A raíz del apagón nacional, el suministro de agua por tubería, que ya escaseaba el último mes, se ha hecho prácticamente nulo.

El estado Aragua ya atravesaba una severa escasez de agua, pero a raíz del apagón que dejó al país entero sin energía eléctrica por varios días, las fallas de suministro se agudizaron de tal manera que este martes 12 de marzo, dos días después de que se restableciera el servicio eléctrico en la región, los aragüeños clamaban sedientos por una gota de agua.

La venta por medio de camiones cisternas se ha incrementado al igual que los precios, al punto de que muchos residentes de algunas zonas en Maracay denuncian que han tenido que cancelarla en moneda estadounidense.

“Un camión cisterna está costando desde 15 hasta 20 dólares. Muchos no aceptan el pago al cambio en bolívares”, denuncia una habitante de una urbanización de Maracay que pidió no ser identificada.

En sectores más populares, como el emblemático barrio El Carmen, deben esperar que organismos oficiales como la Gobernación de Aragua o la Alcaldía de Maracay dispongan de camiones cisternas para la distribución y casi siempre resulta insuficiente para cubrir la demanda.

Foto: Gregoria Díaz

Allí, por ejemplo, los vecinos aguardan a diario frente a sus casas con cuanto recipiente tengan para el almacenamiento, en espera del agua que muchas veces no les distribuyen. Para reclamar y exigir este servicio básico, el pasado sábado 9 de marzo realizaron una protesta pacífica que culminó con la detención de varios residentes del sector.

Una de las habitantes, desde la ventana, denunciaba que un familiar había sido detenido por la Policía de Aragua, junto con otros 4 vecinos, solo por exigir el suministro de agua.

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No me tome fotos ni me grabe, porque si ven que denuncio este atropello, vienen a mi casa a llevarme presa también”, dijo molesta una residente del barrio El Carmen.

En el barrio Santa Ana, donde muchas casas poseen dentro de sus linderos pozos propios, son largas y recurrentes las colas de personas que acuden desde varios sectores de la ciudad y de otros municipios, a llenar cualquier botellón o recipiente disponible.

En zonas cercanas al municipio Linares Alcántara, colindante con el municipio capital, varias personas recogen agua de una alcantarilla, porque no tienen ni siquiera para pagar botellones de agua y mucho menos camiones cisternas.

A unos pocos sectores llegaron cisternas de la Alcaldía de Maracay, custodiadas por funcionarios policiales y de la Guardia Nacional, para garantizar que el agua se distribuyera a la mayor cantidad de vecinos posible. Así ocurrió en el barrio El Piñonal, donde una cisterna de Misión Barrio Tricolor estuvo resguardada por policías y militares, mientras miembros del consejo comunal y de las UBCH organizaban a la comunidad desesperada y sedienta.


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