Pacientes renales de nuevo en vilo por falta de filtros

La situación les genera alarma, pues muchos son de escasos recursos económicos y no pueden adquirir ese insumo esencial para las diálisis en el mercado negro. Cada uno se comercia hasta en 4 millones de bolívares. Si son tres sesiones, una sola persona gastaría 12 millones.

Caracas. A la Unidad de Hemodiálisis Riverside, de Chacao, llegaron solo 500 filtros. Los pacientes denunciaron que no es suficiente para la demanda. Ahí se dializan semanalmente entre 160 y 170 personas, cada uno usa un filtro en cada sesión. Se hacen tres a la semana. Lo que quiere decir que la dotación que entró a la unidad no pasa de los cinco días.

La situación les genera alarma, pues muchos son de escasos recursos económicos y no pueden adquirir ese insumo esencial para las diálisis en el mercado negro. Cada uno se comercia hasta en 4 millones de bolívares. Si son tres sesiones, una sola persona gastaría 12 millones.

Los que han podido hacerse el tratamiento es porque han tenido la gracia de donaciones.

Pacientes renales reclaman insumos para poder vivir.

Pero una semana sin diálisis nos resta vida. Nosotros tenemos que estar pegados a las máquinas para mantenernos con vida. Cuando no depuramos nuestro organismo nos llenamos de toxinas y retenemos líquidos. Nos asfixiamos y ni siquiera podemos dormir, dijo Rafael Montilla, quien tiene 8 años recibiendo tratamiento en la unidad Riverside.

Desde hace dos años empezó a padecer la escasez de insumos. Cuando hay filtros, entonces no hay agua. Queremos que esto se normalice, porque entre que no nos alimentamos bien y que no nos podemos dializar, tenemos menos tiempo de vida, destacó este señor que viaja tres veces a la semana desde La Guaira.

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Él paga su pasaje y el de su acompañante, son entre Bs. 25.000 y 30.000 cada vez que viene a conectarse a la máquina.

La Unidad de Hemodiálisis Riverside atiende un promedio de 170 personas a la semana. Los pacientes asistidos son de la periferia en su mayoría. A muchos la escasez de efectivo les limita el traslado.

Por eso queremos que alguien nos atienda y entienda. No podemos pagar transporte y llegar aquí y que no haya filtros o falte el agua. Esto es primordial para nosotros. No queremos dotaciones por cuentagotas, queremos tener asistencia y que nuestra salud no se desmejore. Aquí hay muchos que sufren otras patologías, como mi caso, que tengo diabetes. Entonces es muy difícil no tener los medicamentos, la alimentación y no contar con las diálisis. En estos últimos cinco meses he sufrido la pérdida de compañeros que iniciaron tratamiento conmigo, contó Jesús Morales, quien lleva cinco años en Riverside, unidad que trabaja de lunes a viernes.

A su lado estaba Karina Betancourt, con su cara visiblemente hinchada por la falta de medicamentos: Aquí siempre falta algún material, esto lo estamos viendo desde diciembre, últimamente son los filtros.

Contó que tiene tiempo sin Zemplar, un medicamento indicado para el funcionamiento normal de muchos tejidos del organismo en pacientes con insuficiencia renal.

A partir de las 12:00 m. las personas se concentran en un lateral de la unidad para esperar su turno. Son cuatro horas cada diálisis. Y en ocasiones, aunque nos den las dosis a tiempo, la calidad no es la misma porque nos colocan los filtros pediátricos, que no tienen las mismas coberturas en adultos. Entonces la diálisis, que es la eliminación artificial de las sustancias nocivas o tóxicas de la sangre, no es completa, explicó Rafael Montilla.

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Fotos y video: Mabel Sarmiento Garmendia


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