La Vinotinto tuvo poca posesión y pateó menos que los rivales en 2018

La selección venezolana cerró el año con marca de dos victorias, dos empates y dos caídas. La tenencia de la pelota y la ofensiva quedaron como tareas pendientes.

Caracas. Que Venezuela tuvo poco juego, careció de claridad al recuperar la pelota, no fue un combinado confiable en la faceta defensiva y dependió de las individualidades para aproximarse al arco contrario en 2018, quizá sean elementos para redondear un balance compartido por la mayoría, pero no por ello carente de la subjetividad de cada quien.

Que parte de ese análisis sea refrendado por algunas de las estadísticas de los seis choques amistosos del año sí parece ser el punto que confirma las dudas que dejó la Vinotinto en el inicio del nuevo ciclo y además avizora el arduo trabajo que tendrá el seleccionador Rafael Dudamel para encontrar un funcionamiento competitivo de cara a la Copa América y al inicio de las eliminatorias en 2019.

Y es que más allá de lo que marcan las estadísticas más básicas de los seis amistosos ante Colombia (1-2), Panamá (2-0), País Vasco (2-4), Emiratos Árabes (2-0), Japón (1-1) e Irán (1-1) de dos victorias, dos empates, dos derrotas con nueve goles a favor y ocho en contra, los registros de posesión y ofensiva dejaron en evidencia lo mucho que tendrá que mejorar el elenco venezolano, sobre todo cuando tiene el balón en su poder.

En la tenencia, los criollos fueron ampliamente superados por Colombia 66 a 34 %. Panamá también tuvo más la esférica 51-49 % y Japón dominó también en los números 58-42 %. Los del patio solo dispusieron de mayor porcentaje ante País Vasco 52-48 % y ligeramente ante Emiratos 51-49 %. En el duelo del martes ante Irán no hubo data, pero nada más observar el segundo tiempo donde se jugó mayoritariamente cerca del arco de Wuilker Fariñez y la paridad de la etapa inicial se infiere que en ese departamento, el combinado fue nuevamente superado.

¿Sorprende que una selección venezolana no sea dueña de la redonda? De ninguna manera, pero el ítem también puede ser un indicativo de que el equipo la pierde rápido, es impreciso, no acierta en los balones largos y suele perder los rebotes en la segunda jugada. El estilo es un aspecto que decide el entrenador en función de las individualidades que posee, el rival y las circunstancias, pero sin decisiones acertadas al recuperar la pelota siempre será más difícil lastimar al contrario.

Y esa dificultad también se reflejó en la finalización de las jugadas ofensivas. Venezuela pateó siempre menos que el adversario y en rigor fue un conjunto con poco peso en el último cuarto de cancha. Ante Colombia tuvo 11 disparos (5 al arco) por 15 (6 a puerta) de los cafeteros. Con Panamá hubo cinco remates (3) por 10 (6) de los anfitriones. Apenas cuatro veces (3) intentó la Vinotinto por 12 de País Vasco (5) y el cierre de la segunda fecha FIFA registró 6 tiros venezolanos (3) y 11 (3) de la oncena emiratí. El viernes, el empate fue algo generoso para los de Dudamel de acuerdo con las ocasiones: Japón probó 16 veces (4) y los suramericanos la mitad con solo dos chances de real peligro. Cinco tentativas nacionales (3) tuvo el duelo ante los iraníes, quienes desenfundaron en seis ocasiones, cinco de ellas entre los tres palos.

Está claro que el bando que patea más y tiene mayor efectividad tendrá la mayoría de las veces más posibilidades de ganar, sobre todo si cuenta con solidez en la última línea. No es el caso hasta ahora de este nuevo grupo y por eso debe procurar tener más y mejor el balón para contar con más opciones en el ataque y no sufrir tanto en los partidos donde haya puntos en juego.


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