Desde el pasado jueves, las federaciones de transportistas de Caroní esperan que la Alcaldía les dé luz verde para la discusión de las nuevas tarifas. No ha habido respuestas hasta ahora.

Ciudad Guayana. Fue el pasado jueves cuando las federaciones de transportistas del municipio Caroní dejaron en el Instituto Municipal de Transporte, Tránsito y Vialidad una carta. En ella pedían una reunión, con carácter de urgencia, sobre un tema impostergable: el aumento de los pasajes.

Cuatro días han transcurrido desde entonces, pero el ente no ha respondido. Cuatro días pueden parecer pocos, pero el punto es que esa no es la única mora: la reunión que los transportistas piden debía ser en enero y aún, nada.

José Betella, vocero de la Federación Bolivariana de Transporte y uno de los solicitantes de la reunión explica que, amén de la urgencia, el incremento de la tarifa también obedece a una estructura de costos no exenta de los problemas sociales.

“Pero igualmente nosotros necesitamos que haya una “sinceramiento” de los costos. Este pasaje que tenemos [de 80 bolívares, oficialmente] no nos alcanza ni para el mantenimiento de unidades. ¿En dónde quedan, por ejemplo, las medidas compensatorias? Parece que no las hay por ninguna parte”, expresó.

Para Betella, un precio razonable estaría entre los 150 y los 200 bolívares.

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Al menos hay consenso

En las calles de Ciudad Guayana, los usuarios de transporte, aunque acostumbrados a las deficiencias de un servicio que no cumple las rutas, están expuestos a la delincuencia y se mueven en unidades deterioradas o no aptas para el transporte de pasajeros, están de acuerdo con algo: si mejora el servicio, sí se justifica un aumento.

Dorina Robles, habitante de San Félix, asiente cuando le preguntan, a pesar de que diariamente gasta 800 bolívares: 100 por pasaje. Son cuatro unidades que toma a partir de las 6:00 de la mañana para poder estar dos horas después en su trabajo, como encargada de un depósito en Puerto Ordaz, y cuatro que toma de regreso, a partir de las 5:00 de la tarde, un viaje que, muchas veces, le lleva tres horas.

“Si la cosa es para mejorar, está bien. Nosotros tenemos tiempo viendo la misma discusión y no hay mejoras. Eso es lo que queremos, y de ser así, estamos dispuestos a pagar”, aseguró.

Habitante de otro extremo de la ciudad y encargada de la limpieza de una empresa, Magdalena Rodríguez, del Core 8 —oeste de Puerto Ordaz— concuerda con Robles: aunque su gasto en pasaje es menor, igualmente enfrenta las penurias de un servicio que deja mucho que desear, porque “yo tengo que salir a un cuarto para las seis de la casa a ver si estoy a las ocho en el trabajo. Y de regreso, a veces me echo hasta tres horas”.

Betella, por la federación, está convencido de que de las reuniones saldrán acuerdos rápidamente. Pero, qué cosas, aún falta lo principal: que la Alcaldía de Caroní responda.

Foto: cortesía Wilmer González



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