A las 12:00 a. m., Armando Duque fue agredido por la PNB. Sus vecinos comentaron que estaba participando en la protesta pacífica, pero que la arremetida de los funcionarios fue desmedida.

Caracas. Tras la batalla campal vivida el pasado 3 de junio en Los Jardines de El Valle, zona ubicada en la parroquia que lleva el mismo nombre, Armando Duque recibió un perdigonazo que le vació el ojo derecho.

El joven, quién fue operado el luenes 5 de junio en horas de la tarde, se encontraba junto con otros vecinos de las residencias Rancas —calle 11 de Los Jardines— en medio de las protestas que se extendieron por más de 8 horas, luego de que los órganos represivos del Estado cercaran el paso de la marcha de las ollas vacías convocada por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

A eso de las 12:00 a. m. del día domingo, contaron testigos, Armando se estaba resguardando en las cercanías del estacionamiento cuando llegó la arremetida de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), disparando a diestra y siniestra.

De repente lo vieron correr y con la cara llena de sangre. El impacto del perdigón le causó daños severos en la retina.

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Amigos y familiares lo llevaron una clínica privada, de ahí lo transfirieron al Clínico Universitario de Caracas y, posteriormente, lo regresaron al puesto de asistencia privado, donde ahora le van a hacer una operación que cuesta ocho millones de bolívares, dinero con el que no cuentan sus allegados.

Este lunes, los familiares de Duque no participaron en el plantón organizado por la MUD en la calle 11, pero sus vecinos sí bajaron y se sumaron a la acción.

“Nosotros solo estábamos protestando pacíficamente y exigiendo mejoras para el país. Y lo que hicieron fue reprimirnos y lanzar bombas hasta que se cansaron, las tiraban hacia los edificios y estacionamientos. Fue descomunal la represión y mucha gente se vio afectada. Rompieron ventanas e incluso golpearon a una señora de la tercera edad”, dijo una vecina.

Las protestas del día sábado se desarrollaron entre las calles 14 y 9 de Los Jardines. Comenzaron pasada las 3:00 p. m. cuando unos motorizados de civil lanzaron bombas lacrimógenas a las personas que se encontraban concentradas en espera de la marcha de las ollas vacías, informó Ramón Pérez.

Luego de ese evento los opositores cerraron varias calles laterales y de inmediato los órganos represivos se hicieron presentes.

“Incluso se querían llevar presos a los niños que andaban con sus bicicletas, pero la gente se opuso. Actuaron de manera desmedida”, señaló.

Pese a la agresión y a la intimidación de los colectivos armados, los vecinos dicen que no van a retroceder en su lucha en contra del gobierno que lidera Nicolás Maduro.

Denunciaron que el Sebin les toma fotos y que los consejos comunales los señalan y amenazan con suspender las bolsas de los Clap. “Por eso no vamos a retroceder, poco a poco la gente está perdiendo el miedo y bajando del barrio. Mi hijo dice que tiene dos bebés y que depende de la bolsa. Yo no, no tengo comida ni medicinas, pero igual no me compran la dignidad. Lo entiendo, no obstante, estoy dispuesto a luchar por una vida mejor”, señaló Pérez.

Luego de los saqueos ocurridos el pasado 21 de abril en la parroquia El Valle, en algunos edificios colocaron en los ascensores panfletos en los que avisaban a las personas que tocaban cacerolas que les suspenderían el Clap. “Mucha gente ahora se está cuidando, no tocan sus ollas, pero cuando hay que trancar las calles participan”.

Tras las manifestaciones los vecinos denuncian la presencia del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, Sebin, y del Comando Nacional Anti Secuestro de la GN, Conas, dentro de las residencias.

Foto: Cortesía


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