Patear calle por mercados de Caracas para buscar ofertas de alimentos

Canasta Alimentaria

Ir de un extremo de la ciudad a otro en busca de ofertas de alimentos es una decisión que deben tomar los ciudadanos de acuerdo con las necesidades personales, pero irremediablemente esto va impactando en la calidad de vida: el economista Oscar Torrealba advierte que los venezolanos deben esforzarse cada vez más por conseguir los mismos beneficios o menos.

Caracas. Ahora y con mayor frecuencia, los venezolanos visitan los mercados, pero cada vez compran menos: la gente recorre varios establecimientos para encontrar ofertas de alimentos en Caracas que les hagan rendir el dinero. A pesar de que la inflación ha borrado los puntos de referencia, se buscan los precios y los productos más convenientes a pesar de que eso les cueste más que dinero. La población ha olvidado cómo era hacer compras antes de la crisis.

Comparando las ofertas de cinco mercados municipales de Caracas, Crónica.Uno registró la disparidad de precios —como la ha denominado el economista Oscar Torrealba— existentes entre productos similares (víveres, verduras, proteínas) y a lo largo de la misma ciudad. Así, como opina Edith Durán, ama de casa, “hay que caminar mucho. En un lugar hay un precio y al lado hay un precio diferente”. Y agrega “siempre miro precios por todos lados y si me tengo que devolver, subir o bajar para ahorrar, lo hago”.

Los víveres y la competencia entre marcas

Durante 2019, el mercado venezolano se ha alimentado de nuevos competidores (nuevas marcas) extranjeros y nacionales que han aliviado a la escasez. Sin embargo, marcas conocidas por los venezolanos como Mary o Primor, por ejemplo, se ofrecen siempre por encima de las nuevas ofertas de alimentos en Caracas.

Hemos tenido que caminar mucho para conseguir algunos productos de calidad y nos hemos dado cuenta de que hay nuevas marcas. Son productos que han llegado, no sé de dónde, pero son de mejor calidad que lo que ofrecen los supermercados, señala Yansi Rojas, trabajadora pública.

Verduras frescas

Edith Durán, quien vive en la Av. Baralt de Caracas, se horroriza del precio del perejil en el Mercado Municipal de Chacao, pues señalaba, se ofrecía en Bs. 5000 cerca de su casa, en el centro de Caracas. “Para acá no viene gente que gana sueldo mínimo”, agregó un comerciante del mercado.

Proteínas de origen animal

El Mercado Municipal de Catia fue el mercado con los mejores precios, diferenciándose hasta por 10.000 bolívares entre rubros respecto a los otros mercados. Este es el caso de la pulpa negra, o el corte de carne de res.

Disparidad de precios

Un comerciante del Mercado Municipal de Chacao quien prefirió no identificarse señala que hay tres factores que marcan la diferencia de precios entre un local y otro: 

  1. El precio al que se adquiere la mercancía: a raíz de inflación los precios en bolívares se mantienen en aumento y en muchos casos estos se anclan al precio del dólar para resguardar capital.
  2. La reposición del inventario se vuelve problemática: los comerciantes corren el riesgo de descapitalizarse debido a las variaciones de precios de sus proveedores y cada uno fija un ritmo de precios distinto.
  3. El tipo de proveedor al que se compre: en la medida en la que se incluya a distribuidores y revendedores en la cadena de comercialización, los costos operativos terminan aumentando el precio que paga el consumidor final. Para el economista Oscar Torrealba, este punto tiene que ver con la crisis institucional que vive el país en la que se han visto involucradas las autoridades policiales y reguladoras del sector económico.

Torrealba señala que este peregrinaje en busca de ofertas de alimentos en Caracas es una decisión que deben tomar los ciudadanos de acuerdo con las necesidades personales y que irremediablemente va impactando en la calidad de vida: el economista advierte que los venezolanos deben esforzarse cada vez más por conseguir los mismos beneficios o menos.

No obstante, el economista advierte que la gente ha sido muy sabia: adoptar al dólar como medida de cuenta para los intercambios comerciales. “No se tiene que esperar más para reconocer esa realidad”.


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