Los últimos meses han sido los de más pauperización del sistema: ahora, además de las perreras, los pasajeros viajan en camiones como si fueran ganado.

Ciudad GuayanaDurante cuatro meses del año pasado, la plaza Monumento a la CVG, en Puerto Ordaz, fue escenario de enfrentamientos entre manifestantes y la Guardia Nacional, empeñada en reprimir a los grupos que allí querían reunirse como punto final de las caminatas contra la dictadura de Nicolás Maduro. Apocadas las protestas, la plaza volvió a ser lo que era habitualmente en ese 2017 —hace mucho que no es un sitio de encuentro ciudadano, como lo fue tras los primeros años de su fundación, en 2004—: un centro del comercio informal, un lugar despoblado por las noches y un improvisado terminal de autobuses, en el que las colas se mantienen tanto como dura el sol.

Es esa plaza la representación de que la necesidad ha superado los espacios de esparcimiento ciudadano en la planificada Ciudad Guayana. Y es el termómetro local, además, del descalabro del sistema de transporte.

En plena campaña, el cuestionado gobernador Justo Noguera prometió, repitiendo que los transportistas irían “sobre ruedas” en su mandato, la incorporación de nuevas unidades y, por ende, las mejoras para ese servicio.

En enero también anunció la incorporación de 68 autobuses para todo el estado. De manera paradójica, durante la gestión de Noguera se ha incrementado el número de camiones que, como ganado, transportan pasajeros en la región.

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El déficit de autobuses se nota en la Plaza Monumento CVG. Las colas durante todo el día y todos los días lo corroboran. Javier Méndez, un vendedor de cigarros y de chicles lo ve a diario desde su “puesto”, una silla y una mesa de plástico.

Todo el día hay un despelote con el transporte. A veces se tardan hasta tres horas en pasar los rojitos [como se le conoce en Ciudad Guayana a los autobuses gubernamentales]. Por eso yo me voy ya en las noches, cuando ya la broma está más calmada. Tardo como una hora y tanto. Es pesada la ida, pero prefiero irme a esa hora.

¿Territorio liberado?

Se llama María. Cuando se le pregunta por el apellido, duda… hasta que al final suelta: “Pérez”. Es otra guayanesa de las que padece el descalabro del sistema de transporte.

“Vamos muy apretados porque los que caben, se montan. Hay demasiada gente también. Pero es eso, pues. Me ha tocado también irme en las camionetas donde uno va parado. Y lo peor es que cobran lo que les da la gana: 5000, 7000 o 10.000 bolívares”, lamenta.

Resalta que ni por la campaña electoral hay mejoras en el sistema de transporte: Estemos claros, el que manda es el presidente [Nicolás Maduro] y con esto ha demostrado que no sirve.

Es la misma observación de Isbelexi Tiamo: Todo funciona fatal. Yo tengo que viajar desde San Félix hasta Puerto Ordaz y tardo dos horas para tomar un autobús. Tantos medios de transporte y están en un estado deplorable.

Después de la entrevista con Tiamo, una voz discreta se aproxima. Es María Pérez, quien advierte: Mira, tienes que tener cuidado, porque aquí los que mandan son los colectivos. Ellos están dominando todo esto del sistema de transporte.

Fotos: Marcos Valverde


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