Población subalimentada en Venezuela llega a 3,7 millones de personas

En Venezuela la prevalencia del hambre casi que se ha triplicado entre 2010-2012 (3,6 %) y el 2015-2017 (11,7 %) y el número de personas subalimentadas se incrementa, según el informe Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2018.

Caracas. Venezuela preocupa a los organismos de Naciones Unidas dedicados al tema de erradicación del hambre, por el aumento significativo del número de personas subalimentadas —esto es, con una dieta alimentaria insuficiente por las cantidades ingeridas o la escasez de nutrientes— o en situación de riesgo.

El informe Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2018, elaborado por la FAO; Organización Panamericana de la Salud, Programa Mundial de Alimentos, Organización Mundial de la Salud y la Unicef, fue presentado por el director regional de la FAO, Julio Berdegué, quien indicó que: «Por tercer año consecutivo tenemos que darles malas noticias: han aumentado las cifras del hambre en América Latina y el Caribe», elevando a 39,3 millones en América Latina.

La subalimentación en América Latina y el Caribe presenta un estancamiento desde 2014, ya que la prevalencia se ha mantenido en torno al 6,1 % de la población. Sin embargo, el número de personas con hambre se ha incrementado constantemente desde 2014, pasando de 38,5 millones de personas a 39,3 millones en 2017.

En el informe atribuyen el caso “en gran parte, a la situación en Sudamérica, en concreto a la que atraviesa la República Bolivariana de Venezuela desde hace algunos años, sumado al contexto de desaceleración de la región”.

Explican los organismos internacionales que en el trienio 2015-2017, Haití fue el primer país con una mayor proporción de personas subalimentadas, con 45,8 % de la población.

Desde el trienio 2000-2002 a la fecha —dice el informe— el número de personas subalimentadas se ha mantenido en torno a cinco millones.

“La República Bolivariana de Venezuela es el segundo país que requiere una mayor atención, puesto que la prevalencia del hambre casi que se ha triplicado entre 2010-2012 (3,6 %) y el 2015-2017 (11,7 %)”, seguido por Argentina y Bolivia, donde el incremento fue de 0,1 % en ambos países. El porcentaje de personas subalimentadas en Venezuela casi duplica la media de la región.

La nación lleva 12 meses en hiperinflación, lo que, aunado a años de altos precios y escasez, mermó la capacidad de compra de los venezolanos. Solamente el año pasado la caída de la economía se estima en 15 % del PIB.

Indican que, además, el número de personas en dicha situación aumentó en ese período, alcanzado 3,7 millones de personas. “Así, se han perdido los muy importantes avances que el país había alcanzado en la década del 2000”.

Migración vs seguridad alimentaria

Por otra parte, en el mismo texto se informó que, según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH), la crisis política y económica del país afecta a la mayoría de la población, con graves problemas de salud, nutrición y seguridad, debido a la escasez de alimentos y de suministros médicos.

Como consecuencia de esto, en Venezuela se han observado cambios en los flujos migratorios durante los últimos años, lo que también evidencia la relación entre inseguridad alimentaria y migración.

Se han intensificado las solicitudes de asilo, que subieron 2000 % desde 2014. Y según la Organización Internacional para las Migraciones, en lo que va de 2018 ya hay más de 2,3 millones de venezolanos en el extranjero.

Entre 2015 y 2018 el número de migrantes venezolanos en Sudamérica paso de 86.900 personas a 1.529.000 y se le han otorgado más de 400.000 permisos de residencia.

El número de venezolanos residentes en Colombia aumentó 62 % en la última mitad de 2017. De acuerdo con un informe de Acnur Colombia, 90 % afirma haber dejado el país por falta de comida, mientras que 82 % lo hizo por falta de trabajo.

En el informe hablan acerca de una situación similar en la frontera con Brasil, así como en Chile, Panamá, Perú e incluso las islas del Caribe.

Agregan que “los elevados flujos migratorios desde Venezuela en un corto período de tiempo tienen consecuencias para los países que los reciben”.


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