Nohelyth Rodríguez, paciente con VIH, reclamó con urgencia las medicinas. El Gobierno se las daba, ahora escasean y no puede pagarlas en bolívares en el mercado negro. Tampoco en pesos. Mucho menos en dólares. Ella participó en la protesta que este jueves se desarrolló en el complejo hospitalario El Algodonal.

Jeryan Araque también llegó a El Algodonal con su bebé en brazos, con un cuadro de neumonía y sarampión. Recorrió nueve hospitales durante las últimas 24 horas. En ninguno ingresaron a su bebé. No hay aislamiento y tampoco medicinas, con lágrimas en los ojos imploró asistencia.

Caracas.  A las 10:00 a. m. los médicos, enfermeras el personal obrero y pacientes estaban sacando sus pancartas. Se colocaron a unos metros de la entrada del complejo llamado El Algodonal. De nuevo, la consiga: “¿Y para qué elecciones si en la Emergencia se nos mueren los pacientes?”, “¿para qué quieres mi voto si no tengo medicinas?”.

Un mes pasó de la protesta nacional de hospitales. En esa oportunidad demandaron mejores salarios, insumos, medicinas, comidas para los pacientes y seguridad.

Nada se materializó y, por tanto, este jueves 10 de mayo salieron de los consultorios y las salas de emergencia a intensificar la protesta.

Acción en la que no estuvieron solos. Los pacientes le dieron fuerza a la demanda con sus testimonios. Y más allá de ser parte de las estadísticas, sus casos son evidencia de una crisis humanitaria en ascenso.

En medio de las pancartas estuvo Nohelyth Rodríguez, paciente con VIH. Con su bastón y con los signos de otras patologías —como la esclerosis, la artritis y la epilepsia— narró lo que sufre por no tener los antirretrovirales. Desde hace nueve meses no se los toma y su sistema inmune está desprotegido.

“En la frontera cuestan 700.000 pesos, 18.000.000 de bolívares. Eso es tratamiento para un mes, un mes de mi vida, de dónde saco yo eso, si vivo en una casa hogar”.

Su caso, aunque cautivó la atención de los funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana que llegaron a tomar el reporte de las protestas, se unió con el clamor de Jeryan Araque.

Llegó con el dolor reflejado en la cara. Estaba cansada por las noches sin dormir y por el trajín de toda una madrugada tocando las puertas de las emergencias de nueve hospitales.

Salió de Antímano el miércoles a las 3:00 a. m. Su bebé presenta un cuadro de neumonía con sarampión y lo que encontró en los puestos asistenciales fue un “no hay medicamentos para nebulizarlo”, “no hay sala de aislamiento”, “ya tenemos dos casos de sarampión”, “no podemos recibir otro caso de sarampión”.

Llegó a El Algodonal donde le dijeron que se lo iban a nebulizar. Pero necesitaban otro medicamento. Los médicos le pidieron que lo buscara. Con la misma que llegó, salió en carreras con el bebé brazo, cuyos brazos y piernas estaban invadidos por el salpullido.

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Seguir en la calle 

En El Algodonal los médicos trancaron la entrada, colocaron sillas, pancartas y se apostaron en el sitio en espera de alguna autoridad que les mostrara la luz al final del túnel. Además de los seis funcionarios policiales, nadie llegó al sitio.

La doctora Marietta Rea, jefa del Servicio de Cirugía, dijo que en el hospital José Ignacio Baldó —El Algodonal— todo va de mal en peor.

“Aquí no ha llegado nada, tenemos una semana sin reactivos para procesar la sangre, no hay anestesia y, por tanto, no hay intervenciones, los pacientes están sin comida, no hay agua, no hay medicinas, no hay desinfectantes, los equipos están contaminados, no hay Rayos X. Nada está funcionando, aquí estamos a la buena de Dios”.

“A la buena de Dios”, esa última frase la dijo con menos fuerza. Su rostro cambió de la acción —de la protesta— a la preocupación: “Ya no sé qué más decir. Esto está muy grave y si el Gobierno le diera la lectura correcta, ya estaría abriendo el canal humanitario”.

Desde que hicieron la protesta en abril pasado, se acentuó el éxodo de médicos. Solo en Cirugía se han ido tres, porque sencillamente el sueldo no les alcanza para vivir. Además, están expuestos a la inseguridad, aquí llegan sin zapatos y sin teléfonos, los roban en las camionetas, al igual que a los pacientes.

Actualmente, en este hospital se están pasando solo las consultas. No hay intervenciones porque no hay anestesiólogos.

La doctora Marietta Rea explicando a los funcionarios el motivo de la protesta.

En medio de la protesta llegó una mujer en trabajo de parto y no la recibieron, porque no hay neonatólogo.

Lo otro es que a este centro están llegando los pacientes oncológicos referidos de los centros del Seguro Social, donde no hay medicinas. Y los casos de tuberculosis se incrementaron.

Según la doctora Rea, hay 12 estados sin tratamiento para la tuberculosis y semanalmente están llegando 20 casos nuevos a la consulta.

Los obreros, enfermeras y personal administrativo denunciaron que no hay material para hacer las historias ni desinfectante para el aseo de las salas de hospitalización.

Fotoss y videos: Mabel Sarmiento Garmendia


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