En Ciudad Guayana, las opciones para viajar hasta Ciudad Bolívar y Upata, además de los carros privados, son las asociaciones de transporte y la línea Transbolívar, dependiente de la Gobernación de la entidad.

Ciudad Guayana. Los dolores de cabeza se incrementaron para los transportistas y para los pasajeros de las rutas largas, especialmente los de más movilidad; hacia Ciudad Bolívar y hacia Upata, por la escasez de gasolina.

Los inconvenientes se dividieron para ambos: del lado de los transportistas, la búsqueda de combustible se transformó en la inversión de horas en cola y, por tanto, en pérdidas. Del lado de los pasajeros, lo mismo: largas colas y horas de espera antes de poder tomar un autobús para cualquiera de esos destinos. Lo otro era pagar un  carro privado. No menos de 20.000 bolívares, por cierto.

En Ciudad Guayana, las opciones para viajar hasta Ciudad Bolívar y Upata, además de los carros privados, son las asociaciones de transporte y la línea Transbolívar, dependiente de la Gobernación de Bolívar.

Solo los conductores de Transbolívar no tuvieron inconvenientes para abastecerse: los autobuses de la Gobernación sortearon las colas y entraron a surtir directamente.

Además, la mayoría de las unidades funciona con gasoil y con eso no hubo tanto problema, explica José Vásquez, conductor de un autobús de Transbolívar.

Con el propagandismo electoral del caso, el chavismo en el estado Bolívar ha utilizado la merma de las colas de gasolina para favorecer la candidatura de Justo Noguera. A él le atribuyen la solución de la escasez de combustible que afectó la región durante las últimas semanas.

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Lo otro era el ingenio. Los bidones de gasolina son otra alternativa para los transportistas. Muchos de ellos, incluso, han estado favorecidos con la anuencia de autoridades militares y policiales: no les prohíben cargar combustible en recipientes.

Lo que hice fue cargar con una pimpina, y como soy transportista no me dijeron nada. Cuando el problema de la gasolina estaba aquí, lo que hacía era recargar un bidón de 20 litros en Maturín y con eso me movía, apuntó Luis Guerra, conductor de un carro privado.

La disminución de las colas no ha implicado, necesariamente, conformidad por parte de los transportistas. José Vergara, integrante de la asociación de transportistas 70 Express —dedicada exclusivamente a los viajes entre Ciudad Bolívar y Puerto Ordaz—, lamentó que las secuelas de la escasez de combustible las padecen aún por las ganancias que dejaron de percibir.

“Varias veces amanecimos en las colas y a veces pasamos hasta tres días sin combustible. En esta asociación somos ocho carros. Todos estuvimos en lo mismo, al igual que las otras líneas”, explicó. La cautela entre ellos continúa, temen que las colas vuelvan pronto a las estaciones de servicio.

Foto: Cortesía



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