A pesar de los controles de precios impuestos por el Gobierno, los productos, en el mejor de los casos, se pueden adquirir en montos muy por encima de la regulación, sin librarse de la acostumbrada cola.

Caracas. Desde hace 14 años, el Gobierno regula los precios a los alimentos, medicinas y artículos de higiene, pero la regulación obliga a fabricar productos muy por debajo de sus costos de elaboración, y por tal motivo, su abastecimiento falla.

Actualmente, varios alimentos de la canasta básica que aparecen en los comercios son a precios de mercado. Costos que no todos pueden asumir porque el salario integral —sueldo base más bono de alimentación— es de 148.638 bolívares.

En febrero del pasado año, el Gobierno le informó a los industriales que se efectuaría una revisión del control de precios, pero pocos fueron los artículos que se ajustaron y los valores que se fijaron fueron insuficientes para cubrir los costos.

Sin embargo, en el transcurso de 2016 y 2017 las autoridades le han permitido a los empresarios y productores adquirir algunos insumos con sus propios dólares, y les han dejado ajustar los precios sin mucho ruido. Por tal motivo, los consumidores se encuentran con que artículos como el arroz y el azúcar no bajan de los 4000 bolívares.

En un recorrido realizado Crónica.Uno se evidenció la brecha que hay entre los precios regulados y los que se comercializan realmente en mercados, supermercados y abastos de la capital.

En el caso de la pasta, según el último indicador de control de precio de la Superintendencia de Precios Justos publicado en abril del 2015, el kilo está regulado en 15 bolívares, pero ese precio no se consigue y un medio de kilo de este producto se comercializa en los supermercados a 2500 bolívares. La presentación más económica está en 1200 bolívares.

El arroz, cuyo valor fue fijado en marzo del 2016 en 120 bolívares por kilo, se adquiere en algunos establecimientos en mínimo 4000 bolívares el kilo. Lo mismo sucede con el aceite. Su precio controlado es de 28 bolívares el litro, en aquellos comercios que hay está entre 6000 y 7000 bolívares el litro y es importado.

El azúcar y el café se encuentran regulados en 460 y 1938 bolívares respectivamente, sin embargo, la realidad es que ambos productos no aparecen a esos precios, y en mercados municipales, que es donde se les ve, el kilo de azúcar se ubica desde 4500 bolívares y uno de café en 16.000 bolívares.

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Para la harina de maíz precocida la última regulación ocurrió en diciembre del 2016, ubicando el kilo en 639 bolívares para la venta en los comercios y 400 para las redes de distribución, precios que se mantienen si es que se cuenta con la suerte de conseguirlos en una venta regulada, en las cuales se suele ofertar dos por persona.

De resto, las posibilidades de adquirir dicho producto se limitan al mercado negro, con precios muy por encima del oficial.

A finales del 2015, el entonces vicepresidente Jorge Arreaza había fijado el cartón de huevos en 460 bolívares y aunque no existe ningún aumento oficial hasta los momentos, en los mercados, charcuterías y otros locales, un solo cartón se encuentra entre 9000 y 12.500 bolívares.

Rebeca Mora, empleada de un ente público, comentó que solía hacer una religiosa cola todos los domingos en el Makro de la Yaguara para poder adquirir los productos; estos solo se comercializaban a los clientes que contaran con el carné de esa red de mercados.

Dejé de comprar allá hace como dos meses porque a parte que hay que hacer una larga cola para entrar, otra para ir tomando cada uno de los productos y finalmente otra más para pagar, el precio es prácticamente el mismo que en cualquier supermercado sin tener que aguantarse toda la cola que nos ponen a hacer (sic).

El propio Estado que regula la producción a los privados, el pasado año aplicó un plan de abastecimiento complementario en el que importó harina de maíz, arroz, aceite, azúcar y café de Colombia y Brasil y los ofreció a precios muy encima de los regulados.

Foto referencial: Mariana Mendoza.


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