Las salas de hospitalización presentan filtraciones en techos y paredes, la morgue tiene las cavas dañada desde hace más de dos años, la luz de los pasillos es deficiente y el agua potable huele mal, según los mismos trabajadores.

Caracas. El hospital Dr. José María Vargas va de mal en peor. Es un centro tipo IV, es decir, que presta atención médica en todos los niveles y especialidades y tiene más de 300 camas. No obstante, lo establecido en las Normas sobre Clasificación de Establecimientos de Atención Médica está lejos de cumplirse en este puesto asistencial.

Hoy en día, las salas de hospitalización de este edificio —una réplica del famoso hospital Lariboisiére de París (1839)— presentan filtraciones en techos y paredes, su morgue tiene las cavas dañadas desde hace más de dos años, los pasillos tienen alumbrado deficiente y, según los trabajadores y pacientes, el agua potable despide mal olor.

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Camas deterioradas se exhiben en los pasillos.

El hospital Vargas, ubicado en la parroquia Altagracia del municipio Libertador, que se caracterizaba por prestar una asistencia de calidad y además una docencia por excelencia, está en las ruinas.

Las salas 6 y 7 de cirugía se ven carcomidas por las severas filtraciones. Los pacientes que hacen vida en ese sector pasan los días soportando la humedad y el polvillo que se desprende de las paredes. La basura, los gatos, perros, mosquitos y moscas también conviven con los enfermos.

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Los pedazos de pintura caen sobre los pacientes.

“Uno aquí entra con una enfermedad y sale con 10. Desde que estoy aquí tengo una tos seca que no se me quita y por eso no me han podido operar”, dijo una de las pacientes, que caminaba de un lado a otro con su botella de suero la cual, dicho sea de paso, “hay días en los que nos piden comprarla”, acotó.

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Esta semana, además de que escasean los insumos de limpieza, la dificultad se presentó con los aires acondicionados.

Médicos —que pidieron resguardar sus identidades— mencionaron que algunos servicios se han negado a operar debido a que los aires acondicionados no están enfriando.

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En el área de emergencia se observan filtraciones de aguas limpias.

El día lunes 3 de octubre varios departamentos paralizaron el plan de electivas y solicitaron a la dirección y al Ministerio de Salud solventar el problema.

“Hubo especialidades que sí operaron en esas condiciones. Pero cada quien tiene su criterio. Lo mismo pasó este martes. Los aires seguían sin enfriar. Los revisaron y al parecer la falla es producto de unas correas rotas. La dirección prometió que por lo menos 4 de 8 quirófanos estarían activos para este miércoles. Pero esto no es más que una historia sinfín de las cosas que están mal en este hospital. Al final, si activan 4 pabellones 1 igual queda inoperativo pues se usa como depósito”, sostuvo uno de los especialistas.

La morgue, que está a escasos metros de la sala 20 de traumatología, del baño de hombres y de un pequeño cafetín; tiene las cavas dañadas.

Los camilleros trabajan sin guantes ni tapabocas y dejan los cadáveres casi en la puerta, debido al olor putrefacto que sale de servicio de patología.

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Los camilleros pasan las de Caín cada vez que van a la morgue.

Los obreros se quejan igual del agua potable. Dicen que sale sucia y huele a cloacas, igual mostraron su incomodidad por el deterioro y colapso de los baños. Mostraron el de las residencias de médicos que está clausurado, “y aún así mantiene todo el ambiente oloroso a baño de carretera”, dijo una señora del personal de limpieza quien refirió que con esa hediondez duermen los doctores. También uno que está en la emergencia de adultos este martes amaneció tapado y el otro está cerrado desde hace varias semanas.

El Vargas, que entró en proceso de remodelación en 2007 todavía tiene ascensores en mal estado y una de las salas de traumatología inhabilitada. El espacio de espera de los familiares cerca de la emergencia tampoco está terminado. La gente se sienta en medio de los escombros y soporta la tierra.

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La sala de espera de los familiares está inconclusa.

Y ahora se le suma el hecho de que no cuentan con ambulancias: “Teníamos una y la semana pasada se la llevaron para el Siamu, que es el Sistema Integral de Atención Médica de Urgencias. Ahora si hay que salir de emergencia con un paciente hay que tramitarlo a través de ese mecanismo, Aquí tenemos ocho choferes de ambulancias y estamos ahora cumpliendo horarios porque no hay unidades”.

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Así luce el baño de los médicos residentes.

Fotos: Mabel Sarmiento


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