Presencia de “cuatreros” en fincas barinesas alarma a productores

ganado | abigeato

Vacas preñadas, lecheras, toros padrotes y hasta búfalos han sido sacrificados y despedazados en pleno campo barinés. Bajo la complicidad de la noche, los cuatreros hacen de las suyas, poniendo en riesgo la actividad ganadera de la entidad. Productores exigen que se apliquen leyes para frenar el abigeato.

Barinas. Gran alarma hay entre los ganaderos del estado Barinas, dada la creciente ola de casos de hurto y sacrificio de ganado, como también se le conoce al abigeato.

Entre cinco y diez reses son beneficiadas ilegalmente a la semana en el Eje Llanero, específicamente en zonas como Santa Inés, Santa Lucía, La Luz y El Toreño, lo que representa una pérdida millonaria para los propietarios del ganado.

José Labrador, presidente de la Asociación de Productores Rurales del estado Barinas, explicó que recientemente se desmanteló una banda que se dedicaba a amedrentar a los productores, haciéndose pasar por funcionarios policiales.

Hicimos la denuncia porque llegaban a las fincas y amedrentaban a la gente. Las FAES en Barinas capturó a tres de ellos con un camión ganadero y una res adentro, indicó.

Asegura que las pérdidas son incalculables, pues las reses además de la carne, tienen una carga genética que se ha trabajado por años para lograr un ejemplar productor. “Una vaca lechera, de raza pura puede costar entre 500 y 1500 dólares, mientras que un toro reproductor de carne puede costar hasta 2000 dólares y estos delincuentes si acaso hacen unos 300 dólares con la venta de carne”, dijo.

Vale resaltar que no solo son vacas y toros las víctimas de los “cuatreros”. También se han registrado matanzas de especies bufalinas en la entidad. El costo de un ejemplar de esta especie, puede ascender a los 600 dólares, monto que no logran recuperar los productores fácilmente.

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El procedimiento es el siguiente: ingresan a los potreros, sacan al ganado y proceden a sacrificarlo en el lugar. Descuartizan al animal y dejan solo los huesos y piel. Por lo general, en sacos y usando caballos, arrastran la carne hasta la carretera donde los esperan camiones para transportarla.

Labrador no descarta que la carne que se vende en ferias y puestos informales en Barinas y sus adyacencias, provenga del abigeato, pues es carne que se comercializa muy por debajo del costo en carnicerías y negocios formales. Otro modus operandi, es el de arrear a los animales hasta lugares donde aguardan camiones ganaderos para llevárselos vivos y venderlos, incluso en Colombia.

Explicó el presidente de Asobarinas, que quienes se dedican a esto, operan con impunidad, pues pese a haber una Ley de Protección a la Actividad Ganadera, los organismos de seguridad muestran poco interés ante las crecientes denuncias que los ganaderos realizan. “Ya por eso están dejando de denunciar y empiezan a ver la situación como algo normal”, señaló.

Lo alarmante es que estas personas que se dedican a sacrificar las reses, no miran qué animal matan. “No importa si está preñada, si es lechera, si es de raza, a todas las matan por igual”, agregó Labrador.

El pasado 24 de abril, se registró un nuevo hecho de abigeato, en el que una vaca que producía más de 10 litros de leche diarios, fue descuartizada sin contemplación. Abelino Vivas, propietario de la finca El Diamante, denunció el hecho. Advirtió que los más perjudicados son los niños.

“Esta situación nos tiene completamente agobiados… Somos los que producimos leche para las mesas de los niños venezolanos y si siguen así no nos van a dejar ni a nosotros ganado ni los niños se van a poder tomar un vaso de leche. Esto pasa todos los días”.

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En otro caso emblemático, sujetos ataron ocho toros por las patas y les dieron muerte. Uno de los más dramáticos es el sacrificio de 15 vacas lecheras, propiedad de un abogado conocido en la entidad llanera.

Los productores aseguran que están en un gran estado de indefensión, pues con cada res muerta se van años de cría, mejoramiento de raza, así como dinero invertido para lograr los mejores ejemplares.


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