Hace dos años fue operada de un cáncer ductal. De nuevo tiene una recaída con afectación de la axila derecha. Sus hijos han vendido algunos bienes para poder viajar a Ecuador a comprar las medicinas y los insumos que necesita para que la operen de nuevo.

Caracas. Aura Díaz le dijo a sus compañeras en el hospital: Yo sí voy a subir y me voy a pelar la teta. Ya está bueno, estoy sufriendo con el dolor.

Y lo hizo. Este viernes, en el marco de una asamblea realizada por los trabajadores de la salud en el hospital oncológico Luis Razetti, de Cotiza, Aura se apareció junto con otros pacientes, no solo apoyando las protestas por la escasez de insumos y medicinas, sino para denunciar que lleva siete semanas esperando por una operación, mientras su seno derecho se carcome y se pudre por los tumores que ya le drenan líquido.

Ante las cámaras de televisión, sin pena y aguantando el dolor, se descubrió y mostró las severas lesiones que tiene por la falta de quimioterapia.

Hace dos años le extirparon un tumor. Luego no pudo cumplir con el tratamiento por la escasez, y el cáncer se hizo más fuerte y le minó de tumores la axila derecha. Al punto de que tiene que volver a someterse a una cirugía.

Los dolores que siente Aura no tienen comparación. Cada cuatro horas, su hijo, Máximo Yánez, le coloca morfina, medicamento que compran en siete millones de bolívares.

Aura espera para entrar al quirófano desde hace siete semanas, a pesar de que tiene todo lo que necesita. Más de un millardo de bolívares han gastado sus hijos para verla sanar.

Aura Díaz, no tiene medicamentos.

Me quedo con ella, le toman la sangre, la preparan para la operación y el lunes le dicen que no la ingresarán, porque siempre falta algo. Eso no es humanidad, mi mamá está muy mal y nosotros hemos comprado todo lo que nos piden. Dejamos de trabajar para estar con ella y no ha faltado medicina que no busquemos para calmar su dolor.

Jhonatan, su otro hijo, viajó durante tres días por carretera hasta Ecuador, para traer cinco ampollas de doxorrubicina, fármaco de amplio espectro usado en la quimioterapia del cáncer.

En Venezuela las conseguía a un costo de 200 millones de bolívares cada una. Pero como esa no era la única medicina, Jhonatan vendió hasta el carro para poder comprar tramadol (analgésico), losartán y lyrica (que se usa para el tratamiento de la epilepsia, el dolor neuropático y el trastorno de ansiedad generalizado).

Además, adquirió los drenajes, uno para el seno y otro para la axila. El primero lo consiguió en 12 millones de bolívares y el segundo en 23 millones.

La malla para mejorar la circulación sanguínea del brazo, posterior a la operación, igualmente se la trajo de Ecuador.

Todo ello sin contar los 400 millones de bolívares que le costó el viaje, ida y vuelta, por tierra, los 55.000 pesos en efectivo que tuvo que llevar, ni los 20 dólares diarios que gastaba en comida y hospedaje.

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Nadie se imagina esto. Hasta de nuestros trabajos nos hemos alejado y todo por salvar la vida de mi mamá. Ella empeoró muy rápido y no es posible que no la operen, que no haya humanidad para estos casos, señaló.

Los dos hermanos veían la protesta de los médicos y las enfermeras a escasos cuatro metros de distancia, en el otro extremo, su mamá se transformaba por el dolor.

Esto es una impotencia muy grande. Hay una señora que no pudo venir hoy, desde Barlovento, porque tiene fiebre. Tiene un hueco profundo en el seno. Hay muchas pacientes con cáncer a las que les falta la quimioterapia y nadie se conduele, dijo Jhonatan.

El caso de Aura, una paciente que tiene que desnudar su cáncer, es el segundo en dos meses. A principios de junio, la foto de Elizabeth Salazar mostrando su seno consumido por un cáncer ductal recorrió las redes sociales.

Hasta ese punto llegan los pacientes crónicos en Venezuela, a tener que exhibirse ante el mundo con sus patologías y secuelas. Todo ello a causa de la falta de medicamento, alimentada por una política gubernamental errada que desconoce el problema y que, más bien, abona el camino para que se agudice la crisis, argumentando factores como acaparamiento, falta de distribución y extracción de fármacos. Por su parte, el sector farmacéutico sostiene que hay una sequía de divisas a los laboratorios, lo que merma la producción, y tampoco hay flujo para la industria del cartón que aporta caja, tinta, insumos para el blíster, frasco, cápsula.

En Venezuela hay cerca de 45.000 pacientes con cáncer de mama que desde hace más de 10 meses no reciben tratamiento, protocolos que por ser de alto costo eran entregados por el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales.

Más de un millardo de bolívares gastaron los hijos de Aura en su tratamiento de quimioterapia

Fotos: Mabel Sarmiento Garmendia | Archivo Crónica.Uno


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