Pacientes de diálisis del Hospital Universitario de Maracaibo mueren de septicemia

Hace un año que los ascensores no funcionan en el hospital. Los pacientes de la unidad de diálisis deben subir y bajar nueve pisos para poder recibir el tratamiento.

Maracaibo. Los pacientes de la unidad de diálisis ubicada en el noveno piso del Hospital Universitario de Maracaibo cada vez son menos. El calvario que atraviesan jóvenes y adultos que deben recibir el tratamiento interdiario, divididos en tres turnos al día, le quita la vida, al menos, a dos pacientes renales diarios solo en el área de emergencia. En los últimos ocho meses, 20 personas han fallecido por shock séptico en el hospital, de los 140 que iniciaron el tratamiento en 2018.

La falta de medicamentos es otra limitante para los pacientes, además de que tienen que subir los nueve pisos por escaleras, aun cuando su condición de salud no se los permite. Los familiares hacen hasta lo imposible para trasladarlos, pero una vez que están en la sala solo reciben dos horas y media de tratamiento por falta de agua, medicinas, maquinas, e incluso “porque las enfermeras se quieren ir temprano por la situación del transporte”, según comenta Yajaira Chiviri, abogada de los pacientes renales del Sahum.

Transitar por los pasillos del Hospital Universitario de Maracaibo es “caminar por los pasillos de la muerte”, como lo describe Luis Antonio Morales, paciente renal. Los malos olores que emanan de las salas sanitarias son realmente repulsivos. Muchos van con la nariz tapada, no solo por el olor sino también por el miedo a contraer infecciones. La falta de mantenimiento es evidente, los pisos están manchados de sangre vieja y hay poca iluminación. Los recipientes de basura permanecen llenos hasta dos días, por falta de personal y bolsas plásticas, mientras que los pocos obreros que quedan se quejan:

Aquí uno no puede hablar mucho porque lo botan, no te voy a dar mi nombre, solo te voy a decir que tenemos que traer de la casa hasta el cloro para poder limpiar, porque no nos dan nada, la basura la recogemos a mano pelada porque no hay medidas de seguridad, ni guantes ni tapa bocas. Lo más que hacemos es pedirles a los pacientes trapos viejos y con eso ‘lampaceamos’ con pura agua cuando hay”, confesó una obrera.

Yajaira Chirivi perdió a su madre hace un mes por un shock séptico.

“Mi mama duró 24 años dializándose. Lamentablemente falleció hace un mes por complicaciones a raíz de una infección que agarró aquí en el hospital, ya que los pisos no cuentan con una limpieza adecuada. Se están contaminando los pacientes, se están muriendo de varias infecciones. Todas las muertes que se han presentado desde hace ocho meses han sido por septicemia. También se sufre mucho con los ascensores. Mi mamá, antes de morir, estuvo en silla de ruedas un año. Cuando la traía a diálisis tenía que buscar a otros para que me la ayudaran a subir los nueve pisos. Los pacientes se están desgastando, los huesitos ya no les aguantan más, están cayendo rápido en silla de ruedas, varios se han caído. Una paciente del turno de los martes se partió un brazo porque se cayó después de salir del tratamiento, además de que la mayoría vienen solos, por eso pasan esos accidentes”.

Para los que ya perdieron su familiar, “lo terrible” no termina ahí. “Da tristeza ver cómo fallece la persona que uno más ama y por la que ha luchado tanto, pero es más terrible ver cómo la bajan por las escaleras, por donde mismo suben y bajan pacientes, por donde mismo pasa la comida que la basura, envuelta en una sábana como un costal de papa. El momento es triste. Y es traumático para el familiar, en  un momento de emergencia, tener que subirlo arrastrándose por las escaleras, eso no es inhumano”.

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Pero el panorama puede ser peor. A Juan Moreno le tocó retirar a su tía en la morgue hace un mes y contó lo que vio.

“Ahí es horrible, había miembros por todos lados y cuerpos descompuestos, porque la gente no tiene dinero para pagar los gastos funerarios y los aires de la morgue no sirven, entonces los cuerpos se pudren. Un ‘morguero’ me dijo que los están descuartizando para deshacerse de ellos porque la gente no los reclamaba por falta de dólares. Yo vi varios brazos, cabezas y piernas. Gracias a Dios pude sacar a mi tía de ahí, pero la hermana de otro familiar estuvo 15 días porque no tenían dinero. Tuvieron que pedir para poderla retirar y la sacaron directo al cementerio. Es lo mas triste que he vivido y eso no solo se ve con los pacientes renales, sino con todo el mundo”

Desespero

Mientras sostenía una pancarta que pedía solución “ya”, Maritza Villareal, paciente renal, narró:

Aquí la situación es gravísima, estamos desesperados porque no nos queremos morir. No hay ascensor, no tenemos laboratorio, cuando llegamos al noveno piso ya estamos cansados y se nos baja la tensión, aquí la situación es horrible. A los difuntos los tienen que sacar envueltos en sábanas en sillas de rueda o como se pueda, como si fueran unos perros, y el señor director de aquí ni siquiera nos presta atención, nunca nos da la cara”.

Dionel Bravo, además de tener insuficiencia renal, sufre del corazón. Pidió con urgencia que reparen los ascensores y si no, que trasladen la unidad de diálisis al primer piso. Teme quedar en las escaleras por falta de oxígeno. “Yo no me quiero morir, apenas soy un chamo y tengo que vivir, ya no aguantamos más”.

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El llamado de pacientes y familiares es unísono.

“Desde el Hospital Universitario de Maracaibo, señor presidente Nicolás Maduro, le hacemos un llamado debido a que los pacientes de diálisis tienen que subir a pie a su tratamiento porque no hay ascensores. Hay un problema de salud pública aquí muy grave. Usted aprobó para este hospital, desde el mes de julio en cadena nacional, 22 millardos para los dos universitarios del país, y al de Maracaibo, hasta la fecha, no le han dado respuesta de las necesidades que hay. No tenemos laboratorio para hacer los exámenes a los pacientes, los tres están cerrados. No hay bolsas de sangre, la limpieza no existe, los pasillos están sucios y huelen mal, no hay lampazos porque las mismas trabajadoras tienen que solicitar trapos a los pacientes para poder limpiar los pisos, no hay cloro, desinfectante, ningún tipo de esos materiales de higiene para estos espacios que son de suma importancia para la salud. Necesitamos que haga un llamado al gobernador y que revisen dónde están esos recursos que envió porque aquí no hay nada, las bacterias esta matando a los pacientes”, dijo Teresa Urdaneta, un familiar.

Esta semana, el director del hospital Universitario de Maracaibo, Audio Ortigoza, envió a su secretaria a darles respuesta a los pacientes sobre los ascensores. “Nosotros fuimos hasta allá otra vez, y lo que nos mandó a decir fue que el hospital no tiene presupuesto para la reparación porque las piezas son muy caras”, comentó un familiar.

Para la mayoría de los pacientes este es el camino final. Uno de ellos, que prefirió no identificarse, fue tajante: “Los enfermos que estamos en diálisis nos han puesto a firmar el acta de defunción, nos estamos muriendo. Cómo es posible que desde hace ocho meses para acá personas que tenemos hasta 25 años de tratamiento se están infectando con los catéteres y se están muriendo. Hay muchas bacterias. Aquí ni siquiera hay una bolsa plástica para ponérsela a la papelera, los olores son nauseabundos. Yo me pregunto: ¿qué está pasando en el Zulia? Hay que despertar, el otro que tiene que pelar el ojo es el presidente, porque como decía Chávez: el que quiera oír que oiga y el que quiera ver, que vea. Tienen que enviar una comisión desde Caracas a ver qué está pasando aquí, porque uno esta alentadito y resulta que, de un día para otro, nos estamos muriendo. Aquí estamos padeciendo de todo. Se va la luz, se va el agua, ni siquiera hay una jeringa, un algodón… ni una curita”.

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Gastos funerarios insuperables

Los familiares que deben darle cristiana sepultura a un familiar se las ven negras. Los gastos fúnebres son exorbitantes y muchos exigen su pago en dólares. Algunos se apoyan con otros familiares y amigos en el extranjero. Los que no tienen esa suerte deben hasta pedir en las calles para completar la suma. Los que pagan servicio desde hace más de 20 años pueden contar con una fosa, pero antes deben cancelar el tape y el destape, que ronda los 1000 bolívares soberanos. Mientras que las urnas cuestan hasta un millón; es decir, un millardo de los de antes.

Los que no tienen el beneficio deben cancelar cremación, porque no hay disposición actualmente para parcelas en los cementerios. La cremación cuesta 10.000 bolívares soberanos, y la preparación del difunto más el traslado cuesta 7000 bolívares soberanos.

 Cifras

Los turnos para diálisis están divididos en tres diarios. De 7:00 a. m. a 10:00 a. m./ 11:00 a. m.- 1:00 p. m./ 3:00 p. m. -6:00 p. m.

La sala de emergencia de pacientes renales empezó el año con 300 pacientes. Mueren dos diarios según cifras extraoficiales.

La sala de diálisis del noveno piso inició el año con 140 pacientes. Mueren dos semanales según cifras extraoficiales. En lo que va de año van 20 fallecidos por shock séptico.


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