Este martes no fue uno cualquiera. Por lo menos siete parroquias de Libertador, entre las que se cuentan La Vega, Candelaria, Santa Teresa, El Paraíso, El Valle y San José, se sumaron a la protesta. En la esquina de Glorieta, la GNB desplegó un contingente de alrededor de 30 efectivos para mantener a raya a unos pocos manifestantes, la mayoría de ellos jubilados, ancianos y abuelos de expresiones cansadas, envilecidos por la falta de agua.

Caracas. En una ciudad donde los acueductos escupen sedimento y el agua que falta en los hogares se desparrama en las calles de aceras rotas, la historia de Caracas sin servicio cobra el matiz de un cuento inverosímil.

María Maldonado, vecina de la parroquia Santa Teresa, dice que duerme con la llave del baño abierta para despabilarse cada vez que llega el agua y recogerla en cuanto contenedor consiga: en las ollas que están por fregar, los tobos plásticos de fondos agotados y seguramente cualquier objeto cóncavo cuya función no parece otra distinta a la de ser un reservorio en la Caracas árida; como las botellas de refrescos, los calderos escamosos y los viejos utensilios domésticos.

“Somos unas lechuzas”, es en lo que cree haberse convertido María Maldonado, vecina del centro. “Ya no dormimos, el agua llega entre 3:00 y 4:00 de la mañana, cuando tenemos”, se lamentó la ama de casa. Durante el día, comentó, se las ingenia para abastecerse, cocinar y resolver los quehaceres domésticos; y durante sus noches desveladas permanece atenta, a la espera del servicio que le roba la calma a ella y a todo su edificio.

La situación, denuncian algunos concejales del Área Metropolitana, afecta entre 60 y 80 % de la ciudad. A propósito de ello, este martes vecinos del centro de Libertador convocaron a una protesta en la esquina de Glorieta, a pocos pasos de la alcaldía, para repudiar las fallas. Pero algunos demoraron en llegar porque salía agua en los chorros de su casa y la protesta no inició como quisieron: a las 7:00 de la mañana.

Algunos manifestantes, dijeron vecinos en el lugar, se quedaron en casa, azorados, para llenar los tobos. Los vecinos presumen que el suministro de agua fue la respuesta de Hidrocapital a una comunidad que amenaza con calentar la calzada si el Gobierno no atiende con urgencia sus reclamos.

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Este martes no fue uno cualquiera. Por lo menos siete parroquias de Libertador, entre las que se cuentan La Vega, Candelaria, Santa Teresa, El Paraíso, El Valle y San José, se sumaron a la protesta. En la esquina de Glorieta, la Guardia Nacional Bolivariana desplegó un contingente de alrededor de 30 efectivos para mantener a raya a unos pocos manifestantes, la mayoría de ellos jubilados, ancianos y abuelos de expresiones cansadas, enardecidos por la falta de agua.

En Candelaria, donde están sin el servicio desde Semana Santa, los afectados acudieron a la sede del Ministerio Público, en la avenida México, para exigir que se investigue a la directiva saliente de Hidrocapital y al Ministerio de Ecosocialismo y Aguas por corrupción y negligencia. El problema cobra una dimensión nacional y obliga a familias enteras a implementar mecanismos de supervivencia. Algunos incluso se mudan de estado para tratar de paliar el despropósito del racionamiento.

Es el caso de María Zúñiga, una residente de Sarría cuya ahijada consiguió el permiso de su jefe para lavar en su trabajo: El Budare de San Bernardino, un restaurante donde laboró hasta hace poco y donde solía lavar los pañales de tela de su niño de un año. Pero la alternativa le duró poco. Su ahijada debió mudarse a Falcón, a 500 kilómetros de Caracas, donde se surte de un pozo profundo y puede despercudir con libertad los pañales de tela de su hijo. Tuvo que mudarse, rehacer su vida en otro estado por cuenta del agua y la escasez, contó la ama de casa, quien se congregó en la Fiscalía para pedir soluciones al problema.

Zúñiga, al igual que muchas comunidades del Centro, está sin agua desde la primera semana de mayo. Y cuenta que se mantiene con las colaboraciones de vecinos de calles aledañas, quienes comparten garrafas de agua cada cierto tiempo. Desde las calles San Rafael a San Miguel, cerca de la avenida Andrés Bello, estamos sin agua. Los vecinos vivimos como camellos, agregó.

Carlos Julio Rojas, coordinador del Frente en Defensa del Norte de Caracas, explicó que a las arcas de Hidrocapital han entrado millardos de dólares asignados por la Asamblea Nacional Constituyente y el propio Poder Ejecutivo, los cuales no se han visto reflejados en un servicio decente de agua en la capital.

Edisson Torrealba y el propio Ramón Velázquez no se pueden ir con la cabuya en la pata llevándose el dinero del pueblo al que dejaron sin una gota de agua. Tarek William Saab, quien dice atacar la corrupción, deberías meterle el ojo a esto sino será cómplice del hecho, dijo. El vocero de la Asamblea de Ciudadanos de Candelaria recalcó que las manifestaciones continuarán hasta que vuelva el servicio de agua.

Según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, cada vez son más las comunidades que se suman al descontento por agua. De las 927 protestas registradas en abril por ese observatorio, al menos 338 estuvieron vinculadas a la precariedad en servicios básicos, lo cual se traduce en promedio de 11 manifestaciones diarias. Durante ese último mes, se registraron 130 reclamos por esta problemática.

Carmen Rosales, otra residente de Libertador, agrega que tiene dos meses sin bañarse en la ducha. El problema signa a Santa Teresa, una zona que hasta inicios de año se mantuvo al margen del racionamiento severo que acecha a Caracas. Allí el agua llega en períodos cortos y algunas familias aseguran que tienen un mes sin lavar. En el edificio Mercedes, ubicado en la avenida Sur 4, tienen cuatro meses sin agua. Las tubería tienen problemas e Hidrocapital les envió dos cisternas la semana pasada después de una protesta

Nancy del Moro, residente de Tracabordo en La Candelaria, se turna las casas de sus familiares y conocidos para lavar su ropa. Este fin de semana se trasladó hasta la vivienda de su hermana en la UD2 de Caricuao para lavar. Eran Nancy y sus fundas boconas, desbordadas de ropa usada frente al lavandero de su hermana. En parroquias como Caricuao, cuyas avenidas están llenas de huecos por donde se anegan los acueductos, la ausencia del servicio es toda una paradoja.

Hay huecos y botes de agua por todos lados e Hidrocapital no hace nada para reparar las fugas, denuncia Nancy del Moro, quien coreó consignas este martes frente a la Fiscalía.

“Sin agua no hay vida”, con ese mensaje los vecinos de Los Verdes, en El Paraíso, sumaron su voz a la protesta. El reclamo fue desplegado en una pancarta que también era el grito de quienes salen de sus casas para eludir un problema que se inició en 2014.

Bucare hiede, la patria hiede. Antes nos teníamos que bañar con totumas, ahora ni tenemos agua para llenar una totuma, se lamentó una mujer de la tercera edad en la esquina de Glorieta.

Exigencias

Los afectados exigen a Hidrocapital realizar mantenimiento de las tuberías que están llenas de sedimentos y socavadas por la corrosión.

Queremos soluciones y no más mentiras o excusas sino la respuesta será seguir trancando las calles, dijeron en la Fiscalía.

Carlos Julio Rojas, coordinador del Frente en Defensa del Norte de Caracas, pidió a Evelyn Vázquez, ministra de Atención de las Aguas, y a la presidenta de Hidrocapital, Yolanda Pérez, bajar de sus oficinas para atender a las familias. Aquí tenemos un Ministerio de Atención a las Aguas en una Venezuela donde esta no llega a los grifos de las casas del pueblo más humilde. No somos camellos, la capital clama respuesta del gobierno de Maduro, expresó Rojas.

Fotos: Crónica.Uno



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