Pacientes psiquiátricos en aumento y no hay medicinas para controlarlos

Los anticonvulsivos y antiepilépticos no se consiguen ni debajo de las piedras. Los familiares visitan más de ocho farmacias, piden donaciones por redes sociales y después de soportar un viacrucis logran comprar algunos fármacos

Mabel Sarmiento Garmendia/@mabelsarmiento

Caracas. «Recorrí desde Petare hasta la avenida Fuerzas Armadas, siete farmacias. Estoy buscando un anticonvulsivo, fenobarbital en ampollas, y no lo consigo. Es para un hermano y ya tiene tres semanas sin colocarse el tratamiento. Sentimos que se está descompensando y eso es crítico para nosotros, pues no puede ir a clases, por miedo a una recaída».

Así se expresó Alida Vilchez, quien hacía la cola en una farmacia ubicada en la esquina de San Luis, en la avenida Fuerzas Armadas. Como ella estaban otras cuatro personas que buscaban antidepresivos y calmantes.

La lista de los medicamentos desaparecidos es larga, pues entran los de la tensión, antibióticos, los oncológicos, para casos renales y unos básicos de prevención como las pastillas anticonceptivas.

Pero el punto de los pacientes psiquiátricos (sin quitarle importancia a las otras patologías) es preocupante, porque son personas que no deben dejar de medicarse. Son individuos que necesitan estar serenos y controlados y ello se garantiza con los fármacos.

Actualmente no hay clonazepam, rivotril (medicamentos que actúan directamente el sistema nervioso central y tienen propiedades ansiolíticas), bromazepam, lexotanil, fenobarbital, epamin (indicado para las epilepsias), alprazolam, oscarvacepina y ácido valproipo.

Todos estos fármacos forman parte de los protocolos para las enfermedades del sistema nervioso. «Y no se pueden suspender bruscamente pues los pacientes se tornan tensos, angustiados, presentan problemas para dormir y para mantenerse estables. La suspensión que obliga la escasez  es grave, trae como consecuencias trastornos en el estado de ánimo y en el comportamiento», explicó el doctor Robert Lespinasse, ex presidente de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría.

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Destacó que los anticonvulsivos y antiepilépticos se toman como estabilizadores del ánimo.  «Cuando eso falla es un problema muy evidente porque no hay forma de mantener estable a la persona. Sucede con los bipolares. Si ellos no se toman las medicinas se van a un extremo: o a la aceleración que es la manía o a la depresión. Lo mismo para los esquizofrénicos y psicóticos, que cuando no se les controla comienzan a tener alucinaciones», comentó.

Según Lespinasse en consulta se ve un aumento de pacientes con patología relacionadas con el sistema nervioso. Aclaró que las estadísticas en este campo son muy individuales, pero contó que cada vez más llegan personas desesperadas por la situación país. A ellas se les suma las ya están en tratamiento y que no consiguen las medicinas, ni siquiera en las farmacias del Seguro Social.

Incluso hay casos de pacientes psiquiátricos que también necesitan pastillas para la tensión y  tampoco los hay en el mercado, con el riesgo latente de estar a merced de un Accidente Cerebro Vascular.

Riesgo de recaída

La angustia de Alida Vilchez, quien buscaba fenobarbital para su hermano, no es exageración. Ella contó que en este último mes sufrió dos ataques de convulsión leve. «Pero no es justo, porque él siente había estado controlado y ahora le pedimos que no salga mucho para evitar que le pase algo en la calle».

Al respecto el doctor Lespinasse sostuvo que las personas con estos cuadros clínicos que suspenden los tratamientos están en riesgo de recaídas que comprometen su calidad de vida y esto afecta además su entorno social.

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Destacó que en los últimos años ha habido en el país un abandono total al tema de la salud que ahora se muestra en la indefensión del paciente que no tiene insumos y tampoco recibe atención sanitaria.

Citó el caso del poco presupuesto que se les asigna a estos pacientes: 0.75% de la partida que se le dedica al sector. «En Venezuela hay menos de la mitad de la oferta de camas para estas personas. Cito por ejemplo el Centro de Higiene Mental de La Castellana el cual está completamente abandonado, no tiene terapia ocupacional y eso se repite en todo los institutos psiquiátricos», finalizó.

Foto: Cristian Hernández


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