Los operativos policiales continúan sumando víctimas en el país. En esta oportunidad fueron dos jóvenes de Coche. Los familiares no han podido ver a los difuntos. La misma FAES filtró unas imágenes por redes sociales en la que se observan los cuerpos cubiertos de sangre y sin ropa.

Caracas. “Dicen que hay dos muertos.¿Dónde está tu hermano? Hace rato que se fue. Estoy preocupada. ¿Ya llegó?”, le preguntan a Maurleys Casares. La preocupación no fue desacertada. Everson Casares, de 18 años, nunca regresó a casa donde lo esperaban su hermana y abuela. Fue asesinado por las FAES el pasado 4 de octubre en el complejo de edificios conocido como Las Tres Torres, en Coche, municipio Libertador.

Presuntamente fue víctima de una ejecución extrajudicial por pertenecer a la banda criminal “Niño malo”, que suele cometer sus actos delincuentes en esta zona. “Pero él no es el niño malo, nadie sabe quién es. No lo conocemos”, aseveró la hermana, Maurelys Casares, de 17 años.  

Junto a Casares, murió en el mismo operativo su amigo Crisitan Villamir Urbina, de 22 años. Ambos se encontraban de visita en el edificio Paraguaipoa. En el caso de Casares, se encontraba saludando a su hijastra y a  su suegra, la última fue quien anunció a los familiares del joven la noticia del operativo de las FAES. Mientras, Villamir Urbina estaba de visita en la capital. Tenía tres años viviendo en Barquisimeto, estado Lara, trabajando como chofer. Además, sus días en Caracas se extendieron debido a los últimos retardos en los operativos de cedulación. “Imagínate, él se iba a ir la mañana siguiente. Pero no lo dejaron”, dice su tía, Caris Torres.

Villamir Urbina quería tener sus papeles de identificación en regla porque tenía próximos planes de emigrar a Colombia. Hace 15 días su hija, de tres años, cruzó la frontera junto a su madre. “Esos tipos de las FAES pareciera que no tuvieran familia. Definitivamente es la peor gente que existe en este país”, expresa Torres.

El domingo 9 de octubre era el cumpleaños de Casares o del “cachorro”, como le decían sus amigos y familiares. “Eso es porque él era muy chiquito y juguetón. Lo llamamos así desde los 12 años”, explica su hermana. Ambos estudiaban en el colegio Fe y Alegría de La Rinconada. Al joven de casi 19 años, le faltaba por lo menos dos años para culminar el liceo. En parte, esto se debe a que estuvo un año detenido en un retén de menores en el estado Falcón desde diciembre del 2016. “Lo agarraron en una redada y lo acusaron de hurto”, agrega la hermana. Sin embargo, fue puesto en libertad luego de que no apareció ningún denunciante. A partir de allí empezó a trabajar en el Distrito Capital en el plan del Gobierno para la limpieza de la ciudad “Chamba juvenil”. Luego de cuatro meses renunció y se dedicó a trabajar en obras de construcción.

Más de 15 funcionarios de las FAES ingresaron a las tres torres, específicamente a la Paraguaipoa. Revisaron todos los apartamentos desde el piso uno hasta el 19, donde finalmente encontraron a las víctimas y cuentan que les dispararon. El primer disparo fue a la puerta del inmueble. Seguidamente, los impactaron a quema ropa y los arrastraron por las escaleras hasta planta baja. Ninguno de los familiares pudo observar lo ocurrido. No los dejaban ingresar a los edificios y hasta la fecha, no han visto el cuerpo. En la madrugada no tenían cómo desplazarse hacía el hospital de Coche, donde entró la víctima sin signos vitales.

Los vecinos narran que luego de que las FAES sacó los cuerpos del edificio escucharon seis detonaciones unos metros hacia adelante a la altura de un liceo. Los hechos ocurrieron entre las seis de la tarde y 12 del a madrugada. “Nos matan a nuestros, padres, a nuestros hermanos. ¿Ahora con quién voy a pelear? ¿Quién me va a fastidiar y hacer la vida de cuadritos”, se pregunta  la hermana de Casares entre lágrimas.

Finalmente, esta mañana, la madre de Casares pudo entrar al edificio. Lo único que encontró fue sangre. Ayer, en la noche, se filtraron unas imágenes de los dos jóvenes. Según, Maurleys Casares, en esas fotos su hermano parecía estar vivo. “Sus ojos todavía se veían brillantes. Pude ver que le quitaron la camisa, los zapatos. Estaba lleno de sangre. Esa foto la paso un Cicpc a un propietario del edificio. La misma FAES la envió. Son unos asquerosos y juegan con el dolor de la gente. Hasta la publicaron en otras redes sociales, pero luego la eliminaron. Los ladrones están sueltos y uniformados. Son ellos mismos”, agregó.

Amnistía Internacional recordó en su último informe que de acuerdo con la Fiscalía General de la República, entre 2015 y junio de 2017 se produjeron 8.292 ejecuciones extrajudiciales. Además, apuntó que el país se ubica entre los más violentos del mundo con una tasa de homicidios de 89 por cada 100.000 habitantes para 2017.

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Por su parte, cifras del Monitor de Víctimas –un proyecto de data periodística– indican que 301 personas fueron asesinadas a manos de los cuerpos de seguridad durante un año en Caracas, entre mayo de 2017 y mayo de 2018.


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