Un río humano cubrió la Francisco Fajardo y aguantó el ataque de policías y militares llamando a la “resistencia” y cantando el Himno Nacional.

Caracas. A la 1:30 p.m. Una procesión de personas cubría los dos niveles de la autopista Francisco Fajardo. Su lento caminar no se debía a una celebración religiosa. A sus espaldas, unas 6 tanquetas de los cuerpos de seguridad y decenas de funcionarios les lanzaban incontables bombas lacrimógenas, pero el río humano que colmaba el asfalto hacía imposible que las personas huyeran rápidamente. A pesar de esto, la gente no parecía decaer y, entre la tos que producían los gases, llamaban a la “resistencia”, cantaban el Himno Nacional y gritaban consignas. “El pueblo unido jamás será vencido”, era la más entonada.

En la lenta y angustiosa huida destacaba una señora en silla de ruedas que quedó atrapada en la refriega entre manifestantes. Pese a que algunos intentaban abrirle paso, no había forma de que adelantara a las demás personas, por ello, un joven decidió cederle su máscara antigas. Otros marchantes, inconscientes por el efecto del humo tóxico, eran cargados hasta algún lugar donde pudieran ser atendidos. Dentro de la manifestación había un grupo de médicos y estudiantes de medicina que decidió crear un grupo de voluntarios para atender a las personas lesionadas y heridas. “Valientes, valientes”, gritaba la multitud cuando pasaba junto a los jóvenes que prestan este servicio.

Una mujer en silla de ruedas quedó atrapada en la confrontación entre manifestantes y policías.

Un helicóptero sobrevolaba, a muy baja altura, sobre la inmensidad de la arteria vial. Algunos buscaban refugio, ante los reportes de algunos medios de que, desde el aire, se lanzaban objetos contra los manifestantes. Esta vez nada fue arrojado desde el aparato. “Aquí seguiremos hasta que esto se termine”, comentó José Arena, un hombre de unos 65 años de edad.

A la vanguardia de la movilización, que partió desde el este y sectores como Santa Mónica y Bello Monte, estaban decenas de jóvenes encapuchados que lanzaban piedras y otros objetos a la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la Policía Nacional Bolivariana (PNB). Bajo un calor infernal, cercano a los 40 grados, los manifestantes se enfrentaron durante unas cuatro horas con estos dos cuerpos de seguridad.

En el caso del segundo nivel de la autopista, como no había piedras sobre el camino, agarraron tubos de las defensas y abrieron boquetes en el suelo para lanzar los trozos de asfalto a los funcionarios policiales. Otros venían más preparados y arrojaban bombas molotov a los piquetes, que de nuevo contaban con las paredes metálicas que hacían imposible enfilar hacia la Defensoría Del Pueblo, destino al que los manifestantes no han podido llegar en seis oportunidades.

Los manifestantes destruyen las defensas de las autopista para lanzar los trozos a la GNB. Foto: Carlos Crespo/Crónica Uno

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ha señalado que se dirige hasta este sitio para que el Defensor, Tarek William Saab, presidente del Consejo Moral Republicano, inicie el proceso de destitución de los siete magistrados de la Sala Constitucional del TSJ que decidieron asumir las competencias del Parlamento, algo que la oposición y representantes de la comunidad internacional consideraron un Golpe de Estado.

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La respuesta de los funcionarios no se hizo esperar. Una lluvia de bombas lacrimógenas cayó sobre las personas, que tenían que caminar y mirar hacia atrás para esquivarlas. Otro grupo de jóvenes, con guantes en la mano derecha para no quemarse, se encargaba de agarrar los cilindros humeantes y lanzarlos hacia el Guaire y no faltó quien los pateara hacia los policías. “Esto parece una partida de fútbol”, comentó un encapuchado en un momento de distensión.

Manifestantes batallaron con la GNB y la PNB por varias horas.

La lenta marcha desde la altura de El Recreo hacia el este continuaba y era apurada por el chorro de la ballena. Algunas de las personas del primer nivel decidieron aventurarse a las orillas del Güaire, antes que seguir soportando el fuerte efecto de los gases. Finalmente, la movilización se fue dispersando. En Chacaíto, miles decidieron brincar las barreras para ir hacia Las Mercedes, otros agarraron hacia Sabana Grande y otro grupo siguió rumbo a Bello Monte.

Los marchistas no tenían más opción que caminar, pues casi todas las estaciones del Metro habían sido cerradas por el Gobierno para dificultar a la gente llegar hasta los puntos de concentración. A pesar de esto, la PNB continuó persiguiendo y lanzando gas a quienes caminaban por Las Mercedes y Bello Monte, donde, junto con Altamira, quedaron focos de encapuchados enfrentando a los policías.

Poco a poco, la gente se iba dispersando, algunos gritaban y expresaban su frustración, otros, en cambio, silenciosos, sabían que la batalla continuará en los próximos días y hay que guardar energías.

Un helicóptero sobrevoló, a muy baja altura, la marcha en la autopista Francisco Fajardo.

Cansados de esperar

A las afueras de Bello Monte se concentró un grupo de personas. Aunque no era un punto oficial de la convocatoria, se ha hecho costumbre que la gente espere al excandidato presidencial Henrique Capriles a las afueras de sus oficinas, ubicadas en la zona, para marchar junto con él. Aunque muchos llegaron a las 10:00 a. m., a las 11:30 a. m. el gobernador de Miranda seguía en el edificio, a la espera de que un grupo de manifestantes de Santa Mónica engrosara la marea humana.

Sin embargo, algunos empezaron a impacientarse y le pedían que bajara. “Autopista, autopista”, gritaban los más exaltados. Por fin, el dirigente salió a las 11:50 a. m. Pero no empezó a marchar de inmediato, sino que atendió a los medios de comunicación que le esperaban. Frente al Plan Zamora de Maduro, el pueblo activó el Plan Constitución, expresó.

Las personas decidieron empezar la marcha sin él y se metieron a la autopista por los puentes de guerra construidos por el Gobierno. Entre los manifestantes estaba Alberto Arvelo, quien se trasladó desde Guatire. Explicó que madrugó y pudo burlar los cercos que puso el oficialismo para entrar a Caracas. “Esperemos que el Presidente se dé cuenta de que hay un pueblo en la calle y que tiene que salir por la vía pacífica y electoral, sin muertos”.

Isabel Santamaría, por su parte, indicó que no tuvo miedo de marchar, aun cuando Maduro anunció la activación del “Plan Zamora”, con motivo de la manifestación, o ante la aseveración de Diosdado Cabello, quien señaló que 60.000 motorizados recorrerían la ciudad. “No me asusta ese plan. Que más amedrentamiento que el de todos los días con la inseguridad”.

Fotos: Carlos Crespo


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