Oswaldo Sarmiento, de 26 años, recibió varios tiros cuando iba camino a su casa en Nuevo Horizonte, Catia, a bordo de una moto que conducía su primo. Delincuentes les dispararon porque se resistieron al atraco.

Caracas. El hombre tenía la piel oscura y una contextura gruesa que potenciaba la fuerza de su llanto: le habían matado a su hijo a las 9:00 p. m. del lunes.

“¿Qué puede sentir un padre cuando pierde a su hijo? Siento lo que todo padre siente cuando le matan a un hijo, tengo mucha rabia, mucha impotencia, por supuesto que me gustaría hacer justicia por mis manos pero espero por las autoridades”, dijo Oswaldo Sarmiento mientras trataba de contener los sollozos.

A Oswaldo Enrique Sarmiento, de 26 años, le dispararon de camino a su casa en Nuevo Horizonte, a la altura del sector Tamanaquito del barrio Gramovén. Iba de parrillero en una moto que manejaba su primo cuando fueron abordados por delincuentes. La orden fue que se detuvieran, pero el joven aceleró el vehículo y los sujetos dispararon, hiriendo a Oswaldo.

El muchacho cayó de la moto y su primo marchó a toda velocidad, espantado por las detonacio; para su fortuna, salió ileso. De inmediato los vecinos salieron a ver qué ocurría y momentos más tarde Oswaldo (padre) recibió una llamada en su casa de El Junquito, que anunciaba la muerte de su hijo.

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Fue trasladado hasta el hospital José Gregorio Hernández, en Los Magallanes de Catia, donde murió. “Ya ni sé si murió en el camino, pero ya no vale de nada”, soltó el señor.

Lo acompañaban dos amigos, quienes estuvieron con él durante todo el proceso en la morgue de Bello Monte. En medio de los trámites recibía llamadas de los parientes, que adelantaban otras diligencias, pues aún el cadáver no se encontraba en la medicatura.

Presume que su sobrino no se detuvo cuando los antisociales los interceptaron porque la moto era prestada y tenía miedo de que se la robaran.

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La víctima jugaba en el equipo Pelícanos de Vargas Fútbol Club, en segunda división. Además era buhonero en el mercado de Catia, donde vendía frutas y hortalizas. Dejó huérfana a una hija de cuatro años.

Hace casi un año, el 25 de diciembre de 2015, asesinaron a una sobrina de Oswaldo (padre), en Nuevo Horizonte. Eleidys Flores, de 25 años, se encontraba en una fiesta de Navidad cuando dos bandas se enfrentaron y quedó atrapada en la línea de fuego.

“Queremos que pare esto, que pare esta situación. Ningún padre quiere que le pase nada a su hijo”, soltó.

Foto referencial: Cristian Hernández



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