El economista Asdrúbal Oliveros, director de la firma Ecoanalítica, afirmó que es lógico que en el mercado negro haya manipulación ya que no es formal, abierto ni tiene muchos agentes participando, lo que explica no solamente que haya diferencias de precios entre la mañana y la tarde de un solo día, sino que además existan diferentes marcadores.

Caracas. En diciembre de 2017, un venezolano podía comprar un dólar con el billete de mayor denominación vigente en ese momento, el de 100.000 bolívares. La tasa de cambio promedio de la moneda estadounidense en el mercado paralelo era lo equivalente a 1,1141 bolívares soberanos.

Un año después, un dólar no se puede adquirir ni siquiera con la pieza de mayor valor en circulación, la de 500 soberanos, que serían 50 millones de bolívares del cono monetario anterior. Este diciembre, el precio de la divisa se ubica, promedio, en 820 bolívares, lo que representa un incremento interanual de 71.747 %, de acuerdo con la firma Ecoanalítica.

Durante 2018, el tiempo de duración de la tasa en el mercado negro fue haciéndose cada vez más corto, además de que aparecieron más indicadores que dejaron atrás al conocido DolarToday como única referencia. Para tener asegurada la reposición, importadores y proveedores dejaron de dar créditos frente a la desconfianza de que se mantenga el precio de la divisa y ante la expectativa del valor que tendrá en el futuro.

El economista Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, afirmó que es lógico que en el mercado negro haya manipulación ya que no es formal, abierto ni tiene muchos agentes participando, lo que explica no solamente que haya diferencias de precios entre la mañana y la tarde de un solo día, sino que también existan diferentes marcadores. Tiene que ver un poco con esa naturaleza de mercado negro y con el control de cambio que hay en Venezuela, señaló.

Explicó que la situación sería muy distinta si hubiese un mercado donde actuara el Banco Central de Venezuela y que a través del diseño de una política monetaria y cambiaria, controle y marque la tendencia de la tasa, además de que le permita a todo el mundo participar de forma abierta y transparente. Sin embargo, esto no existe en Venezuela y el Dicom no se acerca a eso, aseguró Oliveros.

Indicó que por la reducción tan agresiva de divisas por parte del Estado –puesto que las liquidaciones al sector privado a través del mecanismo Dicom son muy pequeñas–, la mayoría que utilizan las empresas, comerciantes e importadores para traer productos vienen del mercado negro.

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De acuerdo con cálculos de Ecoanalítica, entre enero y septiembre las asignaciones para el sector privado cayeron 38 % con respecto al mismo período de 2017. Mientras que las importaciones del sector a tasa paralela, en ese lapso de tiempo, subieron 77 % en comparación con enero y septiembre de 2017.

Tito López, presidente de la Cámara de la Industria Farmacéutica Venezolana (Cifar), aseguró que durante 2018 el sector recibió “una pobre” adjudicación de divisas por parte del Dicom, lo que no permitió que aumentara la producción de medicamentos.

Insistió en que es necesaria la creación de un sistema de adjudicación de divisas para el sector farmacéutico que sea eficaz, responsable y duradero en el tiempo, a fin de importar materias primas que no se fabrican en Venezuela, como componentes activos. “Que no sea un mes sí y cuatro no, y que se apoye a las empresas de producción nacional. Ya las transnacionales prácticamente no operan en el país”, señaló.

“Hay personas que se están muriendo por falta de medicamentos, hay gente delicada de salud que tiene que cumplir con un tratamiento de por vida. Nosotros no somos los que implementamos las políticas económicas del país, las políticas de importación ni las de puerto”, añadió.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta de Coyuntura realizada por Conindustria, correspondiente al tercer trimestre del año, el segundo factor que más perjudicó la fabricación de productos fue la falta de divisas.

Juan Pablo Olalquiaga, presidente del gremio industrial, afirmó que las empresas siguen sin poder cambiar sus bolívares por divisas en bancos o en casas de cambio, por consiguiente, prácticamente no se ha importado materia prima indispensable que antes se fabricaba en el país, como la resina plástica. 69 % de las compañías encuestadas dijo que no realizó importaciones directas durante el período julio-septiembre de 2018.


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