Maduro solo tuvo público que lo ovacionara en la llegada a la ANC

maduro

La mayoría de los asistentes llegaron de la ciudades dormitorio y se movilizaron en Metro. La logística, admitió Yolanda Saldivia, de Guarenas, fue más austera que en otras ocasiones. 5 minutos después del inicio de su alocución, los seguidores del Gobierno empezaban a retirarse. La avenida Universidad, obstaculizada por la Guardia Nacional, la Policía Nacional Bolivariana y la Dirección General de Contrainteligencia Militar, fue el estacionamiento de los funcionarios del Gobierno que iban a bordo de camionetas lujosas.

Caracas. Mientras el Palacio Federal Legislativo estallaba en aplausos, la calle se le agotaba a Nicolás Maduro. Solo le alcanzaron los seguidores para ovacionarlo a su entrada al hemiciclo de la Asamblea Nacional, un espacio que se comparte con la Contituyente. A los oficialistas agolpados frente a las pantallas gigantes les faltaba el ánimo para apoyar el nuevo sexenio que se arroga el chavismo. Algunas conversaciones giraban en torno a la comida del día, el bocado que aún no habían probado o lo que esperaban comer al llegar a sus casas, «si es que había».

La avenida Universidad, obstaculizada por la Guardia Nacional, la Policía Nacional Bolivariana y la Dirección General de Contrainteligencia Militar, fue el estacionamiento de los funcionarios del Gobierno que iban a bordo de camionetas lujosas. En el acceso sur del Palacio Federal Legislativo más de 100 funcionarios de seguridad resguardaban el lugar. Maduro, quien ingresó por el lado oeste, pasó prácticamente desapercibido. Una grada repleta de milicianos anémicos parecían ser su mayor barra. Los adultos mayores hacían su esfuerzo por alzar su voz y verbalizar su respaldo a Maduro. Así, y con los honores de una banda marcial, las piezas entonadas por unos músicos de orquesta y algunos gritos eufóricos, el Ejecutivo quiso ensalzar su respaldo popular.

Lee también
Inflación acumulada de enero a mayo se ubica en 905,6%, según AN

Los comercios de puertas trancadas y otros con las santamarías a medias fueron el reflejo de una jornada que languidece antes de iniciar el día. En lo que va de enero, los negocios de calzados, textiles y servicios tienen una jornada incierta. Luis Cazal, encargado de un restaurante en el casco capitalino, dice que la incertidumbre crece conforme el Gobierno improvisa la respuesta a la crisis. «La gente tiene miedo de abrir sus negocios», comenta.

La mayoría de los asistentes llegaron de la ciudades dormitorio y se movilizaron en Metro. La logística, admitió Yolanda Saldivia, de Guarenas, fue más austera que en otras ocasiones. «En mi comunidad solo ofrecieron un autobús para asistir a la juramentación del jueves en el TSJ. Nos dijeron que si queríamos venir, teníamos que venirnos por cuenta propia«, comenta la habitante de Las Rosas.

Foto: Gleybert Asencio

Quince minutos después de su ingreso al hemiciclo de la AN, donde presentó un esbozo de Memoria y Cuenta correspondiente al 2018, los seguidores comenzaron a darse la vuelta. Los heladeros, una iguana que se desplazaba por los adoquines de la plaza y las bandejas servidas de comida, competían con la atención a Maduro. Una periodista del Ministerio de Comunicación, que buscaba capturar las impresiones de los asistentes, parecía tener la espontaneidad de su lado, cuando dos ancianas celebraban «el ascenso de Maduro al poder».

«No te voy a negar que he tenido dificultades para alimentarme, pero Maduro y el presidente Chávez han sido los únicos en preocuparse por los viejos. Él nos sube la pensión prácticamente todos los meses«, declaraba Argelia Tortosa, con lágrimas en los ojos, a los medios del Estado.

Lee también
En dos días asesinaron a tres madres en la Gran Caracas

Después de la 1:30 de la tarde, el discurso de Mauduro, reproducido por las cornetas instaladas en todas partes, casi no tenía asamblea en la calle.

Con un Maduro haciendo alarde de una gestión que lo tiene todo para ser un espejismo, algunos de sus adeptos especulaban en torno al aumento. Hubo quienes criticaron la escasa presencia de seguidores. «A la gente solo le gusta que le den», decía una mujer delgada y de voz gruesa que confesaba ser seguidora de la «revolución».

Foto: Gleybert Asencio

La avenida Universidad, Urdaneta y los accesos a Capitolio se mantuvieron cerrados desde tempranas horas de la mañana. La actividad comercial fue prácticamente nula en esos corredores.

Foto: Gleybert Asencio

Participa en la conversación