Once personas fueron asesinadas en el marco de protestas entre enero y abril de 2018

La crisis del país mantiene a los venezolanos en las calles y, de hecho, según registros del OVCS, las protestas se incrementaron 25 % en comparación con el mismo período del año pasado. Hubo, en promedio, 31 protestas diarias en abril de 2018.

Caracas. La demanda de derechos laborales (mejores salarios), las constantes y sostenidas fallas de de los servicios, la escasez alimentos y la crisis del sector han sido las principales causas de las 927 protestas que durante el mes de abril documentó el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS).

En los primeros cuatro meses de 2018 fueron asesinadas 11 personas en el contexto de manifestaciones. El 100 % de los hechos ocurrió en protestas para exigir derechos económicos, sociales, culturales y ambientales

El 23 de abril del año en curso fue asesinado el adolescente Anderson Luis Oliveros Núñez, de 15 años, durante una protesta nocturna en rechazo a los apagones en Maracaibo, estado Zulia. Los familiares informaron a los medios de comunicación que el niño no participaba en la manifestación y era transeúnte.

La respuesta a las manifestaciones por hambre ha sido represión y muerte. Ocho de las 11 muertes ocurrieron en protestas para exigir alimentos y tres para exigir servicios básicos.

Entre las víctimas se encuentran dos mujeres y dos menores de edad.

10 personas fueron asesinadas por heridas de bala y una con un objeto contundente (piedra). Familiares y testigos denuncian a civiles armados como responsables de al menos siete de las muertes.

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Conflictos se incrementan

La crisis del país mantiene a los venezolanos en las calles y, de hecho, según registros de la ONG las protestas se incrementaron 25 % en comparación con el mismo período del año pasado, es decir, hubo en promedio 31 protestas diarias en abril de 2018.

Para el Observatorio, esta es una evidencia de la profundización del colapso en Venezuela. 89 % de las protestas fue para exigir derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (Desca). Y 11 % para para exigir derechos civiles y políticos.

El mes de abril de 2018 se caracterizó porque continúan las protestas por servicios básicos, principalmente: electricidad, gas doméstico y agua potable. Además siguieron las protestas por alimentos y medicinas, colapso en el servicio de transporte, movilizaciones de partidos políticos y sociedad civil en rechazo a la próxima jornada de votación del 20 de mayo y cierres de calle y concentraciones como las principales modalidades de protesta.

De las 927 protestas documentadas en abril, 395 fueron combinadas, es decir, se exigieron distintos derechos simultáneamente. En términos porcentuales esta modalidad representó 43 % del total registrado.

No hay  incremento que pare las protestas

El OVCS documentó 337 protestas laborales en abril, equivalente a 36 % del total de movilizaciones. En lo que va de año se registran 1045 en todo el país.

Esto es una evidencia de que, a pesar de cualquier incentivo, ajuste salarial o anuncios de mejoras de beneficios contractuales, los trabajadores siguen padeciendo una crisis que no les permite disfrutar de una mejor calidad de vida.

Otro de los problemas tiene que ver con la existencia de una alta rotación del talento humano, que provoca que no se especialicen en un área determinada o abandonen sus puestos buscando mejores opciones socioeconómicas. Algunos trabajadores, también, tienen múltiples fuentes de ingreso dentro de la economía informal.

Las principales quejas se enfocan en la caída del poder del adquisitivo, falta de materia prima en las empresas donde se desempeñan para incrementar la producción y más recientemente la afectación del servicio de transporte.

Con el ajuste de salario mínimo en abril —el tercero en lo que va de año y el número 22 en cinco años de gestión de Nicolás Maduro— que llevó al denominado salario integral a Bs. 2.555.500, los trabajadores lo calificaron como un “golpe al bolsillo”, porque lejos de mejorar su capacidad adquisitiva, aceleró la inflación

Precariedad en servicios básicos

Los cortes de energía eléctrica, la falta de recolección de la basura y la precariedad de los servicios en general han sido rechazadas con la presencia de los vecinos en la calle, exigiendo mejoras que no llegan.

De las 927 protestas registradas, al menos 338 estuvieron vinculadas a la precariedad en servicios básicos. Un promedio de once protestas diarias.

A esto se agregan las sostenidas fallas en la distribución de gas doméstico que han generado descontento en cientos de hogares, siendo las ciudades y poblados del interior los más afectados. Las personas se ven obligadas a implementar antiguas técnicas para la preparación de las comidas y a cambiar sus hábitos alimenticios para adecuarse a las condiciones de vida actuales (menos gas, menos electricidad y menos alimentos), señalan en nota de prensa.

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Adicionalmente, cada vez son más las protestas en demanda de la prestación o restitución del servicio de agua potable, que se ha visto afectado en innumerables comunidades, por presuntas fallas en las tuberías, lo que genera a su vez el cobro excesivo por parte de camiones cisternas, incremento sin control sanitario de los negocios que venden botellones de agua potable, aumento de enfermedades, paralización de clases, servicios médicos y otras vicisitudes.

Tres protestas diarias por alimentos

La escasez y, en general, las bajas probabilidades de acceder a alimentos también fueron razones para que los vecinos salieran a las calles.

Registra el Observatorio que de las 927 protestas registradas de abril, 91 estuvieron vinculadas a la crisis alimentaria. Un promedio aproximado de tres protestas diarias por alimentos.

Aunque el número de protestas es menor al registrado a comienzos del año, la crisis persiste. El poder adquisitivo del salario no permite cubrir las necesidades básicas, producto de la hiperinflación que vive el país. Algunas familias han cambiado su patrón de consumo, eliminando alguna de las comidas diarias o dosificando las cantidades. En otros casos, ha incrementado la dependencia de las bolsas de alimentos comercializadas por los Clap.

Se mantienen largas colas frente a supermercados para la adquisición de productos cada vez menos regulados, porque se ha detectado su incremento de precio de forma sistemática.

Foto referencial / Mabel Sarmiento


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