Con medidas especiales Maduro da luz verde a importaciones opacas de medicinas

importar medicinas

La norma de la resolución 075 de la Gaceta Oficial 41.610, del 4 de abril de este año, expresamente dicta las medidas a las personas jurídicas no domiciliadas en el país para que puedan importar y comercializar productos farmacéuticos no registrados en el país, ni aprobados como medicamentos de servicios en el territorio nacional.

Caracas. Para importar medicinas y comercializar productos farmacéuticos no registrados en el país, el gobierno de Nicolás Maduro, en el marco de la declaratoria del Estado de Excepción y de Emergencia Económica en todo el territorio nacional (12 de marzo de 2019), emitió una resolución que había pasado por debajo de la mesa, la 075, a través de la cual dicta medidas que favorecen a las empresas no domiciliadas en el país.

Esto —según el análisis que hacen expertos en materia farmacéutica que prefieren el anonimato— abre el camino para negocios ilícitos con compañías fantasmas radicadas en el exterior, para que proveedores de dudosa reputación invadan el mercado local, y para que se desarrolle una mafia, dicen, paralela a la que ha sido relacionada con el Clap.

Ese es el objetivo de la resolución: establecer medidas para que las empresas farmacéuticas no radicadas en el país puedan importar medicinas y comercializarlas.

Y, para tal efecto, pone opciones para poder hacer el negocio: en alianzas estratégicas con empresas del Estado o mediante instalación y funcionamiento de casa de representación.

Para la primera opción el requisito es presentar ante el Ministerio para la Salud, a través del Viceministerio de Recursos, Tecnología y Regulación, una carta de intención para celebrar la alianza estratégica. Además de la documentación legal de la empresa y expediente de cada producto a importar regulación.

Y en el otro caso, será entonces la casa de representación del órgano que haga la solicitud a través del Servicio Autónomo de Contraloría Sanitaria, según los requisitos establecidos por dicha institución para importar medicinas.

 ¿Qué contempla la resolución?
  • Que la importación, comercialización y distribución se hará a través del Permiso Sanitario de Importación y Comercialización de productos farmacéuticos.
  • Debe ser otorgado por el Servicio Autónomo de Contraloría Sanitaria (SACS), y tendrá una duración de un año, prorrogable por un lapso similar.
  • El almacenamiento de los productos destinados para el sector público se realizará dentro de los almacenes dependientes del Ministerio.
  • Los precios de los productos en el mercado privado deberán cumplir con los estándares de costos fijados por el Ejecutivo, o por asociaciones estratégicas autorizadas por el Estado a través del ministerio.
  • Al llegar el medicamento al país se debe remitir al Instituto Nacional de Higiene (INH) ente que priorizará los registros sanitarios, de acuerdo con el régimen especial.
  • Al salir a la venta o al sector público, la unidad mínima de dispensación deberá tener el idioma castellano: el número del respectivo permiso, nombre del principio activo, forma farmacéutica, concentración, número de lote, fecha de elaboración, fecha de vencimiento y número de registro sanitario en el país de origen.
  • Quedan excluidas de estas medidas especiales productos como psicotrópicos, estupefacientes y precursores.
  • Este régimen especial tiene una vigencia hasta el 31 de diciembre de 2019, igual prorrogable por un año.
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Ya han pasado tres meses desde publicación de la gaceta, y lo que llama la atención, a lo interno del gremio farmacéutico, es que no ha sido pública y notoria la lista de las compañías que ya están acogidas bajo ese régimen especial.

El mercado en este momento tiene algunos medicamentos a costos inalcanzables para un jubilado e incluso para un trabajador de la administración pública.

Hay fármacos, aquí mismo en la capital, que se comercializan en dólares, y si son parte de la alianza estratégica enmarcada en esta resolución, entonces no conservan el principio básico que establece que los precios de los productos en el mercado privado deberán cumplir con costos fijados por el Ejecutivo.

Ya Médicos Unidos por Venezuela había alertado sobre el hecho de importar medicinas y comercializarlas sin registros y con el empacado en otro idioma.

Lo que genera la duda sobre la reputación de la compañía importadora, y abre de nuevo el juicio a otro elemento contemplado en estas medidas especiales: debe estar traducido en idioma castellano.

Desde 2014, el Gobierno, que mantenía una deuda de 5000 millones con los grandes laboratorios farmacéuticos, se hizo espacio en la industria, comenzó a importar medicinas y desplazó a empresas líderes.

Se cuentan Quimbiotec, especializada en derivados sanguíneos, el Sefar y el laboratorio ProULA que producían paracetamol, amoxicilina, ampicilina, azitromicina, captopril, enalapril, metrotexate, salbitamol y cefalexina. Sin contar otras compañías nacionales.

Una investigación publicada por Armando.Info en abril de este año cita al Observatorio de Complejidad Económica, el cual refiere que el año de la muerte de Hugo Chávez (2013), y luego con la llegada de Maduro al poder, las importaciones de medicamentos cuantificadas en dólares se redujeron 32 %.

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“Y así ha continuado la tendencia hasta 2018”, se lee en el mismo texto.

En ese ínterin, de 2013 al 2018, específicamente en 2016 el Gobierno lanzó lo que llamó Motor Farmacéutico que, según este, era para contrarrestar el escenario de escasez de medicinas.

Sigue la escasez

De acuerdo con los reportes de Transparencia Venezuela, en marzo de ese año se aprobaron 75 millones de dólares: 50 millones para medicamentos oncológicos y de alto costo; 6 millones para vacunas e inmunizaciones y 19 millones para fluidos.

Ese dinero se fue por el inodoro, pues la escasez continuó. En 2017 el monitoreo hecho por la organización no gubernamental Convite da cuenta de 90 % de ausencia de medicamentos para la hipertensión, la diabetes, la diarrea y las infecciones respiratorias agudas.

En 2018, la Federación Farmacéutica Venezolana (Fefarven) dijo que la escasez se ubicaba en 85 %, principalmente de antibiótico y antidepresivos.

2109 no marca la diferencia. A la falta de medicinas se suma el cierre de farmacias. Fefarven calculó a principio cerca de 200.

En marzo de este año Nicolás Maduro anunció que lanzaría un plan superior de producción, distribución e importación de medicamentos con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“El imperialismo norteamericano no podrá con la salud del pueblo venezolano ¡Así se los garantizo!”, expresó.

Ratificó que Venezuela cuenta con una sólida alianza con India, China, Rusia, Bielorrusia, Irán, Turquía para traer principios activos y elaborar medicinas en el país. E instruyó al vicepresidente Sectorial de Economía, Tareck El Aissami abrir una línea especial en bolívares y otra en divisas convertibles de acceso directo, para traer la materia prima que necesite el motor Farmacéutico.

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Para ese tiempo ofrecía la llegada de medicinas provenientes de Rusia.

En paralelo se gestionaba la entrada de la ayuda humanitaria de la Cruz Roja Internacional.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

En abril, tal cual se explicó al inicio, entran en vigencia las medidas especiales que benefician a las empresas no domiciliadas en el país, de las cuales no se tiene mayor conocimiento.

Entre tanto, la gente sigue demandando medicinas, cazando los operativos y jornadas de salud, esperando envíos desde el exterior; mientras la producción nacional trabaja por debajo del 50 %, de acuerdo con los pronósticos de Fefarven para junio de este año.

Hay un motor que no arranca, y no ha sido por falta de aceite, hay carta blanca para importar y eso sin contar los pagos a Farmacuba y las importaciones que hacía Pdvsa. No han faltado dinero ni planes.

Hasta se ha querido manipular la entrega de medicamentos con el carnet de la Patria, a los hospitales se distribuye muy poco de lo que entra por ayuda.

Lo que se ve es que la salud del venezolano sigue pendiendo de un hilo. Y en este tramo del camino, cuando los pacientes siguen muriendo por la falta de medicinas ¿quién le pone el cascabel al gato?


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