La Planta pasó de parque prometido a centro de reclusión otra vez

Desde diciembre de 2017, al menos 157 presos extranjeros se encuentran en un espacio recuperado de lo que fue la cárcel Centro de Reeducación y Trabajo Artesanal en El Paraíso. Aunque en 2012 el Gobierno prometió un complejo cultural, seis años después las obras no avanzan y la comunidad no se beneficia de lo único que culminaron: una plaza.

Caracas. A simple vista se ve una bonita plaza. Limpia, amplia y con refrescantes sombras que proveen los árboles para un ambiente tranquilo. Así es el inconcluso Parque Comunal Cipriano Castro en el antiguo terreno de la cárcel La Planta, en El Paraíso.

El edificio de al lado parece silencioso. La puerta negra permanece cerrada y aunque se golpee en reiteradas oportunidades, nadie abre. Pero dentro hay presos, nuevamente, desde diciembre de 2017.

Después del desalojo del penal el 18 de mayo de 2012, que culminó con el traslado de al menos 1973 reclusos a distintas cárceles, llegaron las promesas.

En los terrenos del demolido Centro de Reeducación y Trabajo Artesanal, conocido como La Planta, propusieron un parque comunal con otro de agua, una zona de paseo, teatro, una sede para la orquesta Sinfónica Juvenil, 100 viviendas y un liceo bolivariano. También una red de bulevares que conectaría con San Agustín y el Panteón Nacional.

En una transmisión del canal Venezolana de Televisión (VTV) el 1° de septiembre de 2012 anunciaron que estaría listo en un año y tres meses, es decir, en 2013. Sin embargo, ya han pasado casi seis años y no avanzan las obras, solo se aprecia la plaza.

Con todo, en las promesas no estaba la inauguración del Centro de Formación Hombre Nuevo Simón Bolívar en las instalaciones recuperadas. El 6 de diciembre de 2017, la ministra para el Servicio Penitenciario —del momento— Mirelys Contreras anunció que albergaría a 152 presos extranjeros en condición de procesados.

Esta decisión tampoco estaba en las propuestas del alcalde del municipio Libertador —para ese momento— Jorge Rodríguez, tampoco de Erika Farías, jefa del Distrito Capital ni de la ministra para el Servicio Penitenciario, Iris Varela.

En la información oficial indicaron que la población penal solo recibiría visitas diplomáticas y consulares para mantener la tranquilidad de los vecinos.

Según información del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), los reclusos se encuentran en el antiguo anexo de mujeres de La Planta, el único edificio que no demolieron después del conflicto de la cárcel.

Manejan que ahí albergan a presos de más de 20 nacionalidades y la mayoría por el delito de tráfico de drogas, provenientes de otros penales como el Rodeo, Yare o Tocorón.

Humberto Prado, coordinador general del OVP, denunció que las condiciones de reclusión no son las adecuadas pese a los anuncios gubernamentales de que el área está completamente acondicionada, con atención médica y sitios para el trabajo o esparcimiento.

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Según lo expresado en una carta que enviaron los reclusos al Observatorio, no hay categorías de delitos menores o alta peligrosidad. Tampoco tienen ventilación en las celdas ni una adecuada rutina de higiene personal, ya que presuntamente las duchas no fueron terminadas y casi nunca hay agua, situación que empeora el aseo de los espacios.

Como bien anunció la exministra Contreras, no reciben visitas. Pero el OVP señaló que varios extranjeros han hecho vida en el país y tienen parejas que tampoco pueden verlos.

La decisión de tomar esos espacios para extranjeros podría obedecer a la cantidad de penales clausurados, entre seis o siete, sin la inauguración de otros y a la necesidad de descongestionar los que están al tope.

Carlos Nieto Palma, coordinador de la Organización No Gubernamental Una Ventana a la Libertad, destacó que la ministra Varela no ha cumplido con la promesa de nuevas cárceles, solo ha reinaugurado espacios y habilitado nuevos dentro de esos mismos.

No ha hecho ninguna [cárcel], inauguró la Comunidad Penitenciaria Fénix en Lara, que era del Plan de Humanización Penitenciaria que hizo Tarek El Aissami cuando era ministro de Interiores y Justicia y estaba a medio construir. También otro en Carabobo el año pasado, que tenía tiempo haciendo, y cuando lo inauguró aún no estaba listo.

Estas acciones forman parte de las causas del hacinamiento tanto en las prisiones como en calabozos policiales, además del retardo procesal penal. Además, en Caracas no hay penales y todos los presos fueron trasladados a recintos fuera de la capital, lo que demora más sus procesos judiciales porque deben ser trasladados desde zonas muy lejanas.  

Obras que no benefician a los vecinos

El concejal del municipio Libertador, Jesús Armas, indicó que la construcción, que solo quedó en una plaza, no tiene ningún tipo de uso para los vecinos y mucho menos se benefician de ella. Generalmente, se le ve vacía y no se utiliza para ninguna actividad. Está olvidado por la Alcaldía y el Gobierno.

En el edificio vecino ven que entran y salen funcionarios, así como hombres cargando materiales, pero no hay nada en concreto ni explicación a los residentes.

En abril de 2012 comenzó el conflicto en la cárcel La Planta tras la suspensión de las visitas por el asesinato de una mujer dentro del penal y presuntas fugas registradas que agudizaron la situación que ya denunciaban defensores de los Derechos Humanos: hacinamiento, armas, corrupción y pranato.

Ante esto, las autoridades tomaron la decisión de clausurar el recinto y trasladar a la población a otros centros, pero los presos se opusieron y esto generó encontronazos.

El enfrentamiento armado se extendió por casi un mes. Los vecinos de El Paraíso, Puente Hierro y Santa Rosalía vivieron momentos de tensión cuando se generaban los tiroteos que incluso cobraron la vida de un inocente, luego de que una bala perdida ingresara a su cuarto.

El día antes del traslado definitivo fue el más fuerte. Detonaron varias granadas y en los apartamentos ubicados en el perímetro ingresaron balas perdidas. La situación generó un completo caos en las adyacencias.

Las clases de los colegios cercanos fueron suspendidas, cerraron el paso por la autopista Francisco Fajardo y en la plaza Madariaga. Mientras ocurría el tiroteo adentro, afuera los familiares fueron reprimidos por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) con bombas lacrimógenas y uso de ballenas, pues, desesperados, intentaban encontrar respuestas y acercarse al perímetro prohibido.

Cuando culminó “la pesadilla” los vecinos agradecieron que se demoliera la cárcel. Por eso ahora temen que haya presos comunes de nuevo en ese lugar, ya que creen que es el inicio de otro posible penal que pudiese revivir lo que fue La Planta.

El concejal Armas desconoce si estos reclusos, que también se han visto limpiando en la avenida Páez, son los que se encuentran recluidos en el antiguo penal La Planta o son de otro sitio.

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Están acompañados por varios funcionarios, vehículos y patrullas. Utilizan gran despliegue de policías para algo tan sencillo como barrer las calles.

El temor de que la parroquia se convierta de nuevo en la cuna de un penal se extiende en las zonas aledañas, ya que a ese antiguo recinto acudían muchas personas que representaban peligro para la comunidad y el riesgo de otro motín, como el que ocurrió en 2012, les preocupa.

De acuerdo con el OVP, la población penal en el país durante el año 2017 era de 57.096 cuando la capacidad es para 19.000. La sobrepoblación es de 38.093 (161 %), según el informe anual.

Todos los penales están saturados, no es secreto que son universidades del crimen. Muchos delitos se operan desde las cárceles, tememos que eso sea un foco de angustia y temor, como antes. Basta recordar el enfrentamiento que hubo en esos días de conflicto y la inseguridad y el aumento del crimen se perfeccionó. Tenemos miedo de que metan presos comunes y eso se convierta en un lugar que nos haga perder más calidad de vida, soltó.

La basura también ha formado parte de estas obras. A escasos metros hay un montón de bolsas con desperdicios que acumula gran cantidad de moscas, roedores y malos olores.

Nadie usa esa plaza y eso está muy descuidado, no hay mantenimiento. En Puente Hierro constantemente se acumula basura porque la frecuencia de camiones recolectores de basura es cada vez menor, tampoco son los camiones apropiados y usan camiones volteo improvisados.

Hace unas semanas, La Planta volvió a ser noticia, y no porque se hubiera culminado alguna de las obras prometidas, sino porque extraoficialmente se informó que los directores de Banesco detenidos por el Gobierno —y ya liberados— en el marco de la llamada Operación Manos de Papel, habían sido traslados a ese centro de reclusión.

Recuerda que también puedes encontrar esta nota en la edición impresa de El Nacional #10Jun 

Fotos: Francisco Bruzco


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