Por falta de divisas, los centros privados no pueden realizar el mantenimiento de los equipos para realizar exámenes especiales. Las clínicas del centro solo operan a 70 % de su capacidad. Personal renuncia por no poder cubrir sus necesidades con los salarios.

Valencia. La falta de medicamentos, el deterioro de los equipos para realizar tomografías y resonancias, además de la diáspora de trabajadores son los factores que ponen en jaque a los centros de salud privados.

Las clínicas ubicadas en los estados centrales del país: Aragua, Carabobo y Cojedes están atendiendo a 70 % de su capacidad, señaló la presidenta  la Cámara de Clínicas del Centro, Clara Tortolero.

Explicó que no cuentan con los recursos para adquirir los medicamentos que se necesitan para atender las enfermedades crónicas —como el cáncer— por ello, subrayó que los pacientes con patologías que requieren fármacos de alto costo deben ser atendidos en los hospitales.

Tortolero subrayó que el sector no tiene acceso a las divisas asignadas por el Gobierno a través de Dicom, por lo cual se les hace cuesta arriba mantener los equipos para estudios como gammagrama, tomografías y resonancias magnéticas. Apuntó que en lo que va de año hay clínicas que se han visto en la necesidad de cerrar unidades de cuidados intensivos y cuidados intensivos neonatales.

Auxiliadora Guzmán, una mujer de 43 años que sufrió un edema cerebral, fue llevada a un centro clínico ubicado al norte de Valencia, al llegar lo poco que pudieron hacer los médicos fue colocarle una hidratación y mandarle a realizar una serie de estudios, la sorpresa de los familiares fue cuando les comunicaron que la resonancia magnética debía ser realizada fuera de ese centro, pues la máquina estaba dañada.

Luego de varias llamadas para ubicar otra clínica que contara con los equipos, los familiares encontraron un centro en el municipio San Diego que tenía el aparato disponible, pero no contaban con el contraste —medicamento que sombrea los órganos que se desean estudiar— por lo que  transcurrieron más de siete horas para poder realizar la resonancia. La situación fue igual con los medicamentos, los familiares los buscaron en diversas farmacias  y droguerías de la entidad carabobeña, y hasta pidieron ayuda en redes sociales.

En la clínica solo le ofrecieron a la señora Guzmán —que es madre de dos niños— el servicio de habitación y de atención médica y enfermería. No le ofrecieron alimentación pues no pueden cubrir los costos de ese servicio. La falta de agua también afecta el servicio, los familiares debieron tomar  agua en un tobo en el área de limpieza para poder asear el baño.

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Renuncias 

Debido a la situación del país, en la  que el salario mínimo no alcanza para cubrir las necesidades básicas,  porque la hiperinflación deteriora el poder compra, y además, hay una crisis de efectivo, los trabajadores de los centros privados de salud han renunciado para dedicarse a otras ocupaciones o han emigrado.

Miguel Álvarez, licenciado en Enfermería desde hace 10 años, se desempeñó como enfermero en una clínica reconocida de la ciudad de Valencia y decidió renunciar porque en diciembre su quincena fue 117.000 bolívares. En ese momento me di cuenta de que no me alcanzaba ni para comprar una harina, no tenía dinero para el pasaje, tenía deudas porque pedía dinero prestado para pagar el autobús.

El enfermero de 34 años lamentó que la crisis haya llegado a los centros médicos privados, tanto en la remuneración para el personal como en la atención a los pacientes.

En 2006 cuando ingresé a la clínica mi sueldo era cuatro veces más que el sueldo mínimo, me alcanzaba para hacer un buen mercado, ir al cine entre otras cosas que ya no puedo hacer (…) . Cuando dedicas 12 horas de trabajo de 7:00 p. m. a 7:00 a. m., te sientes burlado al ver el recibo de pago,  relató.

Álvarez refirió en cuanto a los medicamentos que su merma empezó en 2014, ya no había presupuesto para comprar la misma cantidad. Fue la primera vez que vi que se le tenía que pedir medicamentos a los familiares, eso me trastocó como ser humano.

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