Aseguran que de no poder retirar los 450 bolívares soberanos completos y en efectivo —el segundo pago que corresponde para este viernes— trancarán las calles adyacentes de la agencia bancaria donde se encuentren.

Caracas. Olvidó la rutina de comprar en un supermercado, aunque lo tiene a escasos metros de su casa. Alix Rondón, de 76 años, camina, camina mucho en busca de “los mejores precios” para adquirir alimentos. En su recorrido, desde hace cuatro meses, llegó hasta Petare. Cada mes, al cobrar su pensión en efectivo, visita la redoma donde dice conseguir harina, aceite.

Se siente burlada, ya no quiere “las migajas de billetes” que recibe en el banco: Exijo mi dinero completo, los precios se duplican si pagamos con puntos de ventas. Todo no los han quitado, ya no comemos como antes, hasta he perdido 30 kilos. Ni ella, ni sus bolívares, pueden ya competir con un “mercado dolarizado”, dice.

Alix acompaña la concentración de pensionados que se realizó este jueves en la plaza Juan Pedro López, detrás del Banco Central de Venezuela (BCV). Pago total de mi pensión en efectivo, un reclamo a gritos que cruzó la avenida Norte de la parroquia Altagracia a la altura del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) y BCV. No los escucharon, pero están decididos a continuar en la calle.

El presidente de la Federación Nacional de Jubilados y Pensionados de Venezuela, Emilio Lozada, aseguró que de no poder retirar el dinero completo este viernes, cuando corresponde realizar el segundo pago por 450 bolívares soberanos, los pensionados y jubilados trancarán las calles desde la entidad bancaria donde se encuentren. El Gobierno fraccionó el monto total de la pensión entre pagos. El último está pautado para el 14 de septiembre y será de 900 bolívares soberanos.

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El lunes los pensionados recibieron los primeros 450 bolívares soberanos en su cuenta electrónica, pero en efectivo solo 90 bolívares, pese a la resolución N.° 40.809, de diciembre de 2015, según la cual los bancos no pueden limitar la cantidad de retiro en efectivo. Además, de la circular que emitió en marzo para exhortar a las entidades a pagar con billetes de alta denominación.

 “No le damos paso a nadie. Estamos en emergencia porque nos están matando de hambre, se escuchaba mientras el hombre cierra el paso a un vehículo. Esta fue la respuesta después de que se quedaron esperando que el presidente del BCV, Calixto Ortega, los recibiera.

El diputado Arnoldo Benítez, presidente de la subcomisión de Jubilados y Pensionados, pudo entregar al mediodía un documento a un funcionario del despacho de la presidencia, quien les pidió una hora para ser atendidos. Al transcurrir el tiempo y no recibir la llamada, tomaron la avenida Norte 2 para continuar hasta el BCV, pero unos 25 funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana impidieron el paso. No es la primera vez que protestan en la zona, el pasado 29 de agosto manifestaron en contra del uso del carnet de la Patria para el pago de pensiones. Mientras que el 1° de septiembre, cuando estaba anunciada una jornada especial de cobro, las agencias no abrieron sus puertas.

Según la Encuesta de Condiciones de Vida de 2017, hay inseguridad alimentaria en 80 % de los hogares del país. Mientras que en 70,8 % los alimentos no son suficientes y el dinero no alcanza para adquirir comida. Los pensionados y jubilados no escapan del desafío de sentarse tres veces a la mesa a comer.

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Alix para adquirir otros alimentos, cambia entre sus amistades. Con el trueque cambio un arroz por caraotas porque no puedo comprar las dos cosas. Esta situación ya es insostenible. Maduro nos quiere matar de hambre, es una muerte lenta, dice.

Maritza González, de 65 años, recibe la caja Clap. Como no le gusta la leche, lo cambia por arroz o cualquier otro producto. Cómo el presidente Maduro va a decir que vendemos el efectivo, si nos cuesta conseguirlo para ir a comprar más barato un aceite, cómo los vamos a vender. Si no lo necesitáramos, nos estuviésemos aquí. El lunes el presidente Nicolás Maduro insinuó que los pensionados venden el dinero “a las mafias colombianas”.

Ella bajó 20 kilos, el ejercicio que hizo fue dejar de comer: Porque si uno desayuna no almuerza. La otra vez iba a comprar un kilo de carne y la tarjeta no pasó. Entre sopa, lentejas y pasta con vegetales resuelve sus comidas.

A pan y agua nos tiene Maduro, es lo que responde José Luis Gil sobre su alimentación. El desayuno se convirtió en una taza de lentejas y arepa, cuando en otro tiempo, recuerda, se sentaba al frente de dos huevos fritos, café, queso, arepa y jamón. Ya uno no está esperando que se va a tomar un juguito, una avenita, dice, hoy mi almuerzo es lo que Dios socorra.

Fotos: Sebastián García.


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