha hecho las denuncias a Cantv  —en cuatro ocasiones— no han recibido respuestas.

Se presume que los hampones funden el material para luego venderlo, ya que en el mercado negro hay una alta cotización. Por eso el valor del material no es reutilizarlo, sino los elementos que este posee, como el cobre”, explicó el abogado.

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En el estado Zulia, por ejemplo, un kilo de cobre se puede vender hasta en 120.000 bolívares. Este puede terminar en una fundidora, para luego ser comercializado en grandes fábricas. En la entidad marabina, al menos tres personas han muerto electrocutadas al intentar hurtar cableado eléctrico.

En el estado Zulia, un kilo de cobre —material que compone los cables— se puede vender hasta en 120.000 bolívares

Este tipo de hechos lo pueden realizar personas que antes no delinquían, pero ahora entran a este mundo, tal vez, por la crisis económica. Son personas con poca solidez moral, que ante la desesperación, se ven empujadas al hurto de cables, comida, repuestos de vehículos, entre otros, explicó el criminalista.

El Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), en su informe anual de 2016, indicó que aunque hay delincuentes “profesionales” que se dedican a este tipo de hurtos, la mayoría de quienes comenten este tipo de delitos no son delincuentes regulares, es decir, no son afectos a ello y tienen otros oficios y empleos.

“Son actores solitarios, pues actuar con otros sería reconocer su nueva condición que todavía no quieren aceptar. Sus acciones son pequeñas, pero su número se hace cada vez más grande”, se lee en el informe.

Impunidad como norma

Según el Código Penal, el hurto tiene una penalidad entre 4 y 8 años de prisión, sin embargo, esto es letra muerta en la realidad.

“Este tipo de hurto es de acción pública, es decir, no es necesaria la denuncia: solo con la noticia —por televisión, redes, prensa— la policía al enterarse debería iniciar las investigaciones automáticamente, pero esto no ocurre”, sostuvo el abogado.

Es por ello que la impunidad ha ayudado a que este crimen se mantenga y acobija tanto al vendedor como al comprador, ya que los dos participan en una actividad derivada de un delito.

Por ello, el especialista recomienda que al momento de castigar o dar alguna pena, este debe alcanzar también al comprador del producto.

Fotos referencial/cortesía



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