La falta de servicios públicos en la capital del estado petrolero de Venezuela extingue las esperanzas de sus habitantes de tener una vida mejor. Sin electricidad, agua, gasolina ni efectivo, los marabinos enfrentan una cotidianidad desesperante.

Maracaibo. El apagón nacional del 7 de marzo cumplió esta semana dos meses, pero al parecer este tiempo no ha sido suficiente para restablecer el servicio eléctrico sin interrupciones en el occidente del país. El Zulia sigue, como dice la famosa gaita: «marginada y sin un real», pues los cortes eléctricos no siguen el esquema de racionamiento anunciado por el gobierno regional, sino que sobrepasan las 20 horas.

«Parece que no les basta con todo lo que nos están haciendo, lo que falta es que nos peguen un tiro, tal vez estaríamos mejor así, muertos», soltó Rosaura Urdaneta, habitante del barrio El Despertar, al oeste de Maracaibo, el jueves 9 de mayo, cuando ya contaba 26 horas sin servicio eléctrico.

Oscar David, el mayor de sus tres hijos, lloraba. «Hace mucho tiempo que no llueve. ¡Ay, déjame bañarme en la lluvia, mami!», decía. Rosaura respondió con un rotundo no. «Si cae eso que viene ahí [la lluvia] no va a venir la luz nunca», se quejaba.

Las fallas de luz en Maracaibo no cesan. El jueves, pasadas las 5:00 de la tarde, una llovizna colapsó nuevamente el sistema eléctrico. Una falla en las líneas de transmisión interrumpió el servicio en la Costa Occidental del Lago y dejó el 90 % de Maracaibo sin energía. San Francisco, Cabimas, La Cañada de Urdaneta, Mara, La Concepción fueron algunos de los municipios que también resultaron afectados.

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Foto: José Núñez

A través de las redes sociales, Corpoelec explicó que su personal estaría realizando los trabajos necesarios para el restablecimiento, progresivamente, del servicio. Sin embargo, hasta la mañana del viernes los habitantes de zonas como Haticos y Veritas, en el casco central de Maracaibo, Cuatricentenario, Amparo y La Rotaria, en el oeste, y Tierra Negra, Delicias, Bella Vista y San Jacinto, en el norte de la ciudad, seguían sin servicio.

Noches sin dormir

El sonido de las plantas eléctricas resulta ensordecedor en los sectores pudientes de Maracaibo, mientras que en las zonas más desfavorecidas el silencio abruma.

No dormimos nada, y con la lluvia se alborotó el calor y los zancudos. De verdad que estas son noches de perro, ya no quiero vivir más así, prefiero morirme», dijo Mario Chacín, de 65 años, a punto de llorar.

La desesperación es colectiva. Las malas noches, la plaga y el calor hacen de las suyas en los hogares de cada marabino. Los niños se llevan la peor parte, dijo Ana Osorio, del sector Amparo. «Pasan toda la noche llorando; su padre sopla a uno y yo a la hembrita. Menos mal que ya en julio se va para Chile, y ya le dije: ‘Si queréis no nos llevéis, pero compranos una planta con lo primero que agarréis, porque esto es difícil’«.

El comercio es otro sector gravemente afectado. El 80 % del sector empresarial de la región trabaja de forma intermitente debido al colapso de los servicios de Cantv, Internet, telefonía móvil, banca y puntos de venta.

Por otra parte, la falta de efectivo se agudizó con el aumento en la tarifa del transporte público a 300 bolívares, afirmó el alcalde Willy Casanova. Los marabinos comenzaron a pernoctar frente a los bancos de la ciudad en busca del papel moneda. Sin embargo, la opción de muchos, por falta de tiempo sigue siendo comprarlo.

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Foto: José Núñez

En Maracaibo existe una nueva modalidad: anteriormente el efectivo se compraba con bolívares, con un interés que llegó a alcanzar el 500 %, hoy en día las transacciones se hacen con dólares.

Yo voy para La Curva de Molina o para Las Pulgas y cambio dólares por bolívares en efectivo. Siempre es más barato que por transferencia porque te bajan dos o tres puntos, pero qué más hace uno. Lo que hago es comprar dólares con mi sueldo y después cambio los verdes por el efectivo«, explicó Marcelino Vera, de 36 años.

Las condiciones de los marabinos se agravan por la falta de agua potable, que también es una consecuencia de las fallas eléctricas y que los habitantes de las zonas mas altas de la ciudad sufren desde hace mas de 50 días. La situación se extiende hasta el sur de la ciudad donde hace más de 30 días no hay bombeo por parte de Hidrolago.

La hidrológica ha explicado que el servicio de bombeo se sigue ejecutando. Dice que el problema radica en la presión, lo que limita su llegada a las zonas altas de Maracaibo.

Tampoco hay gasolina

Las colas en las estaciones de servicio de Maracaibo son «interminables», refiere Javier Núñez, mientras hace una fila de 208 vehículos en la bomba de gasolina de la Circunvalación 2.

Las colas disminuyeron hasta el pasado martes 7 de mayo, cuando nuevamente se retrasó el despacho en Maracaibo. «Desde el martes que despacharon no ha venido más la gandola, tenemos tres días sin gasolina, cerramos por eso, y así están muchas estaciones», comentó la gerente de una de las estaciones de servicio del oeste de Maracaibo que prefirió el anonimato.

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Desde el miércoles 8 de mayo nuevamente las gasolineras comenzaron a abarrotarse.

El secretario de gobierno, Lisandro Cabello, prometió el lunes 6 de mayo que se sumarían unas 20 estaciones de servicio con plantas eléctricas para agilizar el surtido de combustible en la región zuliana. Hasta la semana pasada había 71 gasolineras sumadas al plan, sin embargo, el viernes solo seis estaban trabajando.

Foto: José Núñez

Mientras todo esto ocurre en el estado que otrora fue el más rico del país, sus habitantes batallan para soportar la falta de alimentos, medicinas y calidad de vida. Para muchos, vivir en el Zulia dejó de ser un placer para convertirse en una pesadilla.

Fotos: José Núñez


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