La Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Red Defendamos la Epidemiología aseguraron que la crisis humanitaria en el país está en desarrollo. Pidieron al Gobierno reconocer los problemas.

Redacción Cronica.Uno

Caracas. La mortalidad materna, la neonatal, la incidencia de enfermedades endémicas o el simple acceso y cobertura a medicamentos y servicios esenciales, son algunos de los indicadores que muestran un severo deterioro de la salud, servicio que empeorará si el Gobierno nacional no reconoce que está en emergencia.

Por ello la Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Red Defendamos la Epidemiología, llegaron alertaron, a través de un texto, que la crisis humanitaria de salud en Venezuela está en pleno desarrollo.

Investigadores de estos organismos explicaron que en los últimos 15 años el sistema ha venido deteriorándose progresivamente, hasta el punto que no es capaz de atender ni siquiera las necesidades básicas de la población venezolana.

Argumentaron que al volumen de enfermedades no transmisibles -que son las que demandan más insumos, medicinas y hospitalización- se unen las que se producen por causas externas derivadas de la violencia criminal y los accidentes.

Citaron con énfasis el caso de la malaria y el dengue. El Informe Mundial de Malaria 2015, sitúa a nuestro país junto a Guyana, como las dos regiones en todo el planeta en los que la incidencia aumentó.

Otro de los problemas que enfrenta el sector es la falta de transparencia del Gobierno nacional en cuanto a las cifras que reflejan la situación. Según el texto, en los últimos 9 años, el Estado censuró la publicación de información epidemiológica de manera continua, periódica y completa. Aunque en el año 2015 se reportaron 136.402 casos de malaria, mientras que de dengue se supo de 54.152 y la tasa de mortalidad materna se ubicó en 68,65 fallecidos por cada 100.000 habitantes.

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Recordaron que en los dos últimos años, como consecuencia de la crisis financiera del país, la falta de planes de contingencia y el poco interés del ejecutivo para asegurar los recursos para atender las necesidades básicas de la población, produjo una insolvencia comercial en el sector farmacéutico y de insumos y equipos médicos, cercana a 4.000 millones de dólares, lo que provocó el cierre del crédito con proveedores internacionales.

“Venezuela es el país más vulnerable de América del Sur, respecto a los medicamentos esenciales. El desabastecimiento de los fármacos superó los niveles críticos y alcanza cerca del 80 % en el área metropolitana de Caracas. La carencia es mayor en el resto del país. La falta de respuesta y soluciones oportunas por parte del Gobierno para atender con urgencia estas carencias, contribuye de manera decisiva a un mayor sufrimiento de la población, al empeoramiento y complicaciones de las enfermedades de todo tipo, al deterioro de la calidad de la vida y muertes”, se leyó en el comunicado.

El pasado 26 de enero de 2016, la Asamblea Nacional aprobó una declaración en la que exhortó al Gobierno Nacional a garantizar  los medicamentos e insumos esenciales, básicos, indispensables e imprescindibles. A la vez, a restablecer la publicación de información epidemiológica e invitó a las autoridades de salud a establecer reuniones de trabajo para buscar soluciones en conjunto con la industria farmacéutica, con las sociedades científicas médicas y farmacéuticas, con los gremios de la salud y las organizaciones que representan a los pacientes.

Además, los parlamentarios invitaron al Gobierno a reconocer la existencia de la crisis humanitaria de la salud, agravada por la escasez de divisas, y su incapacidad de ofrecer soluciones y por negarse a aceptar iniciativas de apoyo y donaciones de diversas instituciones públicas y privadas, nacionales e internacionales, para activar los mecanismos de ayuda humanitaria internacional.

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Desde entonces, han transcurrido más de dos meses sin que las autoridades ofrezcan respuestas y soluciones. Ante este panorama, tanto la sociedad como la red, insistieron en convocar a todos los venezolanos a promover un ¨Contrato Social¨, para conciliar posiciones y alcanzar acuerdos, que permitan reestablecer el diálogo democrático en Venezuela y la gobernabilidad.

“No hay tiempo que perder, se trata de un imperativo de consciencia y de solidaridad, garantizar los recursos para la salud de los habitantes de nuestro país”, dicen los incvestigadores, entre ellos los doctoes Carlos Walter,
Ana Carvajal, Oswaldo Godoy, Julio Castro y Saúl Peña.

Foto: Cheché Díaz



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