El cuerpo de la joven asesinada en El Junquito llegó al aeropuerto de Santo Domingo, a hora y media de San Cristóbal. Fue llevada al cementerio del municipio Cárdenas, y el ataúd estaba sellado.

San Cristóbal. Desde que la familia de Lisbeth Ramírez, asesinada durante la operación de captura del exfuncionario del Cicpc, Oscar Pérez, se enteró del fallecimiento de la joven el sufrimiento ha ido en aumento.

Su cuerpo fue traslado al estado Táchira para recibir cristiana sepultura, pero a las 7:00  pm de este sábado los familiares seguían recibiendo información contradictoria acerca del cementerio al que sería llevada Ramírez.

Primero se dijo que sería en el Cementerio Metropolitano,  ubicado a las afueras de San Cristóbal. Hasta allí se trasladó, además de familiares y amigos, el comisario Fernández Tarazona, director de Seguridad Ciudadana de la Gobernación, quien dijo que “hay que respetar el dolor ajeno. Hay una ley que que establece que la persona después de fallecida debe ser entregada a sus familiares”.

Luego de estar todo el día esperando con llovizna y baja temperaturas, pasadas las 5:00 pm la angustia y sufrimiento para la madre de la joven estudiante de odontología llegaron a su límite cuando supo que tal vez ese no sería el camposanto, donde enterrarían el cuerpo de Lisbeth o si sería llevada al que está ubicado en el sector de Caneyes, municipio Cárdenas.

“Nosotros nos vinimos para acá porque dieron las coordenadas de donde iba a ser pero ellos cambian todo.Ahora dicen que se la van a llevar a otra parte. Sin nosotros no la pueden enterrar por favor”, suplicó Shirley Correa Mantilla, hermana de la joven.

Pasadas las 7.30 pm se conoció que el cuerpo llegó a la base aérea Mayor Buenaventura Rivas Guerrero, a hora y media de San Cristóbal.

Luego fue trasladado al cementerio de Cayenes, allí los familiares pudieron velarla al igual que quienes decidieron acompañarla. El ataúd estaba sellado.

Información en desarrollo 

Foto referencial / Francisco Bruzco



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