Este lunes 19 de marzo los trabajadores del hospital Clínico Universitario protestaron por la falta de insumos que, según la Encuesta Nacional de Hospitales 2018, alcanza 88 %.

Caracas. Arroz con carne de hamburguesa. Eso fue lo que almorzó este lunes Abel Salazar, paciente nefrópata con una infección endovascular por catéter y encefalopatía hipertensiva, recluido en el servicio de Medicina I del hospital Clínico Universitario de Caracas.

Abel, de 21 años, tiene 50 operaciones en su cuerpo. Padece además Hepatitis postransfuncional y una hipertropia auriculoventricular.

Hace seis años rechazó el riñón trasplantado proveniente de un cadáver y desde entonces regresó a las unidades de diálisis. Por su edad, ya no puede verse en el hospital de Niños JM de Los Ríos.

Su mamá, Mirian Zuárez, lo llevó al hospital Miguel Pérez Carreño, donde aún convulsionando no le dieron la atención debida. Por eso me lo traje al Clínico. Aquí lo ingresaron. Sí lo atendieron. Sin embargo, las condiciones no son las favorables. Él debería estar en el área de Nefrología y no en una sala común donde hay varias patologías, pues tiene una bacteria, su catéter está contaminado y esa es la única vía que le queda a mi hijo para las diálisis.

Al almuerzo de este lunes 19 de marzo.

En la sala donde está Abel, ubicada en el piso 1, hay zancudos. De hecho, su mamá contó que hay casos de dengue. “Y él no tiene defensas”.

Mostró un bolso donde guarda los sueros, las inyectadoras, los guantes, alcohol y otros insumos médicos. Según dijo, ahí las enfermeras trabajan con las uñas.

Pedí un permiso firmado para meter un ventilador pequeño para que no lo piquen los insectos, pero ni siquiera hay energía en el sitio donde está. Aquí todo está pésimo. Tengo que asearlo en la cama. El baño tiene hongos y me da temor que se contamine más, porque aún no consigo los antibióticos que le mandaron.

Los exámenes de rigor, como la serología, no se están haciendo en el Clínico porque no hay reactivos.

Tengo que llevar las muestras a otro lado. Incluso voy a ver si mañana martes me prestan ese servicio en el JM. No tengo cómo pagar tantos diagnósticos. Es lamentable todo esto, el domingo le dieron a mi hijo una pasta sola, en las noches le dan fororo o la mitad de un vaso de crema de arroz sin azúcar. No le doy nada de eso, a duras penas eso me lo tomo yo. Él necesita una dieta específica y aquí no se la están garantizando.

Una maleta con insumos tiene la mamá de Abel, todo lo ha llevado ella.

Un mes tiene Abel hospitalizado. Ocupa una de las 1200 camas que tiene este centro asistencial tipo IV y que hoy en día atraviesa por la peor crisis de su historia. Tan grave está la atención, que hasta los mismos médicos deben empujar las camillas, pues los camilleros están de brazos caídos por las malas condiciones laborales.

Lo que padece este paciente se refleja en todos los servicios, refirió María Rangel, enfermera auxiliar, quien habló por el caso de Nefrología, donde la Unidad de Diálisis, de 8 máquinas, solo tiene en funcionamiento cuatro. Están dañadas y los técnicos no van porque no les pagan a tiempo, acotó.

Denis Guédez, delegado sindical, refirió que además en este centro hay una fuga masiva de profesionales. Citó que tienen un déficit de más de 2500 enfermeras —más la falta de personal médico y obrero— cerca de 300 solo en este trimestre, y la semana pasada en un solo día pidieron la renuncia 45 enfermeras.

A eso súmale el problema con los insumos. Aquí lo trabajadores prefieren quedarse en sus casas, porque, lamentablemente, hay que decirlo, sale más barato quedarse en sus casas que venir a trabajar. Los salarios no alcanzan. Uno ha hablado esto con el personal de la Dirección, pero no se resuelve la crisis.

El Clínico tiene alrededor de 1120 camas operativas y, de acuerdo con Guédez, se están ocupando menos de 400, precisamente porque no hay insumos, ni medicinas.

El laboratorio está funcionando con lo básico. Solo hematología básica. No están haciendo serología. De hecho, en triaje de adultos, para descongestionar esa área los médicos suben a sala a los pacientes sin ese estudio. Hace un mes una enfermera tratando a un paciente se pinchó un dedo con una aguja y cuando fue a buscar la historia, resulta que el paciente no tenía serología. Ella fue al laboratorio y tampoco pudieron hacerle las pruebas. Ahora los médicos hacen lo que pueden, porque lo único que hay aquí es examen de orina.

Hospitales enfermos

Bacterias a granel, con los baños colapsados sin material de trabajo, sin comida, sin HCM, sin uniforme, sin cepillos, sin bolsas para la basura. Son algunas de las quejas que manifestaron los trabajadores de la salud.

Y mientras ellos protestaban la crisis que afecta la totalidad del hospital, a pocas cuadras del HCUC, los doctores Danny Golindano, coordinador de la red Médicos por la Salud; Julio Castro, infectólogo, y el diputado José Manuel Olivares, informaban sobre los resultados de la Encuesta Nacional de Hospitales 2018, realizada entre el 1° y el 10 de marzo.

Las cifras mostradas son equivalentes a lo que denuncian los trabajadores: 100 % de los laboratorios en el ámbito nacional no están en óptimas condiciones debido a la falta de reactivos para exámenes como serología, VIH, hepatitis, gases arteriales, hormonales.

En 2017 había 78 % de escasez de medicamentos. Según la ENH-2018, llega a 88 %, a eso se suma 79 % de escasez en material médico quirúrgico y 88 % de inexistencia de catéteres y sondas.

La encuesta, según el doctor Castro, se aplicó en 104 hospitales públicos y en 35 privados, diseminados en 22 estados.

En estos centros se detectó que hay 18.300 camas, de las cuales solo 40 % están ocupadas.

Otro de los ítems que tocó la encuesta fue el de los quirófanos. Encontraron 730, de los cuales 20 % no funciona y 78 % tiene fallas. De ahí la larga lista de espera de intervenciones quirúrgicas, en la cual Abel Zalazar ocupa un sitial. Espera por un nuevo trasplante, cirugía que desde 2017 está suspendida en el país.

Y, de acuerdo a Olivares, médico oncólogo, es porque ni las morgues de los hospitales sirven. No se pueden hacer trasplantes de cadáveres porque no hay forma cómo refrigerarlos.

Más protestas

Mauro Zambrano hizo un llamado al presidente de la República, Nicolás Maduro: Queremos trabajar, prestar el servicio, los trabajadores de la salud de todos los centros estamos luchando por una acción en concreto. Pedimos un salario que no baje de los 100 dólares. No tenemos ni para el pasaje. De hecho la semana pasada un trabajador, un mensajero, fue despedido porque no llegó a su puesto de trabajo. Es un joven con discapacidad y por no tener efectivo, faltó.

Zambrano dijo que se intensificarán las protestas hospitalarias. El miércoles será en la Maternidad Concepción Palacios y el jueves próximo en el hospital JM de Los Ríos.

Fotos y videos: Mabel Sarmiento Garmendia



Participa en la conversación