En lo que va de año, el Instituto Meteropolitano de la Mujer ha atendido a 777 víctimas de agresiones. De acuerdo con un conteo periodístico extraoficial, 119 mujeres han sido asesinadas este 2017.

Caracas. La niña de 6 años lloraba en las instalaciones del Instituto Metropolitano de la Mujer, en el centro de Caracas. Ya no soportaba los constantes golpes que su padre le daba a su madre. Prefiero que mi mamá se separe de mi papá y siga viva, a que sigan juntos y termine muerta, dijo la pequeña entre lágrimas.

Este es el tipo de testimonios que escucha día a día Adriana Aguilera, directora de Inmemujer —institución dependiente de la Alcaldía de Caracas— cuando llega alguna víctima de violencia en busca de ayuda.

El instituto cuenta con cuatro centros integrales de atención a mujeres víctimas de violencia en el Área Metropolitana de Caracas, donde defensores y psicólogos unen fuerzas para prestar ayuda a las féminas.

Pero hay algunas que no llegan a la denuncia. De acuerdo con un conteo periodístico extraoficial, en lo que va de año han asesinado a 119 mujeres en la Gran Caracas. 

Muchas veces aguantan su situación porque dependen económicamente del hombre agresor. Como no tienen un ingreso propio, ellas se ven obligadas a seguir esa ola de violencia, por eso en las comunidades damos los talleres de capacitación laboral en panadería, bisutería, repostería y actividades manuales u oficios para que ellas puedan formar una pequeña empresa y romper con la dependencia económica con su pareja.

Aguilera es madre, abogada y defensora de derechos humanos. Lo que le ha dado la experiencia para reconocer la razón de las miradas bajas con las que llegan muchas de las víctimas a la organización.

Tenemos casos de mujeres que quieren suicidarse. No soportan la situación en la que viven. Ahí es donde se hace fundamental el acompañamiento psicológico y judicial que les prestamos, señaló.

Feminismo<br /> Foto: Luis Miguel Cáceres
Adriana Aguilera, directora de Inmemujer, indicó que la organización dicta cursos de formación a funcionarios policiales

¿Cuáles son los casos frecuentes que llegan al instituto?

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—Violencia psicológica y física. Las amenazan con que les van a quitar a sus hijos. Esos son los casos más resaltantes. Cuando llegan a la organización es porque ya son casos graves. No somo receptores de denuncia, esto lo hacen las víctimas ante el Ministerio Público y luego ellos la remiten a Inmemujer. Nosotras les damos asesoría jurídica, asistencia psicológica y luego se levanta un informe que se envía al MP y con ello, dan la sentencia al hombre agresor.

Aunque la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia estipula 21 tipos de violencia contra las féminas, no todas están penadas, lo que deja un vacío legal, sin posibilidades de denunciar a los agresores, que en su mayoría son parejas o expareja de las víctimas.

Las agresiones se pueden convertir en un círculo vicioso que se repite de generación a generación, pues en ocasiones familiares alientan a que la víctima continúe la espiral de violencia por un techo y un plato de comida.

De acuerdo con Aguilera, hasta octubre, la organización ha atendido a 777 mujeres en la ciudad capital. Sin embargo, muchas no entran en el conteo porque prefieren no denunciar, ya que consideran que es poca la justicia que se consigue.

—Muchas se preguntan ¿para qué denunciar si no sirve de nada? O en ocasiones no saben diferenciar que se encuentran en una situación de violencia. Sin embargo, tampoco hay voluntad política para acabar con el problema. No hay estadísticas oficiales y es poca la propaganda que hay en la calle y en los medios de comunicación.

¿Cómo se realiza el trabajo con las comunidades?

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—Tenemos cinco coordinadoras en cada municipio, quienes hacen el enlace con la comunidad. También se dirigen a las empresas privadas y ofrecen el servicio, para que las personas conozcan a la ley y formar a los empleados. Hacemos formaciones con la junta de vecinos, con los consejos comunales, con los colegios y su personal docente para que sepan cómo abordar la situación en el trabajo.

Trabajar con la uñas

Debido a la situación económica que enfrenta el país y falta de presupuesto en la Alcaldía de Caracas, la organización ha cerrado un centro de atención en el municipio Baruta y Sucre. En ocasiones, han dejado de imprimir propaganda por falta de papel y tinta.

Esto no ha sido piedra en el camino para llevar sus talleres de prevención tanto en comunidades como en empresas privada, incluso públicas.

¿Cómo es el trato con los funcionarios policiales y cuál es la formación que reciben?

—Le hemos dado formación a la Policía Municipal de Chacao, de Baruta y al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalística (Cicpc) en talleres de prevención contra la violencia de género. Reciben formación por varios días con herramientas de la ley, cómo proceder en las denuncias, cómo formalizarlas. Muchas veces el funcionario desconoce las leyes y piensa que la violencia es un problema entre marido y mujer. Durante la formación se les instruye que la ley los obliga como defensores de la prevención.

En lo que va de año, el Instituto de la Mujer ha formado a 262 funcionarios policiales.

Uno de los objetivos de la institución es “empoderar” a las mujeres y que ellas conozcan las leyes que las protegen, pues de esta forma sabrán qué denunciar.

La ayuda gubernamental es necesaria para acabar, o al menos disminuir, la situación, pero al no haber voluntad de parte del Estado, las soluciones se hacen cuesta arriba. Con todo, la alianza entre varias organizaciones sigue aportando un grano de arena en materia de prevención.

Fotos: Luis Miguel Cáceres

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