Edgar Arriechi y Diana Ramírez recibieron una llamada indicando que el pequeño de ocho años se encontraba en un consejo de protección en Los Chorros. Denunciaron que en la morgue de Bello Monte les insistieron en que el cadáver era del menor, desaparecido desde hace un mes.

Caracas. El niño de ocho años localizado muerto en Caucagüita el pasado viernes 7 de julio no era Leswi Omar Arriechi Ramírez. Sus padres se enteraron a las 8:00 a. m. de este miércoles 12 de julio que el pequeño estaba vivo, en el consejo de protección Idena, en Los Chorros.

La madre del niño, Diana Carolina Ramírez, y su hermana, Aracelis Ramírez, esperaban la carroza fúnebre en horas de la mañana en la morgue de Bello Monte, pues el entierro sería a las 10:00 a. m. en el Cementerio del Sur, cuando las llamó el padre de Leswi, Edgar Arriechi, desde el refugio de menores para confirmarles que sí era él.

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Con Edgar se comunicó una consejera de protección, quien había leído en la prensa que al menor lo habían encontrado muerto y quería avisarles que estaba en el albergue.

La confusión provino luego de que el pasado viernes 7 de julio los padres del niño recibieran una llamada por parte de funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) para avisarles que en la medicatura forense de Bello Monte se encontraba el cuerpo de un niño.

El sábado 8 de julio ambos fueron a reconocerlo y, aunque estaba en avanzado estado de descomposición, les pareció que era él. Tenían dudas porque el cuerpo que estaba en la morgue tenía las orejas pequeñas y Leswi las tiene grandes, como su papá.

Yo soy orejón y mi hijo también, por eso dudábamos. Pero el cuerpo que estaba en la morgue tenía una cicatriz en el pie y una quemada en el pómulo, aunque no en el mismo sitio. Y en la morgue nos decían que sí era él, contó su padre.

Denunció que los funcionarios del Servicio Nacional de Medicinas y Ciencias Forenses (Senamecf) insistieron en que se trataba de su hijo. Fuentes ligadas al caso indicaron que en la medicatura forense debieron practicarle exámenes de ADN, odontológicos y antropométricos para confirmar si se trataba de él, y al parecer no fue así.

Yo lo vi, estaba muy descompuesto, tenía gusanos, pensé que era mi hijo porque le vi una marca en la mejilla, de una quemada que se hizo con café cuando tenía un año, pero estaba irreconocible, dijo la madre.

El menor estaba desaparecido desde el pasado 2 de junio, cuando hacía la cola para comprar pan en la panadería Cacique, en El Cementerio, con su tía Aracelis. Le dijo que tenía ganas de orinar y al cabo de unos segundos no lo vio más.

Al albergue de menores llegó el 4 de junio, luego de que funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) lo encontraran en las inmediaciones del Cementerio del Sur. Sus familiares recibieron llamadas de que se encontraba en varias partes de Caracas, pero al acudir al sito no daban con él.

Fuentes detallaron que el niño no dijo el nombre de sus padres e incluso sostuvo que su papá estaba muerto. La familia deberá afrontar varios procedimientos legales para que pueda regresar a casa.

Además, los padres denunciaron que el domingo fueron sometidos a un largo interrogatorio en el Cicpc de la avenida Urdaneta donde, aseguraron, los torturaron porque los culpaban del crimen. A la tía del niño la tuvieron retenida hasta el pasado lunes 10 de julio, a las 9:00 p. m.

“Me daban cachetadas, me metieron golpes en el estómago y una mujer policía me dio una patada con su bota en la pierna”, soltó el padre.

El jovencito estudia primer grado en el colegio Gran Colombia de El Cementerio y vive con su madre, abuela y hermanos en el sector Las Quintas de la Cota 905. Su padre destacó que tiene problemas de aprendizaje.

Foto: cortesía



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