La desidia y los días de hambre quedaron atrás para los nueve hermanos Ibarra y su abuela. Cuarenta días después de la difusión de su caso ya han superado la malnutrición y están con su madre.

Maracaibo. Han pasado más de 40 días desde que la historia de los hermanos Ibarra tocó el corazón de Venezuela, incluso fuera de sus fronteras. La historia de Julia Ibarra, de 77 años, y sus nueve nietos dio un vuelco y ahora dice que “al menos estamos sobreviviendo”.

Ana Mabel Ibarra, la “Guajira”, se fuera a Colombia el pasado enero con la promesa de “trabajar duro” para ayudar a sus hijos. Le dijo a su madre, Julia, que pronto le depositaría dinero para que no les faltara nada, pero no fue así. Dos meses después, la abuela y sus nietos podían estar hasta dos días sin comer. La malnutrición, la tristeza y la miseria se apoderaron de la familia que vive en el barrio Brisas del Morichal, en la parroquia Francisco Eugenio Bustamante, al oeste de Maracaibo.

Elín Daniel, de 13 años; Joswuaard José, de 11; Víctor Daniel, de 10; Yuliannys Daniela, de 8; Jelser Daniela, de 7; Juan José, de 4; Jorve José, de 3; Winder José, de 2, y Marco Antonio, de 1 año; repetían sin cesar que su madre, “hace dos meses se fue para Colombia y no sabemos nada de ella”. La anciana contó que tuvo que darles a sus nietos yuca sola con sal una vez al día. “Cuando mucho compro 1000 bolívares de huesos, les echo agua, los aliño y hago una sopa. Así pasamos el día tomando agua de huesos”. 

Hoy la realidad es diferente. Johan Ibarra, tío de los niños, habló en exclusiva para Crónica.Uno sobre el estado actual de sus sobrinos:

Gracias a los donativos que recibo mis sobrinos están yendo a la escuela y pronto Víctor será operado de su ojito y Marco de la hernia. Estamos muy agradecidos con todos los que nos han ayudado, porque gracias a ellos mis sobrinos están comiendo y le pido a Dios que más nunca pasen hambre”.

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Sobreviviendo

El tío confesó que actualmente están “sobreviviendo”. “Hemos tratado de invertir el dinero que hemos recibido como donativos y con eso nos bandeamos. Yo y mi hermana vendemos desinfectantes y frutas en los semáforos para ayudarlos. A veces recortamos un poquito la comida porque la situación está difícil pero nos alcanza”.

Julia está recibiendo tratamiento para la tensión arterial y se encuentra saludable. Los niños están en proceso de superar la malnutrición y ahora no solo van a la escuela sino que reciben atención médica mensual por parte del personal de la Alcaldía de Maracaibo, quienes además continúan surtiéndolos de proteína, fórmulas lácteas y medicinas.

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Foto: Mariela Nava

De regreso

Hace más de un mes que Ana Ibarra, madre de los pequeños, volvió de Colombia por presión de sus hermanos. Johan dijo que “le pidió perdón a sus hijos y se va a quedar”. Sin embargo, al parecer la mujer sigue sin sentimiento de apego y compromiso con sus hijos. “Comenzó vendiendo arepas, después empanadas pero dijo que no vendía nada. Ella no quiere hacer nada, no ayuda, pero lamentablemente nosotros tenemos que seguir dando la cara por los chamos, allá ella”.



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