El presidente repitió las denuncias que ha realizado en los últimos meses sobre un presunto concierto por parte de EE UU y “países satélites en la región” para justificar una intervención militar en el país. También se ofreció a dialogar con Trump y pidió una comisión para investigar el presunto atentado del 4A.

Caracas. No hubo reunión con Donald Trump, sin embargo, esto no evitó que el presidente Nicolás Maduro acudiera a la 73° Asamblea General de la ONU para dar a conocer lo que él aseguró era “la verdad de Venezuela” y pedir así el fin de una “arremetida imperial” en el campo económico, mediático y diplomático contra el país.

A pesar de ser un escenario extraordinario, el discurso del mandatario venezolano no varió en lo que ha sido usualmente sus alocuciones en el territorio venezolano. Un supuesto bloqueo económico y financiero, una arremetida mediática y la fabricación de una “supuesta crisis migratoria” fueron el núcleo de lo que el presidente dijo desde la tribuna más importante de la diplomacia mundial.

Reiteró que Venezuela “es víctima de una agresión permanente” por parte de quienes dirigen impulsan la Doctrina Monroe y dirigen los Estados Unidos. Esta denuncia, no obstante, no evitó que Maduro ofreciera reunirse con Donald Trump para “iniciar un diálogo” sobre la problemática del país y los temas de la región.

Un día antes, en la misma tribuna,  el mandatario estadounidense había llamado a las naciones reunidas en la ONU a unir esfuerzos para “restaurar” la democracia en Venezuela.

“Ratifico desde esta tribuna, a pesar de las diferencias ideológicas, de las diferencias sociales porque soy un hombre del pueblo, un conductor de autobús y no un magnate; a pesar de todas las diferencias que pudieran considerarse abismales, que el presidente de Venezuela estaría dispuesto a estrechar la mano del presidente de EE UU y sentarnos a dialogar sobre los problemas de la región”, dijo.

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Aseguró que Venezuela no atraviesa una “crisis migratoria” y que esto se trata de un montaje que, según él “se cae por su propio peso”, motivo por el que invitó a analizar en cambio las “verdaderas crisis que atraviesan los hermanos centroamericanos y caribeños”. Dijo entonces que la migración de los venezolanos por la crisis económica es un intento por parte de “Estados Unidos y sus países satélites en la región” por crear las condiciones para una intervención militar.

“Se ha tratado de construir un expediente para justificar una intervención internacional, una intervención militar que se ha construido en lo mediático para pretender una crisis humanitaria, una crisis humanitaria basada en las normas de la ONU para que intervenga una coalición de países liderada por EEUU”, declaró.

Un punto en el que hizo énfasis fue en los hechos del pasado 4 de agosto en los que llevó a cabo un supuesto intento de magnicidio y pidió formalmente a las Naciones Unidas que se designe a un delegado especial para que investigue no solo los hechos ocurridos, sino también la presunta vinculación de funcionarios diplomáticos de Chile, Colombia y México en el hecho. Además solicitó de nuevo a EEUU que detengan y extraditen a Osman Tabosky, a quien no nombró personalmente, pero sí se refirió como un “terrorista”. También pidió que el FBI (Buró Federal de Investigaciones) colabore en la investigación sobre esa fecha.

Maduro, que habló ante una asamblea casi vacía fue aplaudido en varias ocasiones por la delegación oficial que lo acompañó y por la delegación de otros países. Se espera que tras no concretarse la reunión con Donald Trump que se había asomado más temprano este miércoles, que regrese este mismo miércoles a suelo venezolano.

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Foto de Prensa Presidencial.


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