El circuito rentado está cerca de cerrar con un nuevo “papelón” una temporada abreviada y con muchos puntos negativos.

Caracas. Una temporada que empezó tarde, con un calendario de apenas 16 partidos en la ronda regular, sin mayor difusión televisiva, una comercialización limitada y con equipos ahogados por las deudas no podía tener un colofón brillante ni mucho menos.

La Liga Profesional de Baloncesto (LPB) guardó para la final entre Guaros de Lara y Trotamundos de Carabobo una última muestra de desorganización por parte de la directiva que preside Alinson Chacón, para redondear una edición 45 para el olvido. La campaña 2018 del llamado “Deporte de los Gigantes” en Venezuela probablemente sea la peor de la historia, más allá del desenlace pendiente entre crepusculares y carabobeños.

Mal desde el comienzo

La incertidumbre por la realización o cancelación de la zafra se mantuvo hasta el mes de abril, cuando finalmente Mindeportes anunció que asignaría las divisas para que el campeonato arrancara el 11 de mayo, cerca de tres meses tarde con respecto al inicio de 2017 y con 20 encuentros menos por equipo.

La aprobación de los dólares al circuito se mantuvo casi en secreto, pues —a diferencia de lo que ocurre con otras ligas como la de beisbol profesional— la LPB nunca divulgó el monto de los verdes asignados ni cómo se distribuyeron, si bien es lógico pensar que con una agenda de encuentros abreviada, la cantidad que contó con el visto bueno del Ejecutivo fue menor a la que solicitaron los 10 equipos.

La demora en el salto entre dos perjudicó la comercialización adecuada de una competición que tiene entre sus participantes a Guaros de Lara, campeón de dos de las últimas tres ediciones de la Liga de Las Américas. Y la difusión televisiva tampoco fue la ideal, pues solo tres quintetos contaron con transmisiones en la pantalla chica.

En lo deportivo, las deudas atrasadas trajeron consigo sanciones y limitaciones para inscribir jugadores a Guaiqueríes de Margarita y Marinos de Anzoátegui. Además, Gaiteros del Zulia —que de paso jugó la temporada de visitante por el mal estado del gimnasio Belisario Aponte— impuso una marca en la LPB al perder todos sus encuentros, la mayoría de ellos con marcadores bastante abultados.

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La guinda

La “guinda” de tan amargo postre basquetero se presenta en la final con la suspensión o —en el mejor de los casos— postergación del séptimo y decisivo juego por el cetro entre Guaros y Trotamundos.

Y es que los cabrialenses decidieron no presentarse en el Domo Bolivariano como reclamo por lo que consideran una “alineación indebida” del vinotinto Grégory Vargas en el sexto choque de la serie, lo que dejó en suspenso la realización del séptimo hasta que no haya un fallo de la directiva liguera.

Vargas fue suspendido por seis juegos por empujar a dos aficionadas en el tercer juego de la final, pero apeló ante la Comisión Técnica  por considerar excesiva la sanción y al no obtener respuesta recurrió al fuero común, que lo habilitó para el sexto choque.

Toca a la LPB decidir si concede procedencia a los alegatos de Trotamundos y le da la corona por vía administrativa o si ratifica la victoria larense y fija una nueva fecha para el choque decisivo. Cualquiera sea la sentencia, el “papelón” de la 2018 ya está consumado.

Foto: cortesía Trotamundos



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