María Corina Machado: “Cuidado con convertir la transición en una transacción”

entrevista María Corina Machado

La fundadora de Vente Venezuela aclaró que no se ha reunido con Henrique Capriles. Con Henri Falcón no quiere ni una foto. Pero admitió que hay conversaciones con diversos partidos de oposición: “Con todo el que no sea ni cómplice ni corrupto”. Reconoce coincidencias entre ella y la fiscal Luisa Ortega Díaz en la urgencia de “salir de Maduro ya”. A la AN le reclama no haber designado a los rectores del CNE como se aprobó en la consulta del 16-J.

Caracas. Desde su oficina en Altamira, María Corina Machado respondió con el énfasis que la caracteriza a las casi 20 preguntas que Crónica.Uno le formuló. Habló rápido y habló de todo: de la oposición, de la transición, de las posturas de la fiscal Luisa Ortega Díaz, del rol que, a su juicio, tiene el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en el exilio, del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y de la deuda de la Asamblea Nacional (AN) con los millones de venezolanos que acataron su convocatoria a la consulta del 16 de julio de 2017.

Aunque esta semana Henrique Capriles aseguró que es necesario articular a todas las fuerzas políticas de la oposición, desde Henri Falcón hasta el otro extremo que es la señora María Corina Machado, la exdiputada dejó claro que hasta el momento no ha sostenido ningún encuentro con el exgobernador de Miranda. Descartó de plano cualquier acercamiento con Henri Falcón y su plataforma denominada La Concertación por considerar que él no representa a la verdadera oposición. También confirmó que La Causa R se cuadró con Soy Venezuela.

Admitió que tiene puntos en común con el resto de la oposición democrática en cuanto a la visión de una transición incluyente, pero una diferencia sustancial sobre cuándo y cómo generar la salida de Maduro del gobierno. Para ella, la vía electoral ya no existe, mientras que lo principales partidos de la oposición siguen apostando a la realización de una elección presidencial este año.

Su vía de salida es lo que llama la acumulación de fuerzas no violentas: fuerza ciudadana (protesta y denuncia), fuerza institucional (TSJ en el exilio y FANB profesional), fuerza internacional (juicios y sanciones contra el Gobierno) y fuerza moral (“unidos sin cómplices ni corruptos”).

¿Se ha reunido en fecha reciente con Henrique Capriles?

—No.

¿Tiene previsto reunirse en las próximas horas o días con él?

—No.

¿Él se ha comunicado con usted?

—No.

­El acto del sábado en Barquisimeto donde vimos a diferentes partidos, entre ellos a Primero Justicia representado en el diputado Alfonso Marquina ¿es un primer paso hacia la reunificación de la oposición?

­—Estuve en Barquisimeto apoyando a un hombre que ha sido indoblegable, Alfredo Ramos. Ese no era un acto de partidos sino de individuos, algunos con responsabilidad política pero aquí nadie puede esconderse detrás de una sigla.

Cada quien tiene que asumir una posición de dos: o enfrentamos al régimen para sacar a la narcodictadura del poder o estamos con el sistema. No hay puntos medios.

Al margen de la diferencias que hayamos tenido en el pasado, todo venezolano que hoy comparta esta visión de que solo con la suma de todas estas fuerzas vamos a provocar la ruptura del régimen lo vamos a recibir con los brazos abiertos.

Soy Venezuela está abierto a recibir a dirigentes de otros partidos ¿pero Soy Venezuela se sumaría a otra plataforma, por ejemplo, esta que está creando Henri Falcón, La Concertación?

“A partir del 20 de mayo el país sabe quién es quién. Se cayeron todas las caretas y la gente se quitó las vendas. Hay sectores que decidieron reconocer la dictadura. Si tú reconoces la Constituyente, estás siendo parte del sistema. Para nosotros, quienes lo hacen no son parte de la oposición genuina”.

¿De los que no son oposición genuina incluye a Henri Falcón y quienes lo acompañan en La Concertación?

—Todo el que reconozca la Constituyente y acepte convivir con el régimen en los términos, el momento y las condiciones que la dictadura imponga. Creo que el país está muy claro. Aquí hubo un quiebre y la gente entendió.

Volviendo al acto de Barquisimeto ¿ese fue entonces un encuentro de dirigentes políticos que se dio por casualidad?

–No. A mí Alfredo Ramos me llamó con mucha anticipación, me dijo que por cumplirse un año desde que fue hecho preso haría un acto y me pidió que lo acompañara. Yo le dije ‘yo estoy contigo’. Entonces me dijo que iba a invitar a otras personas y yo le dije ‘ni cómplices ni corruptos’. Y así fue.

Pero entonces ¿no hay en este momento acercamiento entre Soy Venezuela y los partidos tradicionales de la Mesa de la Unidad? ¿encuentros con los dirigentes de esos partidos para generar una acción en conjunto?

—Claro que los hay y a todos los niveles. Desde los dirigentes de base hasta los más altos dirigentes. Hoy se está produciendo la conciencia de que tú no te puedes apropiar de una organización como dirigente y de que el miembro del partido no va a acatar líneas como antes. Porque la gente está clara de que estamos en un punto de vida o muerte donde esto es insostenible. Desde la dirigencia de algunos partidos que están planteando asumir una política de enorme coraje y firmeza pero que implica llevar a ese punto de ruptura por la aplicación de todas las fuerzas, la internacional, la moral, la institucional y la ciudadana.

¿Con cuáles partidos se han producido estos acercamientos?

—Yo prefiero no decirlo porque no conviene. Ellos tienen que tomar las decisiones. Eso no lo puedo informar yo. No es venirse o no a una plataforma, es asumir una ruta. Nosotros no estamos obligando a nadie a formar parte de ninguna plataforma. Cada quien decide qué ruta asume y esa es una decisión de cada partido. Sería un irrespeto de mi parte plantearlo públicamente. Lo que sí te puedo decir es que en el caso de Causa R fueron muy evidentes sus expresiones en el acto del sábado.

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El 16 de julio pasado la fracción de Causa R se sumó al acto de la fracción 16-J con motivo del primer año de la consulta popular…

—Exacto. Entonces es obvio que ahí hay una coincidencia ética y estratégica.

Consultada sobre las convergencias y divergencias que ha detectado están vigentes en este momento entre Soy Venezuela y el resto de la oposición democrática, Machado reconoció que hay una diferencia fundamental sobre el cuándo y el cómo salir del Gobierno.

“Hay un sector que mantiene que se puede esperar, que hay que ir a un ‘proceso electoral’, como ellos lo llaman, en diciembre, que esto hay que hacerlo progresivamente. Nosotros estamos convencidos de que no es un proceso progresivo, lo que estamos viendo es un proceso explosivo. Eso lo vemos en la materia económica, por ejemplo, ¿vas a reducir progresivamente la inflación de 1.000.000 % a 500.000 %? Aquí hay que hacer un quiebre real que implica una serie de decisiones con alto impacto político, institucional, económico”.

¿Qué otros factores valora?

—Aquí hay un sector que ha dicho públicamente que está dispuesto a convivir con la dictadura, y están en su derecho, pero nosotros no lo compartimos. Entonces no hay coincidencias sobre el cuándo y el cómo. Ahora, en materia de la transición, allí sí hay que involucrar a todo el mundo, incluso aquellos que no están convencidos de la urgencia de sacar a Maduro ya. Es construir un sistema institucional de reglas de juego, de justicia que sean para todos por igual y que juntos reconstruyamos el país. Y por último, decir que ‘hay que unir a todo el mundo que alguna vez se llamó de oposición’, eso no va a pasar porque aquí hay sectores que cedieron y aceptaron a la dictadura. Aquí lo que se requiere es masa crítica para lograr un proceso de quiebre, que no es un proceso electoral. Porque primero no es una competencia electoral y estos tipos no van a salir por la vía electoral, y segundo aquí hay un 80 % del país que quiere que Maduro se vaya ya.

Su cuenta Twitter es @MariaCorinaYa, usted pide que Maduro se vaya “ya” y cuando estaba Chávez pedía un cambio de modelo “ya”. ¿A qué atribuye el que hasta ahora el resto de los partidos de oposición y del electorado no comparta su sentido de urgencia?

Hace 4 años decíamos ‘aquí va a venir una crisis humanitaria’ y la respuesta fue ‘no, eso no va a pasar, estás exagerando’. Dijimos que esto era un régimen criminal, dijimos que el país se lo iban a agarrar la guerrilla y las mafias del coltán y los diamantes y nos dijeron ‘no, eso no va a pasar porque la fuerza armada no lo va a permitir’. Y pasó.

Entonces, ¿cómo no ser impacientes si en las próximas 24 horas de Maduro en el poder va a ser demasiado tarde para demasiados venezolanos? Demasiados niños que van a perder la oportunidad de vivir. Y el abuelo que despide el último nieto en Maiquetía. O el que le cerraron el negocio y perdió el esfuerzo de toda una vida. Y el joven que con su título universitario casi en la mano se va. Aquí hemos esperado demasiado. Hubo momentos en los que estuvimos a punto de salir de esto en 2013, 2014, 2016 y 2017. La sociedad venezolana lo ha dado todo. La clase media lo ha dado todo.

¿Pero entonces por qué no se percibe en la actuación política el sentido de urgencia que usted plantea?

—Porque falló la conducción política. La dirigencia no estuvo a la altura de la historia y del país. Entonces toca construir una dirección política que en el momento del quiebre y el remate no se eche para atrás.

El pasado miércoles (1° agosto) la fiscal Luisa Ortega Díaz, en una entrevista para NTN24, expresaba casi en las mismas palabras ese sentido de urgencia que usted expresa. Dijo que Maduro se tiene que ir ‘ya’. ¿Usted siente que hay una convergencia entre lo que ella sostiene como disidente del chavismo y usted?

—No tengo dudas de que ante el planteamiento de la salida de Maduro muchos disidentes del chavismo coinciden con nuestra posición. Ahora, nosotros no solo pedimos la salida de Maduro, sino el cambio del sistema, porque este es un sistema de mafias. No se resuelve con que Maduro se vaya y se queden las mafias del oro, del petróleo, de los Clap, de la electricidad. Hay que sacar al crimen organizado. Por eso es que a quienes dicen que esto tiene que ser un proceso progresivo, yo les digo ‘mucho cuidado en convertir la transición en transacción’ y que se sigan haciendo enormes negocios que hoy tienen lugar. Aquí se han robado miles de millones de dólares. Todo eso se está investigando y se va a saber y esa plata va a regresar a Venezuela.

En un tuit publicado por usted hace un par de días señala que la salida del Gobierno se va a lograr con la fuerza ciudadana, moral, internacional e institucional, pero en lo institucional se refiere únicamente al TSJ en el exilio y a la Fuerza Armada. ¿Dónde queda la Asamblea Nacional, única institución legítima y dominada por la oposición, en ese planteamiento?

—La Asamblea tiene que hacer su trabajo y en este momento el trabajo más importante que debe hacer es el respaldo al TSJ legítimo que la propia Asamblea designó. Creo que el juicio a Nicolás Maduro por corrupto es un hito muy importante en este proceso, que va a demostrar a los venezolanos pruebas tangibles de cómo Maduro y su familia se han robado la plata de los venezolanos. Ese es el rol de la AN.

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Su posición sobre la importancia del juicio a Maduro coincide también con el empeño de Luisa Ortega en este caso. ¿Usted ha conversado con la fiscal Ortega para impulsar este caso contra Maduro?

—Ella sabe claramente cuál es mi posición.

¿Pero llegaron a conversar ustedes dos personalmente?

—Ella sabe cuál es mi posición.

Algunos dirigentes de la oposición y en la Asamblea Nacional sostienen que las decisiones del TSJ en el exilio se alinean con los planteamientos políticos de Soy Venezuela. Algunos dirigentes de oposición sostienen que usted juega políticamente para implosionar a la Asamblea Nacional y que usted financia a los magistrados en el exilio. ¿Qué dice al respecto?

—Eso último no lo había escuchado. La respuesta es, obviamente, no. Si de casualidad tenemos con qué subsistir nosotros como organización. Entiendo que los magistrados están bien apretados y han conseguido venezolanos de la diáspora que los ayudan. Pero para responder el planteamiento inicial, el TSJ en el exilio está cumpliendo el mandato del 16-J que es lo que hacemos en Soy Venezuela. Ahí están las confluencias. Si hay una institución que no está cumpliendo ese mandato, que revise su actitud. Creo que si algo deben revisar algunos miembros de la AN es cuál de los mandatos del 16-J está pendiente. Eso es lo que la gente está reclamando.

­¿Usted juega políticamente para implosionar a la Asamblea Nacional?

—Pero por favor. Si hay algo importante es tener una Asamblea Nacional sólida pero cumpliendo un mandato. La hemos defendido, la hemos acompañado como institución. Pero como ciudadanos tenemos el derecho y el deber de exigir que cumplan el mandato que el 16 de julio se les dio. Y en ese sentido hago un reconocimiento a la fracción 16-J porque han actuado apegados a ese mandato.

Sobre los mandatos del 16-J, la AN desconoció a la ANC, designó a unos magistrados del TSJ que hoy están en el exilio, y está pronta a pronunciarse sobre el gobierno de transición. Pero una de las preguntas de la consulta popular pasa expresamente por la disposición de la FANB a cumplir la Constitución. ¿Por qué pone la carga únicamente sobre la Asamblea?

—Hay una parte de ese mandato que la AN nunca cumplió que fue la designación de un legítimo CNE que ha debido hacerlo, en mi opinión, al día siguiente de la consulta. Para mí, ahí estuvo la desviación fundamental porque el 16-J muchos venezolanos arriesgaron mucho. Empleados públicos, militares, muchas personas participaron en esa consulta. A mí me pararon unas trabajadoras del Seniat y me reclamaron que a los pocos días de la consulta vimos cómo algunos partidos salieron a reconocer la Constituyente repartiéndose unos cargos en unas elecciones fraudulentas convocadas por la Constituyente y se sentaron en un diálogo en República Dominicana mientras ellas perdieron sus empleos. Yo siento responsabilidad con esos venezolanos. Ahí se produjo un quiebre con una forma de hacer política. Si como Asamblea Nacional convocaron ese evento ¿cómo se pueden olvidar al día siguiente de eso, cuando hay vidas involucradas? No pueden.

Diputados han señalado que en la Asamblea privó la idea de que designar a los rectores los ponía en riesgo de ser perseguidos como los magistrados. Ahora ¿de qué pueden servir unos rectores en el exilio que convoquen elecciones en desde el exilio? Los magistrados al menos están generando un efecto en la comunidad internacional…

—Sirven de mucho. Esta Asamblea se instaló el 5 de enero de 2016 y el plebiscito fue el 16 de julio de 2017. La AN tuvo año y medio para designar un nuevo CNE. En segundo lugar, todos sabíamos lo que implicaba el 16-J y las horas siguientes. No me digan que no había 5 personas o 10 o 100 con las calificaciones, dispuestas a asumir los riesgos que significaba ser rector de un CNE en rebeldía frente a la dictadura. Si después de ese aluvión del 16-J se nombraba un CNE que convocara unas elecciones de lo que sea, de presidente o juntas parroquiales, eso era avanzar por la ruta del desconocimiento total y el país estaba dispuesto a hacerlo. Más de 50 países desconocieron la Constituyente y cuando vieron a esos partidos inscribirse en la elección no entendieron nada. Horas después del 30 de julio, impuesto a sangre y fuego, 16 venezolanos fueron asesinados. Yo he estado con los hijos de los venezolanos asesinados ese día. Hay que verle la cara a esos muchachitos en Mérida. Horas después Smartmatic dice que fue un megafraude, que las rectoras forjaron actas ¡presas tendrían que estar! y salen a inscribirse en ese proceso ¿cómo crees que se sintió la gente?

¿Pero cómo van a instrumentar una elección convocada desde el exterior sin estructura institucional?

—¿Cómo hicimos el 16 de julio? Las hizo la sociedad venezolana organizada. Eso es desobediencia. Eso es coherencia. Pero si te desvías, la gente pierde confianza.

Usted mencionó las protestas de 2017 ¿sus hijos participaron en esas protestas?

—Sí. Menos de lo que querían. Como tú sabes, ellos viven afuera y los tres quisieron venir en determinados momentos y vinieron. Y participan todo el tiempo en las protestas que se convocan fuera.

¿Cómo la fuerza ciudadana, internacional, moral e institucional a la que usted se refiere se vuelve funcional para lograr el cambio de gobierno y cómo se logra ese “elevarle a Maduro el costo de quedarse en el poder” al que usted se refiere, si ya vimos todo lo que el Gobierno fue capaz de hacer el año pasado?

—Lo importante es ver lo que hemos ido logrando. En 2017 hubo un logro muy importante que fue el quiebre en la posición de la comunidad internacional que era un vector indispensable que estuviera alineado en esta dirección. Veamos estas fuerzas como vectores que tienen sentido, dirección y magnitud. En la medida en que todas estas fuerzas están orientadas en el mismo sentido, dirección y logran esa magnitud llegas al punto de quiebre en el cual el costo de quedarse es más alto del costo de largarse. ¿Dónde hay que actuar más? Se están produciendo quiebres importantes en los grupos criminales que conforman la estructura de poder. Basta mirar lo que está pasando en el Congreso del PSUV porque ellos conocen el monstruo por dentro y se dan cuenta de que esto es un proceso irreversible. Pero mientras más tiempo tarde, más daño se hace y si la transición no es ordenada, el desenlace puede ser peligroso.

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¿Entre las críticas que recibe a qué le pone atención y qué se compromete a rectificar?

—Pongo atención a todo lo que siento que es genuino y que tiene buena intención. Recibo muchas, muchísimas críticas. Están los que dicen ‘tienes que abrirte a otros grupos’ versus los que dicen ‘ni se te ocurra una foto con tal persona porque te mato’, por ejemplo.

¿Cómo maneja esos casos?

—Escucho mi conciencia. Para mí esta es una lucha existencial y ética. Si algo aprendí de mi papá es que siempre, y sobre todo en los momentos de dificultad, hay que aferrarse a los principios y a la verdad. Así he actuado yo. Por su puesto que he cometido muchos errores pero lo he hecho en cada momento pensando lo que es lo correcto. Y por eso puedo decir ‘me equivoqué aquí o me equivoqué allá’. Cuando fui diputada me tocó votar sola o pedir voto nominal cuando la oposición y el Gobierno votaban juntos. No era fácil porque me acusaban de dividir. Al final es un tema de coherencia ética. Creo que hay que pedir perdón cuando uno se equivoca, hay que reconocerlo. Yo lo hago en público y en privado.

Perfil

María Corina Machado Parisca tiene 50 años, es ingeniera industrial egresada de la UCAB que se ha dedicado prácticamente a tiempo completo a la política desde 2002, cuando junto con otros jóvenes profesionales venezolanos fundó la ONG Súmate, enfocada en el control ciudadano del sistema electoral. En mayo de 2005 causó un gran revuelo al haber sido recibida por el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush en la Casa Blanca. A partir de entonces, el gobierno de Chávez y Maduro la ha perseguido en distintas formas y acusado de ser un agente de Washington. En 2010 se postuló como diputada a la Asamblea Nacional y ganó un escaño por la circunscripción más opositora del país, Chacao, en el estado Miranda. Es hija del empresario Henrique Machado Zuloaga y la psicóloga Corina Parisca. Tiene tres hijos, dos varones y una hembra, los cuales viven y estudian en el exterior.

Fue diputada entre 2011 y 2014. En enero de 2011, recién estrenándose en el cargo, le reclamó a Hugo Chávez durante su presentación de Memoria y Cuenta por su política de expropiaciones impagas que “expropiar es robar”. Una de sus principales agendas como diputada fue la defensa del Esequibo y la denuncia de las tropelías de Guyana. El 5 junio de 2012 propuso a la AN sesionar en un buque de la Armada en las aguas de la zona en reclamación, en rechazo al otorgamiento de concesiones petroleras por parte de Georgetown, pero el PSUV negó la propuesta y en noviembre de 2013 encabezó una expedición de diputados adscritos a la llamada Movida Parlamentaria que viajaron al Esequibo y se plantaron en la Isla de Anacoco en un acto de soberanía. En diciembre de ese año presentó un proyecto de ley de defensa de la fachada atlántica que nunca fue discutido.

El 30 abril 2013, 11 días después de que el CNE anunciara a Nicolás Maduro como ganador de la presidencia, diputados del PSUV con la complicidad de la junta directiva de la AN propiciaron una golpiza a los de la oposición resultando Machado con fractura de nariz y diversas contusiones. En 2014 apoyó frontalmente el llamado a “La Salida”, de Leopoldo López. El 21 de marzo de 2014, el gobierno de Panamá la designó como su embajadora alterna ante la OEA en un intento de que el Consejo Permanente pudiera escuchar la versión de la oposición sobre la brutal represión registrada desde el 12 de febrero, aunque Machado no pudo tomar la palabra. El 24 de marzo, Diosdado Cabello, entonces presidente de la AN, anunció su destitución como diputada, en un procedimiento inconstitucional. En mayo, la fiscal general Luisa Ortega abrió un expediente contra Machado por conspiración y hoy en día tiene prohibido salir del país.

El 11 de febrero de 2015 firmó, junto con Leopoldo López y Antonio Ledezma, un documento titulado “Acuerdo nacional para la transición”, por el que Ledezma fue apresado. El 14 de julio de ese año, la Contraloría General la inhabilitó por 12 meses para ejercer cargos públicos, lo que le impidió postularse nuevamente como candidata a diputada para los comicios del 6-D.

En 2016 apoyó la propuesta de convocatoria a referendo revocatorio presidencial que fue inconstitucionalmente torpedeada por el Poder Judicial y el PSUV, con aval del Consejo Nacional Electoral. En 2017, aún siendo parte de la Mesa de la Unidad, participó en las manifestaciones de calle, respaldó el llamado a consulta popular del 16-J y avaló la designación de los magistrados del TSJ, hoy en el exilio. En noviembre de ese año, su partido Vente Venezuela, junto con ABP y Convergencia se separaron de la MUD y crearon la fracción parlamentaria 16-J. Meses antes habían conformado el movimiento Soy Venezuela.

Machado no ha ocultado desde 2011 su aspiración presidencial. Ese mismo año se postuló a las elecciones primarias de la oposición para escoger a un candidato presidencial para las elecciones de 2012 pero perdió con Henrique Capriles.

Fotos: Luis Morillo @luizmorillo15


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