Ambas zonas estuvieron bajo el asedio de cuerpos de seguridad y grupos paramilitares durante las manifestaciones opositoras, y pese a que había presencia de la GNB y la PNB, los vecinos seguían siendo víctimas del hampa. 

Caracas. Una tanqueta de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) reposa en el puente 9 de Diciembre, en El Paraíso. Pasar por ahí es una “guillotina” para los peatones y el cuerpo de seguridad “vigila”, de día y de noche, otro tipo de acciones.

Silvana Contreras, residente del conjunto Residencial El Paraíso —conocido como Los Verdes— consideró que el vehículo cumple la función de intimidar a los vecinos, pues desde el pasado 19 de abril han estado bajo asedio de la GNB y de grupos paramilitares, por participar activamente en las manifestaciones antigubernamentales desde el 1° de abril.

A pesar de la presencia militar a escasos metros los robos, tanto dentro como fuera de los edificios, son recurrentes. A partir de las 6:00 p. m. los habitantes prefieren resguardarse en sus hogares, dado que los arrebatos de celulares —tanto en el puente como en las avenidas Las Fuentes y Páez— están a la orden del día.

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La vecina, quien tiene 34 años viviendo en Los Verdes, detalló que el hurto de baterías de carros en los sótanos de las residencias ya es moneda común. 

El 13 de junio, tanquetas del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (Conas) de la GNB irrumpieron en la urbanización, derribaron los portones e ingresaron a los apartamentos sin orden de allanamiento, en búsqueda de manifestantes.

“Estamos con los portones y rejas cerradas desde entonces. Esos días fueron horribles y muchos estuvimos con estrés postraumático, ahora ves que todo volvió a la normalidad y me pregunto si todo eso que vivimos valió la pena. Todo el miedo y tantas muertes para que todo ahora se calme”, lamentó la mujer.

Hace un mes, Rodolfo Mijares, dueño de un puesto de empanadas desde hace 30 años en la avenida Páez, se encontró con la sorpresa del robo de su quiosco.

Los delincuentes forzaron los candados para llevarse los freidores e implementos de cocina. Él supone que el robo fue cometido en horas de la noche, luego de cerrar su negocio a las 5:00 p. m. por seguridad.

“Eso fue un día de protesta. Todo esto estaba lleno de manifestantes y cuerpos de seguridad. Y hasta ahora no sé quiénes fueron los responsables, pero nadie lo evitó”, contó el señor.

Las rejas de Los Verdes quedaron destruidas después de que una tanqueta del Conas las atravesara el pasado 13 de junio

También en las residencias Terrazas de El Paraíso, grupos paraestatales dispararon a los apartamentos el pasado 1° de mayo, de acuerdo con los vecinos, bajo la presencia de la GNB.  Residencias Victoria y Alto Alegre también se han visto afectadas por la violencia.

En locales de la avenida Páez también hubo saqueos, el pasado 19 de abril. Comerciantes comentaron —bajo anonimato— que cuando las personas estaban violentando los locales estaba la Guardia en la zona y no intervino a pesar de que la gente le pidió ayuda.

“Me faltó arrodillarme ante el Guardia para pedirle que nos ayudara a evitar que saquearan la panadería y ellos respondieron que ya habían cumplido sus funciones. Les rogué, les rogué pidiendo ayuda mientras saqueaban”, dijo uno de los dueños de la panadería Millenium 2010, en la avenida Páez de El Paraíso.

El hampa sigue con más fuerza luego de las protestas

Los escombros en  las calles, bolsas de basura y letreros en contra del gobierno de Nicolás Maduro son los únicos recuerdos de que vecinos de El Paraíso y Montalbán participaron activamente durante las manifestaciones.

Luego de cuatro meses de protestas, que cobraron 129 víctimas según cifras del Ministerio Público, ambas zonas volvieron a la “normalidad” y el hampa, que no descansó en las manifestaciones, sigue en el ruedo.

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El caso del comerciante Mijares de la avenida Páez no es el único que ocurrió durante las protestas. Vecinos de Montalbán se enfrentaron a solas con la delincuencia mientras funcionarios de seguridad reprimían las movilizaciones.

El jueves 27 de julio —segundo día de paro cívico convocado por la MUD— un vecino de Montalbán III fue víctima de un intento de robo, en la avenida Teherán, frente a la bomba de gasolina.  

El hombre, al resistirse a que le quitaran su moto, recibió un cachazo en la frente por parte de los delincuentes, quienes le arrebataron la llave del vehículo para luego esconderse en la montaña.

Con la cara llena de sangre buscó auxilio entre los peatones que se encontraban en la avenida, huyendo de la represión de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), que se encontraba a escasos metros, en el distribuidor La Yaguara.

En Montalbán II los vecinos participaron activamente en las protestas antigubernamentales

Ese día al menos cuatro jóvenes salieron heridos por impactos de perdigón en la cara, durante la represión. Mientras que Gilimber Terán, de 16 años, perdió la vida al transitar por el puente 9 de Diciembre cuando grupos paramilitares dispersaban una protesta en El Paraíso.

“Aquí en Montalbán, los robos por parte de los motorizados, aún con las protestas se mantienen, tanto en las calles como en los negocios. A las 6:00 p. m. todos nos resguardamos en casa, por la inseguridad”, relató Esqueila Villarroel, habitante de Montalbán II.

Bajo amenaza de paramilitares

Son pocos los que se atreven a transitar a pie las calles de Montalbán II, lo que deja un panorama desolador, que aumenta en horas de la noche debido a la falta de alumbrado público. Aquellos ajenos al lugar no imaginaría que hasta hace poco los habitantes vivieron constantes asedios por grupos de choque.

El 25 de julio, los vecinos de Montalbán III recibieron un documento, en el que civiles armados les pedían que no “desataran su furia”. El grupo pertenecía a los colectivos de la Misión Vivienda de Juan Pablo II.

Los colectivos dejaron el comunicado personalmente en varios edificios de Montalbán III

“Nosotros salíamos a protestar, hacíamos las barricadas, enfrentábamos a las fuerzas de seguridad para que no se metieran a las residencias. Ahora todo se calmó y la delincuencia se ha mantenido, eso no ha desaparecido, pero el malestar de todo aún queda”, dijo Rigoberto Sánchez, de 50 años, habitante de Montalbán III.

Aunque tanto El Paraíso como Montalbán cuentan con recorridos de la policía, esta, lejos de encargarse de la seguridad ciudadana, se encuentra para intimidar. Los habitantes denuncian que incluso trabajan de la mano con los grupos paramilitares.

Mientras tanto, la delincuencia se mueve a sus anchas en las zona, al tiempo que los residentes buscan restablecer la paz, a los golpes, luego de meses de enfrentamientos y movilizaciones.

Fotos: Luis Miguel Cáceres/Francisco Bruzco



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