Las fechas iniciales no han dejado bien parados a los favoritos en Rusia. Algunas teorías salen a relucir para explicar tantos golpes a las quinielas.

Caracas. Primero fue el empate de Argentina con la debutante Islandia del pasado sábado. Al día siguiente, la campeona del mundo, Alemania, perdió con México y Brasil a duras penas igualó con Suiza. Por si fuera poco, el martes Japón tumbó a la selección colombiana, amplia favorita para llevarse el Grupo H del Mundial Rusia 2018.

Las quinielas sufren con tantas sorpresas en la fase de grupos de la Copa del Mundo, pero como todo tiene una explicación conviene repasar las “teorías” que explican el porqué de tanto resultado inesperado en suelo ruso.

La primera es frecuente entre los entrenadores, incluyendo los venezolanos, quienes al disputar Mundiales en categorías menores han consultado con sus pares de otros países que han tenido experiencias mundialistas en combinados absolutos.

La mayoría de los técnicos coinciden en afirmar que en los tres encuentros de la primera fase lo importante es avanzar de ronda. Y cada choque —más allá de los rivales— se plantea de distinta manera. El estreno está condicionado por los nervios del debut y se prioriza no encajar goles y tratar de sumar algún punto. El segundo es el duelo donde se arriesga más en la ofensiva. En la tercera fecha se juega con los resultados que convengan para clasificar o conseguir el liderato en la tabla.

Otra versión tiene que ver con el manejo de la primera fase que le dan los llamados “equipos chicos” a la ronda inicial. A diferencia de los favoritos, oncenas como Islandia o Japón están conscientes de que sus posibilidades de jugar más de tres encuentros son escasas y van al fondo de sus posibilidades físicas en cada partido. Conjuntos como España o Brasil regulan más porque saben que el calendario es exigente y además tienen más profundidad en el banquillo de suplentes.

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La tercera la dio el técnico de Uruguay, Oscar Tabárez. La tecnología y las comunicaciones facilitan el estudio de los rivales. Ya la información de cómo juega cualquier futbolista del mundo está al alcance de todos y las selecciones invierten en programas avanzados que generan informes detallados para plantear mejor cada encuentro. Los secretos se acabaron en el balompié.

Al margen de las explicaciones, las sorpresas en el Mundial suelen limitarse a la fase de grupos y a uno que otro choque de octavos y cuartos de final. A la definición del título casi siempre llegan los mismos. A fin de cuentas solo ocho selecciones —Brasil, Alemania, Italia, Argentina, Uruguay, España, Francia e Inglaterra— se reparten los 20 cetros disputados hasta ahora. ¿Cambiará la tendencia en Rusia?

Foto: Cortesía



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