“Necesito quimio y radioterapia para que el tumor disminuya y me puedan operar”

Esta es la esperanza de Troya, quien tiene casi tres años recorriendo hospitales en Caracas y Carabobo en su batalla contra un tumor en el oído derecho que crece poco a poco y que ahora le afecta el cerebro. Detectar el cáncer a tiempo no ha sido suficiente ante el tamaño de la crisis hospitalaria venezolana.

Caracas. El Gobierno venezolano niega, una y otra vez, la existencia de una crisis humanitaria en el país. La Asamblea Nacional (AN) y muchas ONG sostienen que aproximadamente 300.000 personas necesitan ser atendidas con urgencia. Pero entre la negación y el dato están historias como la de Ricardo Troya, un hombre de 53 años de edad que quiere seguir viviendo.

Aunque el cáncer le fue detectado hace dos años y medio, Troya siente que lleva tres años librando una batalla. “Hace ya como tres años a mí me salió un grano en el oído derecho. Me lo arranqué y comenzó a drenar líquido, como eso no paraba de drenar fui al médico, y entonces me mandaron a hacer una biopsia, y ahí salió que el grano era cancerígeno”. La biopsia arrojó carcinoma escamoso de conducto auditivo externo derecho.

Foto: Sebastián García Inojosa @elsebasiendophoto

Desde ese momento, comenzó a vivir en carne propia uno de los dramas que viven miles de venezolanos a diario: lidiar con una crisis hospitalaria que, en Caracas y en el interior del país, amenaza la vida de los pacientes.

“Fui a muchos hospitales, me atendieron, me hicieron exámenes y cuando llegaba el momento de la operación, nada. Fui al Universitario de Caracas; ahí me dijeron, sin mucha explicación, que me fuera a otro hospital porque no me podían operar. Fui al Militar; ahí me dijeron que no me podían operar porque no era afiliado; me fui al Vargas, tampoco me quisieron atender. Fui al Padre Machado, ahí los cirujanos no querían operar porque estaban molestos con la administración del hospital”, detalla.

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Falta de anestesiólogo, de cirujano, de instrumentista, especialista de vacaciones. “Siempre había alguna razón para no operarme y así han pasado casi tres años”, exclama.

A mediados de 2018, Troya acudió al Instituto Oncológico Luis Razetti, ubicado en Cotiza. De ahí fue referido al Hospital Oncológico Doctor Miguel Pérez Carreño, ubicado en Naguanagua, estado Carabobo.

“Allá, cuando vieron una tomografía que me había hecho, se dieron cuenta de que el tumor estaba muy cerca del cerebro, y que por eso no podían operarme. Comenzaron a hacerme una limpieza porque tenía demasiados gusanos ahí dentro. Los gusanos se salían y caían. Con razón yo sentía ese dolor tan grande que no se me calmaba con nada”, narra Troya.

Foto: Sebastián García Inojosa @elsebasiendophoto

Tras la limpieza, Troya volvió a Caracas la semana pasada, y el lunes 18 de febrero fue hospitalizado nuevamente en el Razetti, pues ha comenzado a experimentar mareos y dificultades para ver bien a través del ojo derecho. “Ahorita, acá me están limpiando y me están colocando antibióticos para que no me vuelvan a caer gusanos”.

Los doctores explican que, dado el avance del tumor, es necesario aplicar quimioterapia y radioterapia.

Me han dicho que necesito quimio y radioterapia para que el tumor disminuya y me puedan operar, si no tendré que vivir así para toda la vida”.

En el Razetti actualmente solo disponen de quimioterapia. Troya requiere de la aplicación de los dos tratamientos de manera simultánea. Aunque aún no lo han referido al Hospital Domingo Luciani, ubicado en El Llanito, intuye que lo harán pronto porque le han comentado que en este centro de salud sí están suministrando los dos tratamientos.

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Troya, quien vive en Carapita, al oeste de Caracas, tuvo tres hijos. A uno le quitaron la vida, con los otros dos no mantiene contacto. Sin embargo, no está totalmente solo. Cuenta con hermanos, sobrinos, cuñados y amigos que le han tendido una mano durante toda esta lucha.

Foto: Sebastián García Inojosa @elsebasiendophoto

Mireya Aguilera, cuñada de Troya, asegura: “Él nunca perdió una cita, los médicos y la situación de los hospitales fueron los que dejaron que él se pusiera así, porque a él debieron operarlo en lo que se detectó el cáncer”.

Según explican los doctores, dice Aguilera, Troya va a quedar padeciendo del oído derecho, en el cual ya hay pérdida de la audición, pero que corre el riesgo de perder la vista o de empezar a padecer de epilepsia, dado que el tumor comienza a presionar el cerebro.

“Si nos pudieran ayudar para que él reciba el tratamiento de quimio y de radioterapia, lo agradeceríamos mucho porque no tenemos muchos recursos económicos”, expresa Aguilera.

La familia de Troya pone a disposición los números telefónicos (0412) 9221302, (0416) 8212166 y (0426) 7909327 para todas aquellas personas o instituciones que deseen y puedan brindar algún tipo de colaboración.

Este trabajo forma parte de nuestro seriado #EmergenciaEnPrimeraPersona, un especial que pone el enfoque en los testimonios de la población vulnerada por la situación de emergencia humanitaria compleja que vive Venezuela.


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