Metro ha colapsado dos veces en menos de cinco días

La paralización del sistema subterráneo se hace inminente. A la falla eléctrica que afectó el servicio el martes se le suma una avería registrada la mañana de este viernes en la estación Chacaíto, que ocasionó retrasos por más de cuatro horas.

Caracas. La crisis del Metro de Caracas se extiende y los usuarios se declaran víctimas de un sistema conducido por el desatino de sus operaciones comerciales. Un tren con presuntas fallas eléctricas fue el detonante de un incidente que colapsó el servicio este viernes en la mañana, cuando decenas de usuarios sufrieron contratiempos para llegar a sus lugares de trabajo.

El hecho, que se registró en la estación Chacaíto a primera hora de la jornada, se prolongó y dejó secuelas en las líneas 4, 3 y 2 del subterráneo. La falta de mantenimiento que inmoviliza a los trenes, se suma a la crisis que paraliza 80 % del transporte urbano superficial, según el gremio.

Fuerte retraso en el Metro se mantuvo hasta pasado el mediodía de este viernes.

La mayor incidencia del incidente en Chacaíto se registró en la terminal de Plaza Venezuela, donde algunos usuarios —negados a abandonar las instalaciones— aguardaron por más de una hora y 20 minutos para tomar un tren con dirección a Propatria. Los retrasos que iniciaron alrededor de las 7:00 a. m. se prolongaron por más de cuatro horas.

Para quienes están sin efectivo, el subterráneo de Caracas es la alternativa de transporte más económica de la ciudad. El hecho de que muchas de las taquillas de boletería estén cerradas al público y no se cobre por el uso del servicio ha hecho que el sistema colapse: a los 2 millones de usuarios que tenía el subterráneo, ahora se le suman los viajeros varados del transporte superficial, reportan organizaciones como Familia Metro.

A las 7:30 a. m. en la estación La California sobraban las caras largas, más de un usuario se quejaba de que no tenía dinero para acatar las recomendaciones de los operadores del Metro de que abandonaran la estación en procura de transporte superficial, por ello, se quedaron en el subterráneo, se sentaron en las escaleras y el piso a esperar la normalización del servicio.

Mientras tanto, en la avenida Francisco de Miranda los usuarios se peleaban para abordar transporte con destino a Chacao, avenida Urdaneta, El Silencio y otras rutas que no podían proseguir en el subterráneo.

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En lo que sí coincidieron los usuarios varados en La California, fue en que recibían poca información por los altavoces de parte de los operadores del Metro. Durante hora y media los funcionarios repetían la misma frase: que una falla en la vía —sin mencionar dónde— causó retrasos y exhortaban a estar atentos a las informaciones. Los datos de lo que ocurría en Chacaíto se recibían vía teléfono celular por parte de familiares y amigos.

El tren en el que estoy se está incendiando y no hemos llegado a Chacaíto, escribió B. Pineda —nombre ficticio por seguridad— a su esposo alrededor de las 7:00 a. m. Horas después, Pineda contó vía telefónica lo vivido en el vagón. Había tomado el tren en la estación La Hoyada con sentido hacia Propatria para dar la vuelta en dirección a la estación Miranda. Cuando iban rumbo a Chacaíto se empezaron a escuchar ruidos “como de triqui-traquis” en la vía y dentro del vagón se percibió un olor tenue a cable quemado. Los usuarios comenzaron a alarmarse y al poco tiempo la zona media de la unidad desprendía humo. Afuera, los chispazos daban paso a las llamas. El olor a quemado aumentó e iniciaron los gritos. Los usuarios se arrinconaron contra las puertas y presionaron con desesperación los botones de emergencia. Por suerte, el tren logró desembarcar en el andén. La gente salió corriendo, algunos adultos mayores se recostaron en las paredes, hiperventilando.

Pineda relató que la multitud impedía que los operadores bajaran por las escaleras, en su afán de abandonar el sistema. Solo vio a dos, un hombre y una mujer. El primero cargaba entre manos un extintor. Por su parte, el tren estacionado continuaba lanzando chispas y la humareda provocaba accesos de tos. Ella salió en cuanto pudo e hizo a pie el resto de su camino al trabajo.

Por las fallas operativas en las vías férreas de la estación Chacaíto, algunos pasajeros quedaron atrapados en trenes y la tensión por el encierro afectó a los viajeros. Una mujer, cuyo rostro palidecía por el calor, sufrió un desmayo en Plaza Venezuela y unos 25 minutos después fue atendida por los operadores de la estación.Salí sin desayunar esta mañana y tampoco pude cenar anoche, respondió desde el piso a los funcionarios que la socorrían.

La coyuntura, según reportes de usuarios, se ha orquestado durante toda la mañana de este viernes. Es la segunda ocasión en lo que va de semana que se registra una falla de gran magnitud en el Metro. La anterior ocurrió el martes luego de que se registró un apagón en la ciudad, cerca de las 5 de la tarde, que dejó al menos 10 estaciones sin energía.

Lo que estamos viviendo con el Metro es un ejemplo de desgobierno, aquí nadie cobra por el servicio y se perdió cualquier intento de mantenimiento. Se necesitan autoridades que le echen una mano, se quejaba un usuario mientras aguardaba por un tren en la estación Los Jardines, de la Línea 3.

Entre las obras pendientes para aliviar el sistema, destacan las Líneas 5 y el tren de cercanía Guarenas-Guatire.

Después de más de siete horas de haberse generado la situación, el Metro de Caracas en la red social Twitter informó que esta se debió a “fallas en el sistema de zapatas de un tren, lo que produjo humo”.

Con información de Norma Rivas y Natasha Rangel

Fotos: Francisco Bruzco / Red Social Twitter


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