En un principio, la sopa era recibida por personas en situación de calle; actualmente, cada martes y viernes, se unen a la cola para alimentarse trabajadores del Metro de Valencia, cuadrillas de limpieza del gobierno regional y personal bancario.

Valencia. María Padrón es una mujer de 37 años, desempleada. A su cargo tiene una hija de siete años. Por la crisis económica que atraviesa el país no puede alimentarse diariamente, por lo que, cada martes, va a la Iglesia Inmaculada de Camoruco, ubicada en la Avenida Bolívar Norte de Valencia, para tomar un plato de sopa.

María vive en El Socorro, al sur de la capital carabobeña. Mientras esperaba su plato de sopa comentó a Crónica.Uno que lo hacía para poder alimentar a su hija. Ve con satisfacción esta ayuda alimentaria, pues para algunos quizás sea el único alimento que tendrán durante el día.

Cruz Arrieta es un heladero que, desde hace tres meses, acude cada martes y viernes al recinto religioso para alimentarse. Dijo que a sus 67 años no tiene cuenta bancaria, por lo cual no puede recibir los beneficios del carnet de la Patria. El efectivo que reúne de sus ventas lo utiliza para resolver los gastos diarios; sin embargo, se le hace cuesta arriba. Con sus zapatos desgastados, este hombre recorre diariamente unos 15 kilómetros desde su residencia en El Cementerio hasta la avenida Bolívar Norte.

La Olla Solidaria de la Parroquia Inmaculada de Camoruco está activa desde hace tres meses. Al principio servían unos 80 platos, que es la capacidad de la olla donde hacen el hervido, según explica el padre Peter Fernández, administrador parroquial. Luego, poco a poco, se empezó a atender a más personas, hasta llegar a la cifra de unas 274 por día.

La gente hace su cola para ser atendida

El párroco y todos los que colaboran en esta acción se han sorprendido de que, a pesar de que no han cambiado la olla, la sopa se multiplica y alcanza para atender hasta la última persona que se encuentra en la fila.

La olla es la misma, pero loa sopa se multiplica

El orden y la buena atención prevalecen en el lugar. Un cartón signado con números es entregado a la persona que se beneficia de la alimentación. En la casa parroquial los platos están servidos y, antes empezar a comer, la oración de gracias se hace presente.

El administrador parroquial explicó que, en principio, los beneficiados eran personas en situación de calle. Con el pasar de los días a la fila se han sumado trabajadores del Metro de Valencia, cuadrillas de limpieza del gobierno regional y hasta trabajadores bancarios. Los primeros en recibir la atención son los niños y adultos mayores.

Los niños son de los primeros en comer

El caldo contiene verduras, proteínas, granos y hasta pasta, para que quede espesa y alcance para todos, dijo el padre Fernández.

Es una sopa rica en verduras

Manifestó que este almuerzo se realiza gracias a las donaciones que realizan los feligreses, que se materializan en ingredientes para la sopa, y también a través de transferencias bancarias. El párroco pidió a la ciudadanía que apoye estas iniciativas, pues hay muchas personas que necesitan alimentarse. Quienes deseen realizar su aporte pueden dirigirse a la Iglesia Inmaculada de Camoruco, mejor conocida como “Iglesia de los italianos”, diagonal a la torre Banaven.

Fotos: Leomara Cárdenas



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